Cifras y más cifras
Porque a veces se piden, por eso las ofrezco. Han pasado treinta años desde aquel 29 de marzo de 1987 en que fueron beatificadas las mártires de Guadalajara, religiosas carmelitas de clausura. Lo recordamos ese día, hace casi dos meses.

Tres décadas después, han sido canonizados y beatificados 1.706 mártires: obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y seglares (de toda edad y condición)...

30 años y tres pontificados:
San Juan Pablo II beatificó a 468 mártires (el grupo más numeroso, el de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia, el 11 de marzo de 2001) y canonizó a los únicos 11 santos que han sido reconocidos como tales, tras los milagros que los elevaron a los altares.
 

Durante el pontificado del Papa Benedicto XVI fueron beatificados 530 mártires (el grupo más numeroso fue el de la ceremonia presidida en la plaza de San Pedro de Roma, por el cardenal Saraiva, en 2007).
 

Cuando Joseph Ratzinger presentó su renuncia el 28 de febrero de 2013 había firmado el decreto de martirio de 327 testigos de la fe, que serían beatificados durante el pontificado del Papa Francisco en Tarragona en 2013.

Finalmente desde que el Papa Francisco ocupa la Sede de Pedro han sido beatificados 697 mártires (el grupo más numeroso -y la beatificación más numerosa de la Historia de la Iglesia- fue la de los 522 mártires en Tarragona en el año 2013; o los recientemente beatificados en Almería, que sumaban 115 mártires).
 

Los tres pontificados suman 1.695 beatos y 11 santos. A ellos hay que añadir 169 nuevos mártires, cuyos decretos ya están firmados por el Papa Francisco, unos a la espera de la beatificación y otros a punto de hacerse pública la fecha de la ceremonia.

Otra cifra más: desde que el 9 de julio de 2008 Benedicto XVI nombró a monseñor Angelo Amato prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, ha elevado a los altares a 721 mártires de la persecución religiosa española en su calidad de legado pontificio del Papa.



La próxima cita el 21 de octubre, en la Sagrada Familia
El 4 de mayo de 2017, se recibió de la Secretaría de Estado la confirmación de la fecha de la beatificación de Mateo Casals, Teófilo Casajus, Fernando Saperas y 106 compañeros, Mártires Claretianos.
 
Esta, D.m., será el 21 de octubre del presente año 2017. La celebración será presidida por el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona.

Las otras cifras
Otra de las preguntas es cuántos faltan y cuántos fueron. En proceso, en fase diocesana y en fase romana, la cifra alcanza casi a los mil quinientos mártires.

La prensa ha recogido semanas atrás una polémica entre autores. Tras publicarse una obra titulada La guerra civil contada a los jóvenes (2015) de Arturo Pérez-Reverte con ilustraciones de Fernando Vicente, ha aparecido una contra obra: ¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes (2017). Sus autores son Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas; esta vez las ilustraciones son de David Ouro, como la que presentamos bajo estas líneas:
 

Lo bueno de ambas obras es que de una manera u otra las dos recogen el tema de la matanza de los sacerdotes. Pérez-Reverte ofrece las cifras oficiales de monseñor Antonio Montero de los casi 7.000 asesinatos (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas). David Ouro ofrece este dibujo en su obra.

La consultada Wikipedia, con las reservas oportunas, al buscar Persecución religiosa durante la Guerra Civil Española nos ofrece con el subtítulo Magnitud de la tragedia todos los datos, cosa que era impensable en los años ochenta en los libros de la EGB.

Finalmente, como hemos repetido en infinidad de ocasiones no hablamos de política ni buscamos nombres para aquellos que asesinaron a nuestros mártires. Presentamos testimonios de fe. Así lo puntualiza san Juan Pablo II durante la misa de canonización de los mártires de Turón, el 21 de noviembre de 1999:

No son héroes de una guerra humana en la que no participaron, sino que fueron educadores de la juventud. Por su condición de consagrados y maestros afrontaron su trágico destino como auténtico testimonio de fe, dando con su martirio la última lección de su vida”.
 

Bien, pues lo que Juan Pablo II refiere de los Hermanos de La Salle, puede decirse de los Obispos martirizados, de los miles de sacerdotes y religiosos asesinados, de los miles y miles de laicos “que afrontaron su trágico destino como auténtico testimonio de fe”.