Por: Yasmín Oré / Fuente: www.catolicasvirtuosas.blogspot.com

Hoy les hablaré sobre dos de las virtudes que más se han dejado de practicar en estos tiempos en nuestra iglesia en mayor parte por las mujeres y son “el Pudor y la Modestia”. Si bien es cierto, las modas actuales no favorecen para nada a la práctica de las mismas, esto no debe ser excusa o justificación para olvidarlas y pensar que ahora podemos vestirnos como nos parezca, esto es, sin respetar parámetros o limitaciones que estas virtudes nos marcan.

Sabemos que la falta de pudor o modestia en la mujer escandaliza más (en relación con el varón) y que puede llevar a pecar al sexo opuesto (miradas, deseos o pensamientos impuros), esto debido a su misma naturaleza puesto que el hombre se deja llevar más por la vista que en el caso de una mujer. Por ello en este artículo me centraré en ella, sin que eso signifique que no hayan varones que también falten a esta virtud.

¿Enseña el Magisterio sobre la manera correcta de vestirse en la mujer?

Específicamente el Catecismo no nos indica que tipo de vestido debemos usar, medidas, colores, formas, etc. Sin embargo, si nos define en algunos numerales en que consiste el pudor y su relación con la modestia:

2521 La pureza exige el pudor. Este es una parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de la persona. Designa la negativa a mostrar lo que debe permanecer oculto. Está ordenado a la castidad, cuya delicadeza proclama. Ordena las miradas y los gestos según la dignidad de las personas y de su unión.

2522 El pudor protege el misterio de las personas y de su amor. Invita a la paciencia y a la moderación en la relación amorosa; exige que se cumplan las condiciones del don y del compromiso definitivo del hombre y de la mujer entre sí. El pudor es modestia, inspira la elección del vestido. Mantiene el silencio o la reserva donde se adivina el riesgo de una curiosidad malsana; se convierte en discreción.

2523 Existe un pudor de los sentimientos como también un pudor del cuerpo. Este pudor rechaza, por ejemplo, los exhibicionismos del cuerpo humano propios de cierta publicidad o las incitaciones de algunos medios de comunicación a hacer pública toda confidencia íntima. El pudor inspira una manera de vivir que permite resistir a las solicitaciones de la moda y a la presión de las ideologías dominantes.

También tenemos las enseñanzas de Santos, Papas y Sacerdotes con respecto a estas dos virtudes:

San Juan Crisóstomo

Le dice a la mujer inmodesta: «vas acrecentando enormemente el fuego contra ti misma, pues excitas las miradas de los jóvenes, te llevas los ojos de los licenciosos y creas perfectos adúlteros, con lo que te haces responsables de la ruina de todos ellos»

Santo Tomás de Aquino

“El Pudor está encaminado a favorecer la castidad”

San José María Escrivá de Balaguer

“El pudor y la Modestia son hermanos pequeños de la pureza”

Papa Pío XII en 1954 al grupo de mujeres jóvenes católicas de Italia:

“Si cierta clase de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado y pone en peligro la salvación de su alma y de la de los demás, es su deber dejarlo y no usarlo”…

Padre Antonio Royo Marín en su libro Teología de la Perfección cristiana:

“El alma que aspire seriamente a santificarse huirá como de la peste de toda ocasión peligrosa. Y por sensible y doloroso que le resulte, renunciará sin vacilar a espectáculos, revistas, playas, amistades o trato con personas frívolas y mundanas, que puedan serle ocasión de pecado. Por la calle, sobre todo en las ciudades populosas modernas, extremará la modestia de sus ojos para no tropezar con la procacidad de los escaparates, la inmodestia descarada en el vestir, la licencia desenfrenada de las costumbres”.

Padre Jorge Loring en su libro Para Salvarte:

“El pudor se expresa en el vestido. Por eso se cubren las partes más íntimas, que no se comparten con cualquiera. De ahí el celo que muestra el marido o el novio por la decencia en el vestir de su esposa o de su novia".

