Se siguen construyendo iglesias, pero, al menos a corto plazo, no volverá a vivirse un esplendor del templo sagrado de nueva planta como el que conoció Inglaterra desde que los católicos dejaron de ser perseguidos. Entre los arquitectos que descollaron hubo algunos conversos. Es un reportaje de Michael Hodges en el Catholic Herald (los ladillos son de ReL):

Requiem por los arquitectos católicos

El "arquitecto católico" está en peligro de extinción. Hace veinte años que ya no se construye una iglesia católica de importancia en Gran Bretaña. Pero durante más de dos siglos antes, la tradición floreció. Antes de eso, desde la Reforma hasta principios del siglo XIX, la noción de arquitecto católico inglés no existía.

Los lugares de culto católicos empezaron a construirse con discreción en la última mitad del siglo XVIII, una época en la que las ricas posibilidades del neoclasicismo llenaba la imaginación de los artistas, en particular del arquitecto visionario Joseph Gandy. Se trataba principalmente de capillas de embajadas católicas o de nobles católicos; entre estos se encontraban Lord Edward Howard, IX duque de Norfolk (Arundel); Lord [Robert] Petre, IX barón de Petre (Thorndon) y Lord Henry Arundell, VIII barón de Arundell (Wardour). Todos ellos utilizaron los servicios del anglicano James Paine.

El Acta de Emancipación Católica de 1791 permitió a los católicos construir iglesias abiertamente, aunque sin campanas ni campanarios. Esto provocó que la arquitectura católica aumentara. Casi todos estos edificios eran de estilo clásico. Dos ejemplos son la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Warwick Street, Londres, de Joseph Bonomi el Viejo, y la iglesia de Todos los Santos en Hassop, Derbyshire, de John Ireland (con el joven Joseph John Scoles). La confianza católica creció durante las tres primeras décadas del siglo XIX.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Warwick Street, Londres. Foto: Wikipedia.

El Acta de Emancipación Católica de 1829, que permitió la plena emancipación católica, desencadenó una avalancha de construcciones de iglesias católicas por parte de diversos arquitectos, principalmente de estilo clásico, pero también de un gótico pre-puginiano [por el arquitecto Augustus Welby Northmore Pugin, al que luego se hace referencia]. La iglesia de San Carlos Borromeo, en Kingston-upon-Hull, de John Earle con Joseph John Scoles es un ejemplo del primero; la capilla de San Pedro en el Stonyhurst College, de Scoles, del segundo.

El número de católicos en Inglaterra y Gales creció mucho y pasó de 70.000 en 1781 a 452.000 en 1840, año en el que ya se contabilizaban 457 iglesias católicas construidas.
A pesar de la emancipación católica, la división religiosa en Inglaterra en términos arquitectónicos se mantuvo firme. Los católicos solían contratar casi exclusivamente a arquitectos católicos, y los anglicanos a arquitectos anglicanos.

Cuatro catedrales: murió de agotamiento

El primer arquitecto católico de importancia fue Augustus Welby Northmore Pugin (1812-52). En su corta y dinámica vida transformó la forma en que los ingleses, tanto católicos como anglicanos, veían la arquitectura eclesiástica. Inspirado por su amor a la arquitectura gótica medieval, entró en la Iglesia católica en 1835, en Salisbury. A un amigo le escribió: "Puedo asegurarle que, tras una investigación minuciosa e imparcial, estoy totalmente convencido de que la Iglesia católica romana es la única verdadera; y la única en la que se puede restaurar el estilo grandioso y sublime de la arquitectura eclesiástica".

Augustus  Pugin: una vida entregada hasta la extenuación a la arquitectura sagrada.

