El hermano jesuita Guy Consolmagno, doctor en Ciencias Planetarias y astrónomo del Observatorio Vaticano, fue premiado con la Medalla Carl Sagan de la Sociedad Astronómica Americana.

En un comunicado, la División para Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana anunció el reconocimiento para Consolmagno, en honor a la “destacada comunicación de un científico planetario al público general”.

La organización científica estadounidense señaló que el hermano Guy Consolmagno “tiene una trayectoria de una década de comunicar la ciencia planetaria al público, al tiempo que mantiene una carrera científica activa”.

“Adicionalmente, él ocupa una posición única dentro de nuestra profesión, como un vocero creíble para la honestidad científica, dentro del contexto de la creencia religiosa”.

La Sociedad Astronómica Americana destacó que el religioso jesuita “usa múltiples medios para llegar a su audiencia”, remarcando que “ha escrito o editado seis libros”.

“Además de escribir libros, es un popular y dinámico conferencista, dando 40 o 50 conferencias públicas cada año a través tanto de Europa y los Estados Unidos, llegando a miles de personas”.

El hermano Consolmagno, destacaron, ha aparecido en importantes medios de comunicación, como programas de radio de la británica BBC. “Estas apariciones se refieren tanto a temas de ciencia pura y temas de ciencia con religión”.



“Como un hermano jesuita, Guy se ha convertido en la voz de la yuxtaposición de la ciencia planetaria y la astronomía con la fe cristiana”.

Para los astrónomos estadounidenses, el hermano Guy Consolmagno “puede transmitir excepcionalmente bien cómo la religión y la ciencia pueden co-existir para los creyentes”.

El premio será formalmente entregado en noviembre de este año, durante la 46 reunión anual de la División para Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana, en Tucson, estado de Arizona (Estados Unidos).

(Nota de ReL: se da la circunstancia de que Carl Sagan, si bien era un buen divulgador popular de la ciencia astronómica, cargaba las tintas siempre que podía contra la religión en general y también contra la Iglesia católica y su historia, que conocía poco y mal. Entregar la "Medalla Carl Sagan" a un jesuita -congregación que ha generado una multitud de grandes astrónomos en su historia- es a la vez adecuado y paradójico).