Sábado, 16 de octubre de 2021

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Consejos para padres con hijos atrapados en la homosexualidad

por Conversaciones Lúcidas

Una encuesta reciente de Gallop revela una tendencia inquietante. Entre los adultos jóvenes, casi el 16 por ciento se identifica como LGBTQ. Esto es lo que dice la noticia publicada en el periódico USA TODAY:

Uno de los titulares más importantes de la encuesta de 2020 es la aparición de adultos de la Generación Z, aquellos de 18 a 23: 1 de cada 6, o el 15,9%, se identifican como LGBTQ. En cada generación mayor, la identificación LGBTQ es menor, incluido el 2% o menos de los encuestados nacidos antes de 1965.

Identificarse con LGBTQ significa que estos jóvenes se consideran homosexuales, de una variedad u otra. Históricamente, se ha estimado que el porcentaje de homosexuales en la población mundial es inferior al 2 por ciento. Hasta las últimas décadas del siglo pasado, las encuestas generalmente reflejaban este hecho. Sin embargo, a principios de la década del 2000, algo curioso comenzó a suceder: el número de personas que se identificaron como homosexuales comenzó a aumentar a un ritmo acelerado, tanto que ahora casi uno de cada seis jóvenes se considera a sí mismo homosexual. ¡Esto significa un aumento de 800% por encima del promedio histórico!

Este es un desarrollo verdaderamente alucinante, dado que la literatura científica indica que «no hay evidencia convincente de que la demografía de la orientación sexual haya variado mucho a lo largo del tiempo o lugar». Los datos muestran que «en todas las culturas, la gran mayoría de los individuos están sexualmente predispuestos exclusivamente al otro sexo (es decir, heterosexuales) y que solo una minoría de individuos están sexualmente predispuestos (ya sea exclusiva o no exclusivamente) al mismo sexo».

¿Cómo es posible, entonces, que en los últimos 20 años la homosexualidad haya explotado de manera tan dramática en nuestra sociedad? ¿Cómo es posible entender este desarrollo tan sorprendente?

La razón de esto en realidad no es difícil de precisar. El sorprendente aumento de la homosexualidad entre los jóvenes se debe al trabajo de los activistas LGBTQ. Durante más de dos décadas han dirigido la mayor parte de sus energías y esfuerzos a los menores, en su implacable impulso por seducirlos y reclutarlos hacia estilos de vida homosexuales. Como muestra la encuesta de Gallup, sus esfuerzos están dando resultados muy significativos.

Debido a esto, millones de padres se enfrentan al desgarrador momento en el que su hijo o hija se declara abiertamente homosexual. Para la mayoría de los padres, se trata de una noticia terriblemente desagradable y por supueto devastadora. La mayoría de los padres hacen todo lo posible para evitar que sus hijos escojan este camino dañino, pero, como muestran los datos, cada vez tienen menos éxito en contrarrestar la avalancha homosexual que se extiende por nuestra sociedad.

Si eres uno de los muchos padres que están pasando por esta terrible experiencia, me gustaría ofrecer algunos consejos y mucho ánimo.

Presta atención a tu propio sentido moral

Para empezar, manténte fiel a lo que sabes que es correcto. No dejes que nadie te convenza de traicionar tu propia sensibilidad moral. En el fondo sabes que la homosexualidad está mal y que tu hijo no debe participar en ella. Ciertamente no estás solo cuando te sientes así. Al formar parte de la sensibilidad humana colectiva, esta convicción ha sido prácticamente universal entre los pueblos del mundo. La  homosexualidad ha sido ampliamente condenada y desalentada por sociedades y culturas a lo largo de la historia. En el fondo, incluso los homosexuales lo saben, por mucho que intenten reprimir su propia luz interior. Pero no es posible ignorar la propia conciencia sin consecuencias, razón por la cual los homosexuales padecen todo tipo de trastornos psicológicos y condiciones psiquiátricas. Entre ellos se encuentran la baja autoestima y la depresión, cuya prevalencia es especialmente alta en este grupo demográfico. Sus sentimientos de culpa son tan intensos que muchos no pueden resistir el reproche interno. Es un hecho triste que los homosexuales tengan 24 veces más probabilidades de suicidarse que la persona heterosexual.

Al igual que tú, la mayoría de la gente, sabe que la homosexualidad está mal, y nunca debes de aprobarla en tu hijo. A pesar de sus afirmaciones, la gran mayoría de los niños hoy que insisten en que son homosexuales no lo son. Solo lo piensan porque les ha lavado el cerebro la propaganda LGBTQ que insidiosamente se aprovecha de la inmadurez de los niños para atraparlos en este estilo de vida.

Es tu deber como padre orientar a tus hijos, que están inmersos en una gran confunsion por su inmadurez, por los caminos del bien y del mal. No debes permitir que aquellos que están atrapados en la depravación lleven a tu hijo por este camino autodestructivo.

