Jueves, 19 de mayo de 2022

Religión en Libertad

Es la autora de «Por qué aún creo»; anima a plantea las grandes preguntas

Mary Jo Sharp se planteaba dejar la fe y volver al ateísmo pero 3 razonamientos se lo impidieron

Mary Jo Sharp habla de tres rasgos que quitan atractivo al ateísmo - no responde bien a la experiencia humana real
Mary Jo Sharp habla de tres rasgos que quitan atractivo al ateísmo - no responde bien a la experiencia humana real

P.J.Ginés/ReL

Mary Jo Sharp es la autora del libro Why I still believe (Por qué aún creo). Se formó en una familia que no era religiosa en absoluto, y en una zona de EEUU "culturalmente postcristiana". De niña no sabía casi nada de cristianismo ni de la Biblia.

"Pero me atraía la gran belleza natural del Pacífico Noroeste, la belleza de las artes interpretativas y los misterios de la ciencia. Todo eso me llevaba a preguntarme si había en el universo algo más que los aspectos materiales de la existencia", explicó en una entrevista en Deeply Rooted Mag.

De adolescente ya se hacía las grandes preguntas: "¿Por qué estamos aquí? ¿Para qué está toda esta belleza y maravilla? ¿Vivimos y morimos y eso es todo?"

El último año antes de ir a la universidad, le regalaron una Biblia. En la universidad empezó a leerla, acudió a una iglesia por su cuenta, por primera vez en su vida, le explicaron el Evangelio y dio el paso de confiar en Jesús.

Pero pasaron los años, y descubrió que entre los cristianos, como en cualquier lugar con seres humanos, también hay estafadores, hipócritas, o simplemente gente débil y pecadora que disimula y echa sus culpas a otros. También podía encontrar a veces auténticos corruptos.

Y se planteó si creer en Dios tenía sentido, si no debía replantearse las ideas cristianas y volver al ateísmo, que después de todo era mucho menos exigente en muchos sentidos.

En Why I still believe y en un artículo en Crosswalk.com Mary Jo explica las 3 principales razones que a ella -y a muchas otras personas que se paran a pensarlo- les impiden aceptar la cosmovisión materialista atea.

"Cuando me planteé dejar la iglesia y volver a mi antiguo ateísmo, hubo cosas que lo impidieron. Estas son las tres razones por las que no pude dejar de creer en Dios".

1. Creer que existe de verdad lo bueno y lo malo, que no son gustos o apetencias

Mary Jo criticaba a muchos cristianos por ser hipócritas, porque ser hipócrita es algo malo. ¿O no? ¿Por qué un ateo debería decir que algo -por ejemplo, la hipocresía- es malo? ¿Bajo qué estándares o criterios morales?

"Un problema de adentrarse en el ateísmo es que no tiene base para establecer el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto. Varios filósofos ateos ya dijeron -incluyendo a Jean-Paul Sartre, Friedrich Nietzsche, Bertrand Russell y Richard Dawkins- que en la base del universo no hay ni bien ni mal, ni justicia ni injusticia, ni significado ni propósito. Tenemos un universo carente de todas esas cosas", explica Mary Jo.

Ella intentó plantearse con qué criterio distinguir el bien y el mal. Sólo encontraba uno: las preferencias personales de cada cual, sus gustos y desagrados.

Pero ella -como muchos ateos con inquietudes éticas- se daba cuenta de que tomaba decisiones basándose en lo bueno y lo malo, "lo que debía o no debía hacer", no en meras preferencias o apetencias.

Decidió que el bien y el mal son cosas reales, no apetencias de unos u otros, y que Dios es quien marca el estándar, su base y sentido.

2. El deseo de significado, propósito, libertad y opción

De forma similar, buena parte del ateísmo materialista niega que existan la libertad, el propósito o el significado. Según proclaman muchos filósofos ateos, las cosas son, y punto. Más específicamente, son por una mezcla de azar, mutaciones azarosas, casualidades y acumulación de mucho tiempo. No hay propósito detrás, nunca.

Dawkins lo predica así en su libro de 1995 El río del Edén. "El universo que observamos tiene precisamente las propiedades que nos cabría esperar si, al final, no hay diseño, ni propósito, ni mal, ni bien, nada, excepto una indiferencia ciega y sin compasión. El ADN ni sabe ni le importa. El ADN sólo es. Y danzamos a su música".

Mary Jo establece la conclusión: "sin verdadera libertad ni verdaderas opciones, conceptos tales como significado, propósito y valía pierden toda significación".

Señala que es interesante que "los ateos de finales del s.XIX y principios del s.XX no intentaban esconder este hecho, sino que lo abrazaban y animaban a todos a hacerlo. Son los ateos de finales del s.XX y XXI los que esconden la angustia de un universo sin sentido en la trastienda de su ideología, lejos del ojo público".

Mary Jo Sharp, con su libro Why I still believe

Mary Jo Sharp estaba dispuesta a volver al ateísmo por los escándalos e hipocresías de malos cristianos, pero al reflexionar vio que el ateísmo no encaja con la verdad humana.

3. La necesidad inherente de razonar la verdad

Muchos ateos, señala Mary Jo, repiten una y otra vez que ellos siguen 'la razón', usan 'la razón' y razonando evitan la fe 'ciega'. Sus capacidades de razonamiento y raciocinio les llevan, piensan, a la verdad.

Pero ¿por qué debería un ateo confiar en que su 'razonamiento' produzca ideas verdaderas, o ciertas?

Si en el universo sólo hay azar y selección natural, la naturaleza no selecciona cosas "verdaderas", sino simplemente mecanismos que permiten sobrevivir. Así, un ateo diría que "dios" y la religión son cosas falsas, pero la naturaleza las ha permitido y suscitado porque eran útiles para sobrevivir durante ciertas épocas.

De igual forma, el ateísmo también podría ser simplemente un conjunto de pensamientos fruto de la evolución, que no tiene nada que ver con la verdad. "Razonar" no tiene que ver con la verdad, puede ser una ilusión cualquiera, un juego mental engañoso para ir tirando en el juego evolutivo. Desde el razonamiento escéptico, lo razonable es dudar de la razón: no sólo de algunos razonamientos, sino de la validez de razonar. Razonar sólo serían unos movimientos de átomos o neuronas, no más valiosos ni significativos que hojas movidas por el viento.

Al final, Mary Jo observó que los hombres experimentan el deseo y la lógica del propósito, el significado y la valía de las cosas, y los actos. Desde el ateísmo, todo eso no vale nada ni se fundamenta en nada.

"Aunque yo quería irme [del cristianismo], simplemente no podía hacerlo, en parte, por el andamiaje filosófico cristiano, porque explica con eficacia y coherencia la verdadera experiencia humana", señala.

En la actualidad, Mary Jo Sharp da clases de Apologética en una universidad protestante, anima a los cristianos a hablar con no cristianos para entenderles mejor y anima a aplicar lo que enseña la Biblia en 1 Pedro 3,15: "Estad siempre dispuestos a ofrecer una defensa de la razón de vuestra esperanza". Su web es Maryjosharp.com .

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