Perspectivas para mirar a los santos (Palabras sobre la santidad - XXXIII)
La santidad, concretada en la vida de cada uno de los santos, debe ser pensada, amada, valorada, desde las distintas perspectivas que ofrece un fenómeno tan especial. Una simple mirada nunca logrará abarcar el misterio de la santidad ni logrará abarcar el misterio personal de un santo. Son, cada uno de ellos, muy plurales, polifacéticos, porque reflejan un Misterio insondable, inefable: la santidad de Jesucristo.
Los santos, cuando se les conoce, cuando se les presenta en la Iglesia, nos enriquecen y estimulan. Una buena presentación de los santos son un acceso certero para ver los valores actuales de la santidad y suscitar el anhelo de la santidad.
Cada uno de los santos es, además, una cierta "prueba apologética", donde se comprueba que Cristo es la Verdad y que esta Verdad se ha verificado en existencias concretas, frente al nihilismo que lo niega todo deja al hombre en el absurdo, en el vacío, en el vitalismo del sentimiento y de ser el más fuerte y arrollar. La Verdad se ha verificado en los santos que se entregaron a Cristo.
También al mirar a los santos descubrimos una perspectiva mayor, la de la caridad sobrenatural. Cada santo ha vivido el Amor de Dios, ha sido transformado por este Amor y su vida ha cambiado para vivir del Amor de Dios. Cada santo plasmó este Amor a su modo; cada santo se entregó al Amor de Dios con su vocación y estado de vida concreto; cada santo difundió a su alrededor esa caridad sobrenatural con una creatividad sobrenatural. Los santos son los testigos cualificados del Amor de Dios.
Éstas son perspectivas para mirar la santidad y saber interpretar la vida de cada santo.