Sé la guía moral de tus hijos

Utiliza el sentido común y la prudencia. La psique humana está construida de tal manera que los niños instintivamente miran a sus padres, y especialmente a su padre, en busca de orientación moral. Lo hacen a pesar de que pueden negarlo e incluso cuando son rebeldes en apariencia. El padre está naturalmente en la posición de ser la fuerza dominante en el desarrollo moral de sus hijos. A los ojos de los niños, su padre es el principal custodio terrenal de la ley moral. Por lo tanto, es tarea del padre establecer esta ley con el ejemplo y la instrucción, y hacerla cumplir. La psique de los niños está hecha de tal manera que es muy sensible a la dirección moral del padre. Si eres padre esto presenta no solo una tremenda responsabilidad, sino también una gran oportunidad para educar bien a tus hijos.

Debido a que los niños buscan, consciente o inconscientemente, a su padre como guía moral, es tu deber protegerlos de la inmoralidad y guiarlos por los caminos de la virtud. Es por eso que los padres nunca deben aceptar las afirmaciones de homosexualidad de sus hijos. (Puede haber raras excepciones para aquellos que tienen una genuina tendencia innata hacia la homosexualidad, pero incluso en esos casos se aconseja la terapia y la abstinencia). Un padre nunca debe aprobar o consentir que su hijo se involucre en la depravación moral. En el momento en que lo haga, es casi seguro que su hijo estará en el camino de la perdición, ya sea de tipo psicológico, emocional, físico o espiritual o todos a la vez.

El lobby homosexual, que se ha apoderado de nuestra cultura popular, es muy consciente de la importancia del padre como guía moral y protector de sus hijos, por lo que ejerce una tremenda presión sobre los hombres para que acepten la homosexualidad de sus hijos e hijas. Esta presión toma muchas formas diferentes y proviene de múltiples direcciones. Y por la presión y la ignoracia muchos padres acaban claudicando.

Los “expertos”, por ejemplo, insisten en los medios de comunicación que la homosexualidad es innata y no se puede cambiar. Los psicólogos y los tutores escolares afirman habitualmente que la homosexualidad es normal y común y que a los niños se les debe permitir expresarse de acuerdo con sus inclinaciones. Al mismo tiempo, Hollywood retrata a los homosexuales como personas adorables y felices. También te toparás con padres «comprensivos» cuyos hijos les han sido arrebatados a este estilo de vida. Estos padres pondrán cara comprensiva y te dirán que saben bien por lo que estás pasando porque ellos mismos lo han pasado. Entonces te asegurarán que no se puede hacer nada con respecto a la “homosexualidad” de su hijo, porque así son las cosas.

Su propósito es que aceptes lo que sabes que, en principio, está mal. Debes resistir esta presión a toda costa. En lugar de ceder, debes examinar cuidadosamente las afirmaciones que se te presentan. Si lo haces, verás que la mayoría de ellas son mentira.

Las afirmaciones del lobby homosexual son falsas

Para empezar, es muy poco probable que tu hijo haya nacido homosexual. La gran mayoría de quienes se declaran así hoy en realidad no lo son. Como ya hemos señalado, aquellos que realmente podrían ser llamados homosexuales natos comprenden una fracción muy pequeña de la población. La cifra real es probablemente un poco más del un uno por ciento y posiblemente incluso menos que eso. Esto significa que 8 de cada 10 de esos jóvenes que se identifican como LGBTQ hoy no son homosexuales, sino simplemente heterosexuales confundidos, seducidos y engañados. Estos jóvenes son verdaderas víctimas de la campaña homosexual que intenta seducirlos hacia este estilo de vida.

Muchos de los llamados «expertos» que proclaman la homosexualidad innata, irreversible y normal son homosexuales o defensores de formas de comportamiento sexualmente desviadas. Como ejemplo reciente, podríamos mencionar a Rachel Levine, recientemente confirmada por el Senado como Subsecretaria de Salud. Nacido como Richard Levine, el Dr. Levine es un hombre que ha vivido la mayor parte de su vida como tal, pero que ahora afirma ser una mujer. Este hombre biológico travestido ahora se posiciona como un actor importante en cuestiones de género y sexualidad para los jóvenes. El tipo de medidas que él defiende aturde la mente. Él aboga, entre otras cosas, a favor de la administración de bloqueadores de pubertad a los niños confundidos, así como la destrucción quirúrgica de los genitales de los menores. (Testimonio de Walt Heyer.)

Los homosexuales tampoco son las personas felices y adorables que describe Hollywood. Los homosexuales son en su mayor parte depresivos y difíciles de tratar, tanto que ni siquiera pueden llevarse bien entre ellos. Las relaciones comprometidas a largo plazo entre homosexuales son muy raras. Los homosexuales tienden a ser muy promiscuos y sus relaciones suelen ser de corta duración, tormentosas y frecuentemente abusivas.

