Religión en Libertad

Mendoza, el ídolo católico que será la gran estrella de la NFL: «Rezo antes de cada partido»

Con ancestros en Extremadura (España), cuida a su madre enferma de esclerosis.

Para Fernando Mendoza, tanto la victoria como la derrota pertenecen, en última instancia, al Señor.

Para Fernando Mendoza, tanto la victoria como la derrota pertenecen, en última instancia, al Señor.YOUTUBE

Redacción REL
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En Estados Unidos, donde cada temporada se fabrican nuevos héroes del deporte, ha surgido una figura que parece desafiar toda lógica. Fernando Mendoza, quarterback universitario de los Indiana Hoosiers y estudiante brillante, se ha convertido en un fenómeno cultural que trasciende el deporte

Su historia no encaja en los moldes habituales: es un joven católico, de raíces hispanas profundas (cubano americano, con antepasados en Badajoz, España), con un expediente académico impecable y una familia tan extensa como singular.

Su fe es su fortaleza

Pero el magnetismo de Fernando no se explica solo por lo que hace en el campo. Su forma de hablar, siempre pausada y reflexiva, contrasta con la energía explosiva que despliega en cada partido. Crónica, de El Mundo, cuenta su historia. 

Se declara abiertamente católico y atribuye buena parte de su fortaleza mental a su fe. Antes de cada encuentro reza, y después de cada victoria busca a los sacerdotes del campus universitario para compartir el momento.  

Su expediente académico es otro de los pilares de su leyenda. Con un GPA superior al máximo convencional, fue admitido en Yale para estudiar Economía. Sin embargo, eligió seguir el camino del deporte, convencido de que podía llegar más lejos de lo que muchos imaginaban. Su apuesta ha resultado acertada: se espera que sea el número uno del próximo Draft de la NFL.

La dimensión humana de su historia aumenta al conocer a su familia. Su madre, Elsa, vive con esclerosis múltiple, y Fernando ha convertido su lucha en una causa personal. Recauda fondos, participa en campañas y no pierde ocasión de visibilizar la enfermedad de su madre.

En una temporada marcada por triunfos inesperados y un dominio pocas veces visto en el fútbol universitario, el mariscal de campo de los Indiana Hoosiers, Fernando Mendoza, ha repetido una frase que resume muy bien su manera de entender el éxito: "Dad toda la gloria a Dios". 

Para él, tanto la victoria como la derrota pertenecen, en última instancia, al Señor, una convicción que lo acompaña en cada entrevista y que lo distingue en un deporte donde las declaraciones de fe suelen venir de jugadores evangélicos, no de católicos como él.

El mejor del país

Sus últimas actuaciones han sido auténticas demostraciones de poderío: un 38-3 ante Alabama en el Rose Bowl y un 56-22 frente a Oregon en el Peach Bowl. Muchos analistas consideran que los Hoosiers podrían estar firmando la temporada más dominante en la historia del fútbol americano universitario.  

De hecho, el joven recibió el Trofeo Heisman hace apenas unas semanas, reconocimiento que lo distingue como el mejor jugador del país. En su discurso, habló con emoción de la fe que heredó de su familia cubana y del ejemplo de su madre. También mencionó a su hermano, suplente en el mismo equipo, como un apoyo constante.

La víspera de Navidad, Mendoza llevó el trofeo logrado a la capilla católica de la Universidad de Indiana, donde participa activamente en el ministerio universitario. 

Para él, el deporte es un espacio más donde vivir la fe, y su lema —"Dad toda la gloria a Dios"— tiene raíces profundas en la Escritura. San Pablo lo expresa con claridad en 1 Corintios 10,31: "Hacedlo todo para la gloria de Dios". Y Mendoza está convencido de que eso incluye cada pase, cada carrera y cada victoria.

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