En 1836 escribió Contrastes, en el que defendía "la maravillosa superioridad" de la arquitectura medieval respecto a la moderna. Su primera iglesia gótica (de estilo neoperpendicular) fue la iglesia de Santa María, en Derby, construida en 1839 para el XVI conde de Shrewsbury. El padre Nicholas Wiseman, posteriormente cardenal [y primer arzobispo de la archidiócesis de Westminster], comentó: "Marcó entre nosotros la verdadera transición de la arquitectura de capilla a la de iglesia".

En 1840 estaba convencido de que el medio punto, es decir, el estilo decorado inglés, era el cenit de la arquitectura eclesiástica. Construyó su iglesia favorita, también para Lord Shrewsbury, la iglesia de San Giles, en Cheadle ("la primera cosa realmente buena que he hecho"), en el estilo medio punto. También era un decorador genial, como demostró en esta iglesias y en otras de sus obras. Y también fue prolífico: cuatro catedrales (Birmingham, Newcastle, Nottingham, Southwark), dos monasterios (Mount St Bernard y Ramsgate) y numerosas iglesias y capillas tanto en Inglaterra como en Irlanda. Siempre se quejó por la falta de fondos, excepto en Cheadle y Ramsgate, obras por las que pagó. Murió, agotado, a la temprana edad de 40 años.

Catedral de Newcastle, obra de Augustus Pugin.

Pugin tuvo un gran número de herederos arquitectos católicos en la tradición gótica. Mencionaremos brevemente a algunos de ellos. Joseph Hansom (el inventor del Hansom cab, taxi tirado por caballos) construyó la iglesia de San Walburge, en Preston; la iglesia del Sagrado Nombre de Jesús, en Manchester y la iglesia de san Luis Gonzaga, en Oxford, para los jesuitas (ahora Oratorio de Oxford, de la Congregación del Oratorio). De Scoles (que construía en "gótico correcto") son la iglesia de la Inmaculada Concepción en Farm Street [también conocida como Farm Street Church], en Londres y la iglesia de San Francisco Javier, en Liverpool, de nuevo para los jesuitas. Y William Wardell construyó la iglesia de Nuestra Señora Estrella del Mar, en Greenwich y la iglesia de San Miguel y Santa María, en Commercial Road, Tower Hamlets, Londres.

El hijo mayor de Pugin, Edward Welby Pugin (1834-75), se hizo cargo del estudio a la muerte de su padre y diseñó más de cien lugares de culto católicos, entre ellos la catedral de Shrewsbury y la abadía de Belmont.

Otro distinguido arquitecto que se hizo católico en 1880 fue George Gilbert Scott, hijo del anglicano Sir George Gilbert Scott. Su principal obra católica fue la iglesia (actual catedral) de San Juan Bautista, en Norwich. Scott murió en 1897 de cirrosis hepática en el Grand Midland Hotel de Saint Pancras, diseñado por su padre.

En la Iglesia de Inglaterra, el gótico reinó desde mediados del siglo XIX. No ocurrió lo mismo en la Iglesia católica. A pesar de Pugin, algunos tuvieron la temeridad de construir en estilo no gótico. Él describió el neorrománico de la iglesia de San Juan Evangelista, en Duncan Terrace, Islington, como "la combinación más original de deformidad moderna que se ha realizado desde hace tiempo".

Iglesia de San Juan Evangelista en Duncan Terrace. Foto: London Church Buildings.

John Henry Newman (y los oratorianos) tenían una clara inclinación por la arquitectura romana. El primer oratorio de Birmingham, construido en 1853 bajo su supervisión, era de estilo neolombardo. Tras su muerte, fue sustituido por un edificio neobarroco de Doran Webb.

Oratorio londinense en Brompton Road. Foto: Twitter del Oratorio.

El magnífico Oratorio de Londres en Brompton Road, terminado en 1880 y de estilo barroco, fue obra (de hecho, la única obra) de Herbert Gribble.