También debes tener cuidado con los padres de niños que han sido atrapados por LGBT y que ahora te animan a capitular también. Su consejo suele estar influido por sus propios sentimientos de insuficiencia y el deseo de calmar su propia conciencia culpable y justificar su propia debilidad ante esta inmoralidad.

Mi consejo es este: resiste las artimañas de los moralmente caídos y las prevaricaciones de los débiles. No caigas en sus mentiras. Debes mantenerte fuerte y hacer lo correcto.

Si apruebas la homosexualidad de tu hijo, probablemente lo perderás para siempre debido a este estilo de vida. Con toda probabilidad, el niño llevará una existencia deprimente, atribulada y enferma que terminará en una muerte prematura (La Homosexualidad y el SIDA). La esperanza de vida típica de los homosexuales es mucho más corta que la esperanza de vida heterosexual, lo que sugiere que este estilo de vida es tan perjudicial para el bienestar físico como la adicción a las drogas.

Hay tres consideraciones básicas que te pueden ayudar a mantener la moral alta:

Primero, presta atención y confía en tu intuición moral. Sabes distinguir perfectamente lo que está bien de lo que está mal y en este caso sabes que la homosexualidad está mal. Casi todas las personas comparten esta creencia pero muchos carecen de la determinación para actuar en consecuencia. No seas uno de ellos.

En segundo lugar, juzga el árbol por su fruto. No se necesita mucha investigación para ver que el fruto del estilo de vida homosexual es en su mayor parte venenoso. Altas tasas de depresión y suicidio, alta incidencia de enfermedades, abuso de sustancias, inestabilidad en las relaciones, esperanza de vida drásticamente acortada. Estas son solo algunas de las aflicciones que acosan a quienes recorren este camino. Esto muestra claramente que es un estilo de vida profundamente equivocado y autodestructivo.

Contempla la sabiduría y el juicio acumulado de la humanidad.

En tercer lugar, la mayoría de los textos sagrados de diversas culturas proscriben y condenan las prácticas homosexuales de forma enérgica. Ésta es una consideración importante, ya que estos textos contienen la sabiduría moral acumulada y el juicio de la humanidad. Es revelador que este juicio se haya mantenido uniforme a lo largo del tiempo y de las tradiciones. Algunos ejemplos:

“No te acostarás con varón como con mujer; es una abominación». (Judaísmo)

«Si un hombre tiene relaciones sexuales con un hombre, como lo hace con una mujer, ambos han hecho lo que es detestable». (Judaísmo)

“Incluso las mujeres se volvieron contra la forma natural de tener relaciones sexuales y, en cambio, se permitieron el sexo entre ellas. Y los hombres, en lugar de tener relaciones sexuales normales con mujeres, ardían de lujuria el uno por el otro. Los hombres hicieron cosas vergonzosas con otros hombres, y como resultado de este pecado, sufrieron dentro de sí mismos el castigo que merecían”. (Cristianismo)

«No os dejéis engañar: ni los inmorales ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los que tienen sexo con hombres, ni los ladrones, ni los codiciosos, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios».  (Cristianismo)

«Causar dolor a un Brāhmaṇa … y tener relaciones sexuales con un hombre [por otro hombre]: se declara que todo esto conduce a la pérdida de casta». (Hindú)

«… a una mujer que contamina a una damisela se la rapará instantáneamente la cabeza o se le cortará dos dedos, y se la obligará a cabalgar por la ciudad en un burro». (Hindú)

“¿Cometéis lascivia como ninguna persona en la creación (jamás) cometió antes que vosotros? Porque practican sus concupiscencias en los hombres antes que en las mujeres: en verdad sois un pueblo que transgrede más allá de los límites». (Islam)

«El lesbianismo de las mujeres es adulterio entre ellas». (Islam)

«No se entregue a la conducta sexual inapropiada». (Budista)

Que tu propia intuición moral, confirmada tambien por la sabiduría de la humanidad durante siglos, te dé la fuerza y la valentía para hacer lo que es correcto y apropiado para enfrentar la amenaza de la homosexualidad en la vida de su hijo. No vaciles y mantente fuerte. Considera las nefastas consecuencias de quienes se dedican a esta práctica. No apruebes los deseos equivocados de tu hijo; si lo haces, le pones en el camino de la aflicción y el sufrimiento. Si eres sabio, harás todo lo posible para mantenerlo alejado de este rumbo equivocado. No escuches las mentiras, los engaños y las debilidades que provienen de nuestra cultura caída. Debes mantener la mente clara y guiarle por el camino correcto. Que Dios te acompañe.

Vasko Kohlmayer nació y creció en la antigua Checoslovaquia comunista.
Es el autor del libro «The West in Crisis: Civilizations and Their Death Drives».

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