Por primera vez en la historia de unos Juegos Olímpicos, se presenta un  "Equipo Olímpico de Atletas Refugiados", y por primera vez un Papa escribe una carta particular a un equipo así. 

Se trata de 10 atletas, dos sirios y ocho africanos, que compiten en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 no sólo bajo bandera olímpica sino con la categoría de refugiados, y el Papa Francisco ha querido saludarlos a través de una carta.

“Quiero hacerles llegar mi saludo y mi deseo de éxito en estas Olimpiadas”, explica la breve misiva. “Que el coraje y la valentía que llevan dentro pueda expresar, a través de los juegos olímpicos, un grito de fraternidad y de paz. Que, a través de ustedes, la humanidad comprenda que la paz es posible, que con la paz todo se gana, en cambio con la guerra se pierde todo”, escribe Francisco.

Esta última expresión es de 1939 de Pío XII, que la usó en sus discursos buscando evitar el inicio de la II Guerra Mundial. También San Juan Pablo II acudió a ella varias veces durante la Guerra Fría.


El equipo de refugiados desfila en la ceremonia inaugural

La carta del Papa expresa también su deseo de que el testimonio de este equipo olímpico de refugiados “nos haga bien a todos”.

El equipo de refugiados está formado por 10 atletas de los cuales dos son nadadores sirios, dos yudocas de la República Democrática del Congo y seis corredores: cinco de Sudán del Sur y uno de Etiopía. Actualmente viven acogidos en Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Kenia y Brasil.

Desde ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, explican que este equipo son “diez hombres y mujeres jóvenes que huyeron de sus países en busca de protección. Diez talentosos atletas que nunca se rindieron”.

Asimismo, ACNUR precisa que “su participación es un tributo al coraje y la perseverancia de todos los refugiados”. Y añade que “su proeza atlética y su resiliencia son un tributo al coraje y perseverancia de todos los refugiados, en un momento en el que el número de personas desplazadas por la violencia y la persecución está en su punto máximo desde la Segunda Guerra Mundial”.