La colecta que cada Viernes Santo se recoge para Tierra Santa resulta fundamental para el sostenimiento y socorro de los cristianos que viven y custodian los Santos Lugares en los que vivió y predicó Cristo. Los católicos de Tierra Santa o la Custodia de Tierra Santa que cada año recibían a miles de peregrinos también necesitaban la universalidad de la Iglesia para poder sobrevivir y mantener esta presencia cristiana.

La pandemia de coronavirus ha dejado sin peregrinos Tierra Santa y en una situación de extrema gravedad a los cristianos. Y esta colecta es necesaria para los numerosos proyectos sociales, educativos, médicos así como de mantenimiento de los templos y formación de los futuros sacerdotes.

De cara al próximo Viernes Santo, el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación de las Iglesias Orientales, ha escrito una carta a todos los católicos para concienciar y hacer un llamamiento para ayudar a los hermanos que viven en Tierra Santa.

Calles desiertas en la Jerusalén Vieja

“Las calles desiertas alrededor del Santo Sepulcro y de la Jerusalén Vieja han hecho eco a la Plaza de San Pedro, desierta y empapada por la lluvia, atravesada por el Santo padre el 27 de marzo de 2020, caminando hacia el Crucifijo, ante quien el mundo entero se ha como puesto de rodillas, suplicando el fin de la pandemia y haciendo que todos se sintiesen unidos en el mismo misterio de dolor”, recuerda el purpurado sobre la situación generada por el coronavirus.

De este modo, el cardenal Sandri explica en la carta que 2020 ha sido un año de prueba “también para la Ciudad Santa de Jerusalén, para la Tierra Santa y para la pequeña comunidad cristiana que vive en Medio Oriente, y que quiere ser luz, sal y levadura del Evangelio”.

El cardenal Sandri , Prefecto de la Congregación vaticana para las Iglesias Orientales

“En 2020 los cristianos de aquellas tierras han sufrido un aislamiento que les ha hecho sentirse aún más distantes, alejados del contacto vital con los hermanos provenientes de los diversos Países del mundo. Han sufrido la pérdida del trabajo, debido a la ausencia de peregrinos, y la consecuente dificultad para vivir con dignidad y para proveer a sus propias familias y a sus propios hijos. En muchos países el persistir de las guerras y de las sanciones ha agravado los mismos efectos de la pandemia. Y, además, ha faltado también parte de la ayuda económica que la Colecta para la Tierra Santa garantizaba cada año, y ello por causa de las dificultades en muchos países para poder realizarla en 2020”, agrega.

Por ello, la Colecta para Tierra Santa de 2021 es para todos “la ocasión propicia para no apartar la mirada, para no pasar de largo, para no desinteresarnos de las situaciones de necesidad y de dificultad de nuestros hermanos y de nuestras hermanas que viven en los Lugares Santos”.

Y ante esta situación tan difícil, el prefecto vaticano afirma que siente “el deber de hacer mías, una vez más, las palabras que el Apóstol de las gentes dirigía a los corintios, hace dos mil años, invitándoles a una solidaridad que no se basa en razones filantrópicas sino cristológicas: ‘pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que, siendo rico, se hizo pobre por amor nuestro, para que vosotros fueseis ricos por su pobreza’ (2 Cor 8,9)".

"Y después de haber recordado el principio de igualdad, de solidaridad y de intercambio de los bienes materiales y espirituales, el Apóstol añade palabras elocuentes, hoy como entonces, y que no tienen necesidad de ningún comentario: ‘Pues os digo: El que escaso siembra, escaso cosecha; el que siembra con largueza, con largueza cosechará. Cada uno haga según se ha propuesto en su corazón, no de mala gana ni obligado, que Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para acrecentar en vosotros todo género de gracias, para que, teniendo siempre y en todo lo bastante, abundéis en toda buena obra’ (2 Cor 8,9)”.

Aquí la Santa Sede muestra en qué se ha invertido el dinero de las anteriores colectas para Tierra Santa