Martes, 24 de noviembre de 2020

Religión en Libertad

Con la patria «no nos es permitido el borrón y cuenta nueva»

Francisco dirige a Sánchez un discurso de muchos matices sobre la nación y las ideologías

Francisco dirige a Sánchez un discurso de muchos matices sobre la nación y las ideologías
Francisco se dirigió a la delegación española antes de despedir a Pedro Sánchez.

C.L. / ReL

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, celebró su encuentro con el Papa con un tuit donde afirma: "Gracias, @Pontifex_es por recibirme en el Vaticano. Coincidimos en abordar la crisis ocasionada por el #COVID19 desde el multilateralismo y con una mirada social; protegiendo a los más vulnerables y avanzando, toda la sociedad unida, hacia un mundo más justo y solidario".

Fue tras una reunión de media hora en la que abordaron la situación creada por la pandemia y las políticas europeas de inmigración. Al finalizar el encuentro, Francisco dirigió unas palabras a la delegación española, centradas en la visión de la patria como algo recibido que hay que conservar y enriquecer, por oposición a quien quiere hacer "borrón y cuenta nueva" según ideologías preconcebidas.

El Papa destacó las "dificultades de entendimiento con los localismos (en todos los países los hay, ¿no?)" que caracteriza el gobierno, con el objetivo de "hacer la nación cada vez más fuerte".

También señaló que con la patria hay "una relación de filiación" porque "es algo que hemos recibido de nuestros mayores", y por tanto "no nos es permitido el borrón y cuenta nueva". De hecho la palabra patria procede etimológicamente de paternidad, "viene de ahí". Y es "algo que tenemos que dar a nuestros hijos".

Pero "tampoco nos es permitido ir a refugiarnos allá en lo que fue hace 50 ó 100 años", porque "el desafío de recibir de las raíces" es "para poder dar fruto". "Quizás la fantasía tradicionalista es: 'Ah, ¡volvamos a las raíces!' Y no. No. Tomo la inspiración, soy hijo, pero también tengo que ser padre en el futuro y para eso tengo que vivir un presente que implica discernimiento", dio Francisco.

El Papa criticó las "coartadas" disfrazadas "o de modernidad o de restauracionismo", pero son "coartadas para que la patria sea lo que yo quiero y no lo que he recibido y que tengo que hacer crecer libremente. Y ahí entran en juego las ideologías. Armar una patria a mi cabeza, a mi mente, a mi idea, no con la realidad del pueblo que recibí y que tengo que llevar adelante, que estoy viviendo".

"Las ideologías sectarizan, las ideologías deconstruyen la patria, no construyen", insistió al recordar el libro Síndrome 1933 del comunista Siegmund Ginzberg, quien interpreta los orígenes del nacionalsocialismo y considera que "estamos siguiendo un camino parecido" con "una patria inventada por una ideología": "Es muy triste cuando las ideologías se apoderan de la interpretación de una nación, de un país y desfiguran la patria".

Francisco concluyó sus palabras pidiendo que recen por él quienes sean creyentes: "Y los que no rezan, porque no son creyentes, al menos mándenme buena onda, que me hace falta".

Texto íntegro de las palabras dirigidas por Francisco a la delegación española presidida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Muchas gracias. Y... pensando en qué podría decirle a usted... en reconocer en usted la labor de los políticos. Papa Pablo VI, retomando también una tradición de otro Papa, decía que la política era una de las formas más altas de la caridad. La política no es solo un arte sino que para los cristianos es un acto de caridad, ennoblece y muchas veces lleva sacrificios... ¿cierto? De la propia vida... tiempos de privacidad, tantas cosas, por el bien de los demás.

Y esto es porqué el político tiene entre sus manos una misión muy difícil, muy difícil. Con tres canales, digamos así. Para con el país, para con la nación y para con la patria. Tiene la misión de hacer progresar el país por la agricultura, ganadería, minería, investigación, educación, arte... el país crezca, que crezca el país, que crezca. Y eso es desgastante ¿no?

Tiene la misión de consolidar la nación, no solo cuidar las fronteras, que ya es muy importante, sino la nación como organismo de leyes, de modos de proceder, de hábitos... consolidar la nación. Y tiene la misión de hacer crecer la patria. Si país, nación y patria están en manos de un político, bueno, es bastante trabajo así no es fácil, así que usted transmítalo a los miembros de su parlamento, lo que piensa el Papa de esto. Y el gran respeto por la vocación política, una de las formas más altas de la caridad.