Westminster

El principal problema arquitectónico católico de finales del siglo XIX era determinar el estilo de la catedral de Westminster (dedicada a La Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo). El cardenal Manning había adquirido los terrenos y a su sucesor, el cardenal Vaughan, le correspondía iniciar y completar el edificio. Se decidió construir la catedral en estilo neobizantino y con ladrillos, para distinguirla de la cercana abadía de Westminster, construida en piedra.

El arquitecto elegido fue el converso John Francis Bentley. Su anterior obra magna había sido la maravillosa iglesia del Santo Crucifijo (Holy Rood), de Watford, construida en estilo gótico. La construcción comenzó en 1895 y la estructura principal se completó en 1903, un año después de la muerte de Bentley.

Catedral de Westminster, en estilo neobizantino, concluida en 1903 como sede del arzobispo primado de Inglaterra y Gales. Foto: Wikipedia.

Un número considerable de arquitectos católicos construyó en el estilo rectangular tradicional durante las primeras seis décadas del siglo XX. Frederich Arthur Walters diseñó en lo que se consideraba el estilo gótico tradicional edificios como la abadía de Ealing y la iglesia del Sagrado Corazón, de Wimbledon. Entre los arquitectos más imaginativos se encuentran Sir Giles Gilbert Scott (abadía de Ampleforth), el padre Benedict Williamson (la iglesia de San Ignacio, en Stamford Hill), Wilfred Clarence Mangan (iglesia de San Bonifacio, en Southampton) y Harry Goodhart-Rendel (la iglesia de la Santísima Trinidad, en Dockhead, Bermondsey).

El más interesante de todos fue Francis Xavier Velarde, muy influido por el modernista alemán Dominikus Böhm; su obra maestra es la iglesia de Santa Mónica, en Bootle.

La influencia del Movimiento Litúrgico

Al final de la Segunda Guerra Mundial hubo un paréntesis en la construcción de nuevas iglesias debido a la escasez de materiales. Los constructores de iglesias en la década de 1950 tendían a caer bajo la influencia del Movimiento Litúrgico y querían construir iglesias más bien brutalmente modernas. Tanto la catedral de Liverpool (Frederick Gibberd) como la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, en Harlow (Gerard Goalen) tienen forma circular, son de hormigón y se construyeron antes del Concilio Vaticano II.

El cardenal William Godfrey (arzobispo de Westminster de 1956 a 1963) era tradicional desde el punto de vista de la arquitectura eclesiástica, pero el cardenal John Carmel Heenan (arzobispo de Westminster de 1963 a 1975) no lo era. El modernismo recibió un tremendo impulso con las reformas litúrgicas exigidas por el Concilio Vaticano II. Se construyeron muchas iglesias siguiendo estas nuevas normas y la mayor parte de ellas han soportado mal el paso del tiempo. Sin embargo, dos iglesias modernistas dignas de mención son la abadía de Worth (de Francis Pollen) y la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, Birmingham (de Richard Gilbert Scott).

Abadía benedictina de Worth, en West Sussex. Foto: Wikipedia.

La construcción de nuevas iglesias ha disminuido desde 1975, principalmente debido a la reducción de las congregaciones. El único arquitecto católico actual con una práctica predominantemente eclesiástica es Anthony Delarue. Se dedica principalmente a restaurar iglesias que, a consecuencia del Concilio Vaticano II, han sido vandalizadas por sacerdotes y consejos parroquiales ignorantes. Su reciente recuperación del altar de institución del altar de John Francis Bentley en la iglesia de San Juan, en Brentford, es una revelación. Su única iglesia nueva es la iglesia de Corpus Christi, en Tring, construida en 1998-1999 como un edificio tradicional.

Iglesia del Corpus Christi en Tring. Foto: portal de la parroquia.

Parece poco probable que la Iglesia católica de Inglaterra construya muchas iglesias nuevas en un futuro inmediato. Es triste pensar que podemos estar al final de una tradición que tiene más de doscientos años. ¿Quizás sea el momento de un renacimiento?

Traducción de Elena Faccia Serrano.