Martes, 28 de junio de 2022

Religión en Libertad

Eva Fernández Salazar relata su historia de superación en «Un viaje sin equipaje»

El cáncer que se transformó en «un regalo de Dios»: «Cambió mi vida, me hizo encontrarme con Él»

Eva María Fernández Salazar.
Con su ejemplo de superación cristiana ante la enfermedad, Eva María Salazar se dirige a los jóvenes: "Depositad la confianza en Cristo, haced de la fe el pilar de vuestra vida".

ReL

"Muchos me preguntaréis: ¿Cómo es posible que un cáncer se convierta en un regalo de Dios?": así avanzaba Eva María Fernández Salazar la duda que surge al conocer su historia en el canal de Jóvenes Católicos. Nacida en 1970, reunía una trayectoria profesional implacable con una licenciatura en derecho, el comienzo de su doctorado en economía y un título en Educación Infantil cuando le detectaron un devastador cáncer de mama. Para ella fue "la oportunidad de llegar a Dios".

Esta "oportunidad", que ha relatado extensamente en Un viaje sin equipaje (PPC) comenzó cuando en 2017 le comunicaron un diagnóstico que lo cambió todo.

"Atravesar la enfermedad, ha cambiado mi vida y mi relación con Dios. De ahí la necesidad de contar mi experiencia de fe en este libro: para poder consolar a otros, como Cristo me ha consolado a mí. He relatado cómo he encontrado al Señor en esos fríos pasillos de hospital y como ha sido mi fortaleza para atravesar las pruebas que he soportado", explica.

Desde hace ya cinco años, Eva no ha hecho más que comprobar que "mirando la adversidad y la enfermedad nos hundimos", mientras que solo "mirándolo a Él somos capaces de `caminar sobre las aguas´, que son el arado desde el que debemos dar fruto".

Abrazar la cruz, imprescindible para el cristiano

Sin embargo, explica que no basta con mirar a Dios, sino que se hace imprescindible "abrazar" el dolor y el sufrimiento.

 "Un cristiano no puede vivir su fe si no coge su cruz. Unas veces será enfermedad, otras el desempleo, una perdida, la tristeza o la soledad, pero el Señor quiere que lo abracemos. No va a venir a cambiar nuestras circunstancias y decirnos que todo está solucionado -si es su voluntad lo hará cuando considere oportuno-. Lo que nos viene a decir es que desde esa circunstancia tenemos que abrazar esa cruz, el regalo que Dios nos da para poder llegar hasta Él".

Solo así se explica "que un diagnóstico de cáncer se convierta en un regalo de Dios".

"En mi caso, lo que aparentemente era muy negativo me ha dado tanto amor de Dios, tanta alegría, tanta fortaleza consuelo y paz que no he podido guardármela, y por eso he necesitado 150 páginas donde volcar un amor que empezó con el Señor regalándome los dones para llevar la enfermedad, fortaleza, paz, alegría, serenidad y también Su consuelo".

Puedes adquirir aquí la historia de superación de Eva Fernández Salazar, "Un viaje sin equipaje". 

Feliz y libre tras su enfermedad

Y es que para Eva, de cómo se lleve la cruz depende, en última instancia, la felicidad y la propia salvación: "La enfermedad me ha regalado un corazón de niña, que sabe que su Padre correrá a abrazarla cada vez que se caiga. He perdido muchas capas de mi corazón en el proceso, cada capa era un yugo, una esclavitud más a la que el mundo me tenía aferrada. Ahora puedo decir que, por primera vez en mi vida, me siento libre".

Por este motivo encuentra que si hay algo que sufre la sociedad actual es la depresión, la tristeza y la ansiedad ante las pruebas del día a día.

"El dolor no encaja con la vida de éxito que el mundo nos vende. Esta sociedad individualista, donde todo depende del hombre, no necesita a Dios y sin embargo sufre, porque le ha hecho desaparecer de Su existencia. De ahí el vacío existencial, que nunca se logrará llenar al margen del Señor", explica.

Especialmente en el caso de la juventud. "Nada de lo que el mundo les ofrece, les podrá sustentar, porque todo tiene fecha de caducidad: la belleza, el éxito, los títulos y posesiones y hasta el amor humano puede fallar", añade.

"Depositad la confianza en Cristo"

Por eso Eva, que hoy estudia un grado en Ciencias Religiosas, se dirige especialmente a ellos: "Os  animo a que depositéis la confianza en Cristo y que hagáis de vuestra fe el pilar de vuestra vida. No hay nada ni nadie que nos pueda sostener en este mundo, solo Jesús".

Frente al modelo de una existencia vacía, la enfermedad le ha mostrado que "la vida es un viaje que tiene por destino encontrar a Dios", a quien ella halló en esos fríos pasillos de hospital".

El día que lo haces, concluye, "lloras por los años que viviste sin Él y te cambia la vida. Entiendes que la felicidad no depende de tus propias fuerzas y te das cuenta de que hay alguien más que te ama de forma incondicional y que te acompañará siempre".

Puedes ver aquí la historia completa de Eva María Salazar. 

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