El barranco de Can Tretze y el beato Anselmo Polanco (2)

Cartel de resignificación en Pont de Molins (Gerona) en el lugar donde fueron asesinados 42 personas el 7 de febrero de 1939.
El 27 de agosto de 2012, Pere Bosch i Cuenca, escribe EL MONUMENTO INCÓMODO para el periódico El Punt Avui :
«En el término municipal de Pont de Molins, a medio camino de la carretera de las Escaules, y en un barranco llamado Can Tretze, se encuentra el mausoleo dedicado a los mártires de Teruel. Se trata de un monumento sencillo, articulado a partir de una plazoleta enlosada, un altar de piedra situado en el centro y un fondo empedrado, con un escudo franquista en medio. Justo en el suelo, están los restos de una cruz que, originariamente, presidía el recinto desde la parte superior de la pared. No se trata del único síntoma del abandono del espacio. Desde hace años, el monumento presenta un estado de deterioro extremo, tanto por la falta de mantenimiento como por la acción de los gamberros, que lo han llenado periódicamente de pintadas y han destrozado algunos de sus elementos hasta hacerlos casi irreconocibles.
El mausoleo conmemora un episodio de la Guerra Civil, concretamente el asesinato de 42 prisioneros por parte de las tropas republicanas, una tragedia acaecida en aquel lugar el 7 de febrero de 1939, a finales del conflicto. Según algunas versiones, los detenidos, entre ellos el obispo Anselmo Polanco y algunos militares españoles, italianos y un alemán, habían sido desplazados a Santa Perpetua de Mogoda el 23 de enero de 1939. A partir de ahí, empezaron un periplo dramático que les llevaría hasta Pont de Molins. El 27 de enero fueron trasladados a Ripoll y, desde aquí, a Sant Joan de les Abadesses; el 31, finalmente, pasaron por Figueres y llegaron a Pont de Molins, donde pasaron la noche en Can Bosch.

Este es el texto de la lápida colocada en la casa de Pont de Molins donde pasaron su última noche el grupo de detenidos.
Con las tropas franquistas pisándoles los talones, los prisioneros resultaban incómodos. El 6 de febrero se recibió una orden del Negociado de Prisioneros y Evadidos, firmada por el jefe del ejército, el general Vicente Rojo, en la que se ordenaba entregar, a las fuerzas aéreas, "las personas de relieve, así como el obispo de Teruel y los italianos", para conducirlos a la zona central. Pero, por circunstancias desconocidas, el destino de los prisioneros se torció definitivamente a la mañana siguiente, cuando un camión militar llegó a Can Bosch y se exigió la entrega inmediata de Domingo Rey d´ Harcourt, el obispo Anselmo Polanco y de otros 40 prisioneros. Pocas horas después, todos juntos eran trasladados al barranco de Can Tretze, cosidos a tiros y, posteriormente, sus cuerpos quemados después de mojarlos con gasolina.
Dos días después, un pastor de la zona localizó los cadáveres. A partir de entonces, nació el mito de los mártires de Teruel, aireado profusamente por la propaganda franquista. Sin embargo, con el paso de los años, los acontecimientos políticos lo convirtieron en un monumento incómodo. Hace tres años èn 2014], el pleno del Ayuntamiento de Pont de Molins aprobó una moción en la que se hacían algunas consideraciones genéricas sobre la memoria histórica y se puntualizaba que “ningún vecino de Pont de Molins participó nunca en este fusilamiento, ni prestando colaboración de ningún tipo, como así fue inmediatamente reconocido”. En el documento, también se hacía una referencia a la necesidad de “preservar” ese monumento, pero sin especificar cómo debía hacerse. En el portal web del Ayuntamiento, sin embargo, se va un poco más allá y se sugiere que habría que incluir una explicación histórica objetiva, así como la mención del terrible efecto que causó en estos lugares la Guerra Civil y la posterior ocupación franquista.

La fiesta de los beatos Anselmo Polanco, obispo y de su secretario Felipe Ripoll se celebra el 7 de febrero.
Desde el Ayuntamiento de Pont de Molins se insiste en que la gente que lo ha destrozado son de fuera, ya que "los del pueblo, aunque no vamos nunca, lo respetamos". Al margen de los excursionistas que se dejan caer de forma esporádica, el monumento sólo recibe la atención de la gente una vez al año, cuando los descendientes del obispo Polanco se desplazan en autocares desde Teruel y le rinden un sencillo homenaje. El acto se celebra, sistemáticamente, cada año desde que se inauguró a finales de 1940; y, como puede suponerse, tiene un claro componente religioso, con una procesión que recorre el barranco de Can Tretze hasta el lugar donde fueron inmolados los prisioneros, una misa en el santuario de la Virgen de Terrades y, finalmente, una comida que se celebra en el mismo recinto. Más allá de esta visita anual, el monumento se ha convertido en un espacio incómodo».

Un grupo de peregrinos, el 10 de febrero de 2018, rezando un víacrucis con textos del beato Anselmo Polanco camino de Can Tretze
He querido recoger este artículo, publicado originalmente en catalán, porque sigue siendo INCÓMODO este lugar. La prensa [por ejemplo, en el Diari de Girona] nos ha explicado hace un mes que: «Pont de Molins ha inaugurado este sábado [28 de marzo de 2026] el panel de memoria del barranco de Can Tretze, un espacio marcado por la violencia de los últimos días de la Guerra Civil, escenario del fusilamiento de 42 prisioneros del bando nacional en 1939 y posteriormente los trabajos forzados de republicanos. La nueva señalización resignifica el lugar y lo incorpora a la Red de Espacios de Memoria Democrática de Catalunya.
El acto ha estado presidido por el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, y ha contado con la participación de la alcaldesa de Pont de Molins, Marie Louise Gournay; la presidenta del MUME y alcaldesa de La Jonquera, Míriam Lanero; el director del Memorial Democrático, Jordi Font, y la directora territorial del departamento en Girona, Núria Gómez.
Una sociedad democrática madura es aquella que sabe explicar y contextualizar hechos como estos y no dejarlos en el olvido, ha dicho Espadaler. En este sentido, ha valorado muy positivamente que el acto tenga su origen en una moción aprobada en 2014
Citando a Václav Havel, ha remarcado que no podemos cambiar el pasado, pero sí podemos cambiar la forma en que lo interpretamos y cómo vivimos a partir de él, y ha añadido que este es el verdadero valor de actos como el de hoy: no podemos deshacer los hechos execrables que aquí tuvieron lugar, pero sí podemos decidir cómo los asumimos colectivamente. En este sentido, ha concluido que la memoria democrática no es sólo recuerdo, es también una herramienta para construir el futuro desde el compromiso con el 'nunca más».

Los que participaron en el acto de resignificación el pasado 28 de marzo de 2026.
Repito, y termino, quería empezar con el artículo de Pero Bosch, escrito en 2012, porque además de ser un monumento incómodo, él mismo lo define como SENCILLO. Por muy injusto que fuese el que prisioneros de guerra fueran obligados a construir este que ya de por sí era un lugar de memoria... NO SE PUEDE COMPARAR al asesinato a sangre fría de 42 personas... por muy alzadas que fueran y de un santo Obispo del cual no consiguieron que borrara su firma de la Carta Colectiva de los Obispos españoles de 1937.
En los últimos minutos de Cerca del cielo puede verse esta historia... ¡¡¡Don Enrique Cerezo, por favor, remasterice esta película!!!