Columba Stewart es un monje benedictino de 59 años que se ha convertido en el gran protector de miles de manuscritos centenarios. Con el objetivo de preservar la historia del cristianismo y de la humanidad del propio mal del hombre, este religioso estadounidense lleva años recorriendo el mundo salvando estos escritos y digitalizándolos por si un día fueran destruidos.

Precisamente ahora no le falta trabajo con toda la destrucción llevada a cabo por los islamistas de Estado Islámico en las primeras zonas del mundo en las que se propagó el cristianismo.

Stewart es uno de los grandes eruditos sobre este tipo de documentos. Tras licenciarse en Historia y Literatura por la Universidad de Harvard y más tarde se especializó en estudios religiosos por Yale. Estudió Historia de la Liturgia, Teología Sistemática y Sagrada Escritura en la Saint John´s University y finalmente obtuvo el doctorado en Filosofía en Oxford.

Actualmente, es una rescata-manuscritos y su labor ha podido tener un gran éxito gracias al Museum Hill & Manuscript Library, una organización sin ánimo de lucro que preside este benedictino situada en Minnesota y que hasta el momento ha logrado fotografiar más de 140.000 manuscritos completos para un total de más de 50 millones de páginas escritas a mano. Sin embargo, lo difícil no es digitalizarlo sino poder conseguir ese manuscrito.


Y aquí entra Columba Stewart. El monje ha pasado los últimos 13 años en una itinerancia que le ha llevado desde los Balcanes hasta Oriente Medio para salvar los manuscritos cristianos y también islámicos de las guerras, el robo, la mala conservación y sobre todo ahora de su gran enemigo, Estado Islámico.

“Todo el mundo sabe sobre los benedictinos que los manuscritos y el aprendizaje son parte de nuestra identidad, es una marca que de alguna manera es universal”, afirma este monje a The Atlantic.

Sin embargo, este Indiana Jones de los manuscritos llegó a esta labor prácticamente por casualidad cuando en 2003 le ofrecieron acompañar a esta organización sin ánimo de lucro al Libano pues podía ser muy útil debido a sus conexiones monásticas. "Ser un fraile me pone en una categoría muy diferente, la gente entiende que no estoy representando a una gran empresa o a una agencia cultural imperialista”, afirma Columba Stewart.


Este monje benedictino lleva años recorriendo el mundo para rescatar los manuscritos en peligro


Y esta confianza depositada en él por cristianos de todas confesiones ya sean ortodoxos de distintos ritos o católicos orientales ha logrado que una parte de la historia de la humanidad no corra el riesgo de perderse para siempre.

Pone un ejemplo de la importante labor que lidera. Entre 2009 y 2014 logró que se digitalizaran más de 6.000 manuscritos de Irak. Con la llegada de Estado Islámico, 2.000 de ellos se han perdido o han sido destruidos. Lo mismo ha podido ocurrir en Siria.

“Trato de no pensar en eso porque si lo hago me pongo malo. Sin embargo, sería más doloroso si hubiera oído que se destruyó alguno sin haber sido fotografiado porque se habría perdido totalmente”, cuenta este religioso.


Mínimo una vez al año, Columba Stewart viaja a Jerusalén, lugar donde cada año su organización digitaliza miles de páginas de manuscritos. En su última visita se ha reunido con monjes ortodoxos sirios, patriarcas armenios, familias palestinas ricas…

En una de estas citas, que recoge el reportaje de The Atlantic, el benedictino acudió al monasterio ortodoxo sirio de San Marcos, que data del siglo VI. Allí los monjes le esperaban para mostrarle varios armarios de madera con hileras enteras llenas de valiosos manuscritos, algunos de los cuales son del siglo VI.

Tras abrir cuidadosamente uno de ellos y detenerse en la caligrafía perfecta, Stewart explica que está escrito en siriaco. “¿No es hermoso?”, pregunta.


Y recordaba que muchos cristianos siriacos han sido perseguidos y obligados a huir de sus casas y de sus monasterios durante los últimos años tanto en Irak como en Siria debido a la persecución. Sus manuscritos, algunos de los cuales se guardan ahora en este monasterio de Jerusalén, son parte de su identidad cultural.


Este monje sirio ortodoxo es el custodio de los manuscritos del monasterio de San Marcos, en Jerusalén

Por ello, cuando en 2011, este benedictino apareció por este monasterio de San Marcos, los monjes vieron una oportunidad de poder salvar la historia de su pueblo. “Estos libros fueron dejados por nuestros Santos Padres. Es nuestro deber abrir estos tesoros al mundo y permitir a nuestros jóvenes comprender la sabiduría que exudan”, asegura Shimon, que a sus 65 años es el calígrafo, amanuense y bibliotecario de San Marcos.


El trabajo de Stewart es agotador pues trata con comunidades perseguidas, con grandes sufrimientos y que pueden estar a punto de perder toda su historia. Por ello, normalmente van digitalizando también acorde a los conflictos internacionales.

Por ejemplo, desde 2013 están rescatando material islámico en Mali. Hasta 300.000 manuscritos islámicos están digitalizando en el país ante el riesgo de ser destruidos desde que los islamistas asociados a Al Qaeda  tomaron la ciudad de Tombuctú.


Los Evangelios de Garima, en Etiopia, ya han sido digitalizados por Stewart


También Stewarth ha ampliado su labor a la India donde recientemente han fotografiado 10.000 manuscritos realizados en hojas de Palma
y en Etiopia, donde se digitalizaron “Los Evangelios de Garima”, la Biblia completa más antigua.

El benedictino también ha trabajado en otros países de Oriente Medio como Egipto, Líbano o Turquía fotografiando miles de manuscritos de todas las confesiones cristianas y en distintas lenguas, ya fueran coptos o maronitas o escritos en latín o griego.