Padre José María Iraburu en su obra Elogio del Pudor :

“El impudor escandaliza, es decir, es una ocasión próxima de pecado. La vanidad y la sensualidad de la mujer le llevan al impudor, y éste despierta fácilmente en el hombre la lujuria: «todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón» (Mt 5,28). Y lo mismo, mutatis mutandis, ha de decirse del hombre en relación a la mujer. Por eso todas las formas de impudor en vestidos, palabras, costumbres, espectáculos, libros, son un escándalo.”

Con mayor atención al acudir a la Iglesia

La modestia en el vestir hay que vivirla en todo lugar pero debe prevalecer mucho más al asistir a Misa o a diversos actos en el templo. Con respecto a esto, algunas parroquias suelen recordar como norma al entrar qué tipo de vestimenta es adecuada y cual no. Algunas de estas normas, nos pueden dar una cierta idea de cuales son los límites en la vestimenta que debemos observar y que prendas debemos evitar para no faltar así al pudor ni a la modestia, tales como:

 

El clima y el embarazo tampoco deben ser excusas

Muchas mujeres piensan que un clima excesivamente caluroso puede ser justificación para vestirse de modo muy ligero por tratarse de un caso excepcional. Sin embargo, recordemos que los tiempos extremadamente cálidos han existido siempre y nuestros antepasados no se destapaban de la manera que hoy las modas nos exigen. Las religiosas o consagradas por ejemplo suelen vestir un hábito que les hace vivir mucho más la modestia y aun estando en países de temperatura elevada no lo cambian por prendas “mas ligeras”. Si bien es cierto, no se nos pide vestir como monjas esto si es una buena forma de ver que por obediencia y amor al Señor debemos sacrificarnos y soportar las incomodidades del clima. Además, si fuera por seguir esta fórmula de “a cuanto mayor calor mayor destape” entonces terminaríamos por quedarnos en ropas interiores y ese no es el caso. Por todo ello, se puede llevar vestimenta ligera y fresca en temporadas de verano pero siempre manteniendo los límites de la modestia. 

Por otro lado, debido a la influencia del cine o la televisión con respecto al erotismo o desnudo, se han puesto muy de moda las fotografías de mujeres embarazadas mostrando el vientre cuando siempre ha habido un halo de misterio que envolvía la intimidad de su estado. Y ni que decir aquellas famosas que posan totalmente desnudas estando también embarazadas pues según ellas intentan transmitir una imagen “natural” de la procreación, cuando realmente lo que transmiten son mensajes cargados de sensualidad y falta de pudor. Es por eso, que siempre se nos ha aconsejado no seguir las costumbres o tendencias mundanas pues nos alejan de nuestra verdadera naturaleza femenina y virtudes morales que Dios ha puesto para vivir una vida espiritual elevada encaminada a la santidad.  

El ejemplo es la mejor enseñanza

Como experiencia personal os contaré que llevo ya cuatro años viviendo y practicando con mayor perfección estas virtudes así como también trato de contagiarlo en las mujeres que conozco. Muchos de los que leen mis artículos, saben que fui mormona por un tiempo y allí viví la modestia en el vestir aunque la doctrina sobre ello no se basaba en principios cristianos precisamente sino más bien fundamentalistas-puritanos (algo muy común en las sectas). Sin embargo, a mi regreso a la Iglesia Católica me di cuenta que la mayoría de mujeres no lo practicaba y crei que la iglesia ya no lo enseñaba así que también llegué a descuidarlo un poco. Gracias a Dios tuve la oportunidad de ser formada en el tema con buenos Sacerdotes, libros, testimonios, etc. y desde allí presto mayor cuidado y prudencia en mi manera de vestir. Por eso, aconsejo también que debemos buscar formar en ello a otras mujeres con mucha caridad cristiana pero a la vez con firmeza, buscando advertir el peligro en el que podemos caer si nos dejamos influenciar por ideologías modernas que solo desean aplastar la dignidad de la mujer en diferentes ámbitos.

Para terminar con este tema, les dejaré una escritura bíblica para meditar:

“Por su aspecto se descubre el hombre, y por su semblante el prudente. El vestir, el reír, el andar denuncian lo que hay en él" (Eclesiástico 19,26)

 

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