Religión en Libertad

En la misa en Mónaco el Papa pidió defender la vida del no nacido, del anciano, del inocente...

León XIV en el encuentro con jóvenes y catecúmenos en su viaje pontificio a Mónaco

León XIV en el encuentro con jóvenes y catecúmenos en su viaje pontificio a Mónacovatican Media

Redacción REL
Publicado por

Creado:

Actualizado:

El Papa León XIV ha pasado este sábado algo más de 8 horas en el pequeño principado de Mónaco, país mediterráneo con menos de 40.000 habitantes que aún declara al catolicismo como religión oficial. 

El viaje papal (el primero de este año y el segundo de su pontificado, tras el de Líbano de 2025) incluyó una reunión privada con el príncipe Alberto II y encuentros con la comunidad católica y con los jóvenes.

El Papa volvió a Roma como llegó, en helicóptero, partiendo a 17:25, hora de Mónaco. La ceremonia de despedida tuvo lugar en el helipuerto del principado, con el mar a la vista, una Guardia de Honor y el Príncipe Alberto II y la Princesa Charlene que acudieron a despedirlo. Él agradeció la cálida acogida de los monarcas. Como es común, el Papa difundió un telegrama enviado al soberano expresando su profunda gratitud a la familia real, al principado, al gobierno y al pueblo de Mónaco «por la cálida bienvenida y la generosa hospitalidad» brindadas durante la visita apostólica. «Ruego – escribe – que Dios Todopoderoso los bendiga a todos con paz y fortaleza», impartiéndoles su bendición.

En este vídeo de 4 minutos, un resumen del viaje del Papa a Mónaco, con algunos de sus mensajes principales:

Contra la "idolatría del poder y el dinero"

En la misa de la tarde en el Estadio Luis II de Mónaco (fue el monarca entre 1922 y 1949), el Papa predicó contra los conflictos bélicos, que, declaró, son fruto de la “idolatría del poder y del dinero”. Mónaco no tiene guerras ni mucho poder, pero sí bastante dinero. El Papa animó a trabajar por la paz, ya que los hombres son, dijo, hijos de Dios y hermanos entre sí.

El estadio, con capacidad para 18.000 espectadores, podía concentrar a la mitad de los monegascos, pero también acogió a algunos llegados de otros países. El Papa recorrió el recinto en un carrito de golf, saludando a los fieles que agitaban banderas.

En su homilía, el Papa comentó la escena que marcaba la liturgia del día, con los enemigos de Jesús decidiendo acabar con Él tras la impresionante resurrección de Lázaro. Movidos por intereses de poder, están dispuestos a eliminar al inocente. Caifás, dijo, hizo un cálculo político basado en el miedo. “Olvidando la promesa de Dios a su pueblo, ellos quieren matar al inocente, porque detrás de su miedo está el apego al poder”, denunció.

Defensa de la vida, desde el seno materno a la vejez

“¿No es lo que ocurre hoy? Aún hoy, ¡cuántos cálculos se hacen en el mundo para matar inocentes; cuántas falsas razones se esgrimen para quitarlos del medio!”, lamentó.

Cada vida truncada es una herida al cuerpo de Cristo. ¡No nos acostumbremos al estruendo de las armas ni a las imágenes de guerra!”, exclamó. 

Sobre la paz, dijo que “no es un mero equilibrio de fuerzas, sino la obra de corazones purificados, de quienes ven en el otro a un hermano al que cuidar, no a un enemigo al que abatir”.

Dios cambia, dijo, "la dureza del corazón transformando el poder en servicio, precisamente mientras manifiesta el verdadero nombre de su omnipotencia: misericordia”. Así, es “la misericordia la que salva al mundo”, “en cada una de sus fragilidades, desde que es concebida en el seno materno hasta que envejece”, añadió. 

Y citando al Papa Francisco, dijo: “la cultura de la misericordia rechaza la cultura del descarte”.

Desde la esperanza y alegría de la fe pidió a los católicos "amor por la vida naciente y frágil, que ha de acogerse y cuidarse siempre; amor por la vida joven y anciana, que hay que animar en las pruebas de cada etapa; amor por la vida sana y enferma, a veces sola, siempre necesitada de ser acompañada con esmero”, concluyó.

Despedidas y mensajes

Al término de la celebración, el Arzobispo de Mónaco, Dominique-Marie David, agradeció la visita del Papa León XIV, subrayando que Dios es “la fuente de todo bien” y que el Pontífice, como sucesor de Pedro, ha venido a recordarlo a la Iglesia local. Dijo que el Papa ha animado a los fieles a afrontar “sin miedo” los desafíos de hoy.

El Papa León XIV obsequió a la arquidiócesis de Mónaco una escultura contemporánea de San Francisco de Asís. La obra representa al santo italiano, una de las figuras más queridas de la tradición cristiana y universalmente reconocido como mensajero de paz, fraternidad y reconciliación. Aparece revestido con el sencillo hábito franciscano, símbolo de pobreza evangélica y libertad interior, ceñido por el característico cordón con tres nudos. En la escultura, San Francisco sostiene en su mano izquierda una paloma blanca, mientras que la derecha se abre en un gesto de acogida y donación.

Comentarios

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente

tracking