Religión en Libertad

«La monja de hierro» tiene 94 años y es la mujer más mayor en terminar triatlones

La historia de Madonna Buder, que comenzó a correr con 48 años, sigue inspirando a miles de personas en todo el mundo.

Buder ha participado en más de 325 triatlones y al menos 45 Ironman.

Buder ha participado en más de 325 triatlones y al menos 45 Ironman.archivo

Redacción REL
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A sus 94 años, la historia de Madonna Buder, conocida como la Monja de Hierro, sigue inspirando a miles de personas en todo el mundo. La religiosa ha roto moldes dentro y fuera de la Iglesia al convertirse en la mujer más mayor en completar un Ironman, una de las pruebas más duras del deporte.

Nacida en St. Louis, Missouri (EE.UU), en julio de 1930, ingresó a los 23 años en la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Durante casi veinte años vivió en convento, dedicada al servicio comunitario

Rezar con las piernas

A los 48 años, en medio de una crisis personal, escuchó a un sacerdote hablar sobre cómo el running podía equilibrar cuerpo, mente y espíritu. Esa misma noche salió a trotar con unas zapatillas viejas y descubrió que correr podía ser también una forma de oración: "Se puede rezar con las piernas", diría después. Ese primer paso la llevó a una nueva vida como atleta.

Un amigo le sugirió probar en un triatlón, disciplina que combina natación, ciclismo y carrera. Al principio dudó: nunca había aprendido a nadar con técnica y hacía décadas que no montaba en bicicleta. Sin embargo, un benefactor le regaló una bici usada y comenzó a entrenar. En 1986, con 56 años, completó su primer Ironman, tras superar incluso una fractura de cadera que había retrasado su debut.

Desde entonces, Buder ha participado en más de 325 triatlones y al menos 45 Ironman. En 2006, con 76 años, cruzó la meta en Hawái apenas un minuto antes del cierre oficial. Seis años más tarde, en 2012, hizo historia al terminar un Ironman con 82 años, convirtiéndose en la mujer más longeva en lograrlo.

Su figura ha trascendido el ámbito deportivo: apareció en campañas publicitarias, entrevistas y se convirtió en símbolo de motivación para ancianos que desean mantenerse activos. Incluso su ejemplo llevó a Ironman a considerar categorías especiales para competidores de más de 80 y 90 años.

Lejos de apartarla de la fe, el deporte reforzó su vida espiritual. En una entrevista televisiva explicó: "Entreno religiosamente. La vida religiosa y la deportiva son complementarias, porque ambas construyen carácter a través de la disciplina".

Así, la Monja de Hierro encarna un mensaje poderoso: la edad no es un límite cuando la pasión, la fe y la perseverancia se convierten en motor de vida.

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