Si bien... hacer progresar un país parece fácil pero no lo es, supone relaciones internacionales, continuamente, de comercio, de ciencia, de técnica, de todo... Consolidar una nación a veces supone dificultades de entendimiento con los localismos, en todos los países los hay ¿no?... los dialectos, pero también de entendimiento del derecho, la justicia, pero de hacer que la nación sea cada vez más fuerte. Y quizás lo más difícil sea hacer progresar la patria, porque ahí entramos en una relación de filiación... la patria es algo que hemos recibido de nuestros mayores. Patria, Paternidad. Viene de ahí. Y es algo que tenemos que dar a nuestros hijos. Estamos de paso en la patria. Y construir la patria es lo que yo diría en este caso.

Si con el país hay que hacerlo progresar, con la nación consolidarlo y con la patria tenemos que construir. Construir la patria con todos. Y eso no es fácil. La patria donde no nos es permitido el borrón y cuenta nueva. No. En una empresa nos es permitido. No. Porque es algo que hemos recibido. Y tampoco nos es permitido ir a refugiarnos allá, en lo que fue hace 50 ó 100 años. No. El desafío de recibir de las raíces para poder dar fruto. Y ahí hay un poema de Bernárdez (Francisco Luis Bernárdez) muy lindo... que dice: “Todo lo que el árbol tiene de florido le viene de aquello que tiene de soterrado”. Pero no se quedó en las raíces. Quizás la fantasía tradicionalista es: “Ah, ¡volvamos a las raíces!”. Y no. No. Tomo la inspiración, soy hijo, pero también tengo que ser padre en el futuro y para eso tengo que vivir un presente que implica discernimiento.

Y esto no es fácil, para mí es lo más difícil de la política. Hacer crecer la patria porque siempre se encuentran como coartadas para eso, coartadas que, disfrazadas o de modernidad o de restauracionismo... los movimientos son varios ¿no? Pero coartadas para que la patria sea lo que yo quiero y no lo que he recibido y que tengo que hacer crecer libremente. Y ahí entran en juego las ideologías. Armar una patria a mi cabeza, a mi mente, a mi idea, no con la realidad del pueblo que recibí y que tengo que llevar adelante, que estoy viviendo.

Hace dos años, quizás usted, señora embajadora, lo conoce, se publicó acá en Roma un libro de un intelectual italiano del Partido Comunista. Tiene un título muy sugestivo: Síndrome 1933. ¿Lo conoce? Una tapa roja ¿no? Vale la pena leerlo. Se refiere a Alemania, obviamente. Caído el imperio ahí empezó todo una ensalada de posibilidades de salir de la crisis y ahí empezó una ideología a hacer ver que el camino era el nacionalsocialismo y siguió y siguió hasta el drama que fue Europa con esa patria inventada por una ideología.

Porque las ideologías sectarizan, las ideologías deconstruyen la patria, no construyen. Y aprender de la historia. Y este hombre, en este libro, hace un, con mucha delicadeza, un paragón con lo que está sucediendo en Europa. Dice: “Cuidado que estamos siguiendo un camino parecido”. Y vale la pena leerlo.

Con estas palabras simplemente quiero recordar a los políticos que su misión es una forma muy alta de caridad y amor. No es cuestión de maniobras o de resolver casos que todos los días llegan al escritorio del político, sino de servicio. En las tres vertientes, de hacer crecer el país, de consolidar la nación y de construir la patria.

Y es muy triste cuando las ideologías se apoderan de la interpretación de una nación, de un país y desfiguran la patria. Me viene a la mente en este momento el poema de Jorge Dragone Se nos murió la patria. Es el réquiem más doloroso que yo he leído y de una belleza extraordinaria. Ojalá nunca nos suceda a nosotros.

Señor presidente, agradezco su visita, agradezco a ustedes que hayan venido, me gratifica mucho y les pido por favor que recen por mí y los que no rezan, porque no son creyentes, al menos mándenme buena onda, que me hace falta. Muchas gracias.

Fuente: Rome Reports.

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