El universo no es fruto del azar, sino una obra diseñada por Dios con orden, belleza y armonía divina.
Caminemos junto a Cristo, aunque estemos heridos
🔹San Agustín. De verb. Dom. serm. 54🔹

🔹San Agustín. De verb. Dom. serm. 54🔹
Mas el Verbo de Dios, que con el Padre es verdad y vida, se hizo el camino tomando la humanidad. Camina por esta humanidad para llegar a Dios, porque es preferible tropezar en este camino a marchar fuera de la vía recta. 🔹San Agustín. De verb. Dom. serm. 54🔹
Esta reflexión de San Agustín está inspirada en su lectura del Evangelio de Juan. Es un mapa de carreteras para el alma. Agustín nos dice que Dios no solo nos espera en la meta, sino que se convirtió en el suelo que pisamos para que no nos perdamos buscando un atajo imposible. Atajos que la sociedad en la que vivimos nos ofrece constantemente.
Esta frase es el antídoto contra cualquier espiritualidad desencarnada o contra intentar llegar a Dios ignorando nuestra condición humana. No llegamos a la divinidad de Cristo saltándonos su humanidad, sino atravesándola. En la mística católica, el cuerpo, las emociones y el sufrimiento no son estorbos, sino el lugar del encuentro. Como decía el santo: "Nadie llega al Padre sino por el Hijo", y el Hijo se hizo "vía" en su carne.
En la vida espiritual, el éxito no es no caer, sino caer mientras transitamos el camino hacia Dios. Tropezar en el camino de Cristo significa estar cerca de Él. El error místico real es la "vía recta" del orgullo propio, en la que uno cree caminar perfectamente, pero va en la dirección opuesta a la Gracia. La humanidad de Jesús es una lección de humildad. El Verbo se abajó para que nosotros, que somos "tierra", pudiéramos caminar sobre Él.
Mirando la nueva evangelización en el contexto de la sociedad actual, esta frase ofrece una estrategia pastoral para una sociedad cansada de la perfección artificial de las redes sociales. Evangelizar es el camino junto a Cristo, no solo la meta. Hoy en día, la gente huye de las instituciones que parecen ofrecer solo normas descontextualizadas respecto de la persona que se acerca a ellas. San Agustín nos propone presentar a un Jesús que es Camino. Evangelizar hoy es invitar a alguien a ponerse en marcha, aceptando que habrá dudas y caídas. Esta es la verdadera Iglesia que actúa como “hospital de campaña".
Vivimos en una sociedad que penaliza la evidencia del error. Nos induce a ocultar nuestra fragilidad con mil filtros y apariencias. La frase de San Agustín es liberadora. Es preferible tropezar en este camino que andar lejos de la Luz de Dios. El evangelizador actual debe comunicar que la Iglesia no es un club de perfectos, sino una comunidad de "cojos" que intentan caminar por la vía correcta. Esto derriba los muros de la "autoexigencia" que alejan a muchos de la fe.
En una sociedad que busca "su propia verdad" y "su propia vida", el evangelizador presenta al Verbo como la única Verdad que se hizo transitable. No es una idea filosófica abstracta; es alguien a quien se puede seguir con los pies, en el día a día.
San Agustín nos invita a dejar de intentar ser dioses por nuestra cuenta y a aceptar la humanidad de Dios como nuestro único acceso a la eternidad. Es mejor ser un caminante herido en la ruta correcta que un atleta vigoroso perdido en el bosque.
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