Récord de conversiones de adultos en Notre Dame: 76 estudiantes piden su ingreso en la Iglesia
Evangelizadores como el obispo Barron o el padre Mike Schmitz tienen mucho que ver.

En Notre Dame hay capillas en cada residencia y más de 150 misas semanales.
Antes de llegar a la Universidad de Notre Dame (Indiana, EE.UU), Alex Huang apenas había entrado en una iglesia, salvo para un recital de piano.
Sin embargo, este estudiante de primer año procedente de Minnesota se encuentra a pocos meses de convertirse al catolicismo, un camino que comenzó a explorar durante la secundaria y que ha tomado forma definitiva gracias al ambiente espiritual del campus. National Catholic Register cuenta su historia.
Se habla de la fe constantemente
Criado por padres que, debido a su educación en la China atea, nunca practicaron religión alguna, Huang descubrió en Notre Dame un entorno donde la fe se expresa con naturalidad.
"En mi preparatoria nadie hablaba de religión", recuerda. "Aquí, en cambio, la gente menciona su fe constantemente, y eso me impactó de una manera nueva y positiva".
Huang no es un caso aislado. El programa de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos (OCIA) de Notre Dame vive un año histórico: 76 estudiantes participan en él, entre ellos 42 catecúmenos, 12 candidatos a la plena comunión y 22 católicos que buscan la confirmación.
El crecimiento ha sido notable, especialmente entre quienes nunca han sido bautizados. En 2023 se inscribieron 33 estudiantes; en 2024, 52; y este año la cifra se ha disparado.
Para Brett Perkins, subdirector de evangelización y educación religiosa del Ministerio Universitario, este aumento refleja un movimiento más amplio entre los jóvenes.
Convertido él mismo al catolicismo, cree que muchos estudiantes están respondiendo a un anhelo profundo. "Las preguntas humanas siguen siendo las mismas", afirma, "pero quizá ahora hay una mayor disposición a escuchar lo que el corazón desea".
En Notre Dame, ese despertar espiritual se ve impulsado por el testimonio de los propios estudiantes. Perkins señala que, tras la pandemia y gracias a evangelizadores online como el obispo Robert Barron o el padre Mike Schmitz, muchos jóvenes llegan al campus con una fe vibrante.
"En los últimos dos años he visto una energía impresionante", explica. "No solo están entusiasmados, sino que invitan a otros a descubrir lo que viven".
Esa invitación se manifiesta en gestos cotidianos: compañeros que llevan a sus amigos no católicos a misa en la capilla, estudiantes que comparten momentos de oración o conversaciones profundas. "La gente tiene encuentros que les hacen decir: 'Quiero saber más'", comenta Perkins.
Con más de 150 misas semanales
La vida sacramental del campus también influye. Con más de 80% del alumnado identificado como católico, capillas en cada residencia y más de 150 misas semanales, la fe impregna la vida universitaria. Además, todos los estudiantes deben cursar dos asignaturas de teología, y más de 800 han declarado una especialización en esa área.
El papel de los compañeros es esencial en OCIA. Los estudiantes católicos pueden ser patrocinadores de quienes se preparan para recibir los sacramentos, acompañándolos en sesiones semanales y ofreciéndoles un ejemplo vivo de fe.
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Religión en Libertad
Para Lucas Santiago, estudiante de último año, la fe de sus amigos fue decisiva. Criado en un hogar agnóstico, descubrió en Notre Dame que su propio código moral se quedaba corto. La alegría y la caridad radical que vio en sus compañeros lo llevaron a buscar la confirmación. "Aquí recibo un amor infinito", afirma.
El proceso formativo culminará en la Vigilia Pascual de 2026 para los miembros de OCIA. Perkins resume el inicio del camino así: "Comenzamos hablando del anhelo humano de Dios, un deseo eterno que solo Él puede colmar".