El Cardenal Gomá visita el Pilar
Esta vez, la información aparece en el Heraldo de Aragón del martes 13 de octubre de 1936: ¡no han pasado ni tres meses de la desgracia nacional que se vivirá por tres años! En la página 4, en un rincón, puede leerse:
Hoy llegará el Cardenal Primado, doctor Gomá”… Al día siguiente de la fiesta de la Virgen del Pilar “es esperado el doctor Gomá, quien desea hacer una visita a nuestra excelsa patrona, la Virgen del Pilar. El ilustre purpurado, que ha permanecido unos días en Toledo tras su liberación, tendrá que residir por ahora en Pamplona…”.
 
 
            En la ciudad mártir de Toledo donde en poco más de dos meses son asesinados más de un centenar de eclesiásticos, el Cardenal y el que iba a ser su Obispo logran salvar su vida por la siguiente concatenación de hechos:

Joaquín San Nicolás Francés, periodista del Heraldo, publica una interesante entrevista que ha realizado, el 12 de octubre de 1936, al Doctor Gomá en el Colegio de las Hermanas de la Caridad de Tarazona. Aquí la puedes leer:

https://www.religionenlibertad.com/blog/13901/interviu-al-cardenal-de-toledo.html

 
Para finalizar el post de hoy, recordamos lo que sucedió el 3 de agosto, hace 75 años, cuando se bombardeó el Pilar de Zaragoza. Así lo recogía la portada del periódico Solidaridad Obrera- AIT (Asociación Internacional de los Trabajadores): “Zaragoza a punto de rendirse. Ayer, por la tarde, nuestros aviones bombardearon el templo del Pilar”.

 
 
Madrugada del 3 de agosto de 1936
Ese día el trimotor republicano Fokker lanzó tres bombas, de 50 kilogramos cada una, sobre las torres de la Basílica del Pilar. Una de ellas quedó clavada en la plaza de la Basílica del Pilar, otra atravesó el techo y la última logró penetrar la bóveda del coreto de la Virgen y causar serios daños en el marco dorado de “La adoración del nombre de Dios”, de Goya. Ninguna de ellas logró estallar ni causar daños de consideración, hecho que fue atribuido a un milagro de la Virgen. Las bombas fueron desactivadas y hoy en día se exhiben en pilastras cercanas a la Santa Capilla.



El trimotor Fokker pilotado por Gayoso, llevaba 4 bombas de 50 Kg. cada una, y los mecánicos habían construido un colector que recogía los 9 escapes de humo en uno solo, para hacer más difícil su detección.
Pasadas las 2 de la madrugada del día 3 de agosto de 1936, se oyó el zumbido de los motores de un avión, algo poco frecuente hasta entonces, sobre todo a estas horas. El avión volaba bajo, a unos 150 m, y al no disponer en aquel barrio de defensas antiaéreas, el Fokker rojo dio unas pasadas, rozando las torres del Pilar.
El avión lanzó tres bombas sobre la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, pero ninguna hizo explosión. Una de ellas se clavó en la calle, a unos pasos del templo.



 

Otros dos artefactos cayeron sobre la Basílica, una atravesó el techo dando en un nervio de la bóveda de descarga de la cúpula de la Santa Capilla, como puede comprobarse hoy a simple vista. La otra cayó en el mismo marco dorado del mural de Goya en el Coreto y la perforación también es visible en su lateral derecho.


Los daños causados fueron más de índole artísticos que materiales, ya que los artefactos tampoco llegaron a explosionar.