Religión en Libertad

«Todo mi éxito es un don de Dios. La fe ha sido fundamental», afirma el jugador de las Grandes Ligas

Sal Frelick, estrella cervecera del béisbol, incluye la Biblia y la oración en sus 3 claves de éxito

Salvatore Frelick, estrella de los Milwaukee Brewers, con su cruz visible al cuello.

Salvatore Frelick, estrella de los Milwaukee Brewers, con su cruz visible al cuello.

José María Carrera Hurtado

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Un carácter extraordinario, comunitario, filantrópico y repleto de contribuciones positivas, tanto dentro como fuera del campo: son las categorías que se premian cada año con el premio Roberto Clemente. Es el galardón individual más prestigioso de las Grandes Ligas de Béisbol y Salvatore Frelick, apodado “el bateador de Dios”, es uno de los nominados a recibirlo este 2025.

Según se lee en el portal de las Grandes Ligas, el italoamericano, católico comprometido e integrante de los Milwaukee Brewers es una de las caras que mejor representa todos los principios que busca fomentar la Major League. Entre ellos, se destacan la entrega, actitud positiva, el servicio a la comunidad, hospitales o escuelas, la humildad o en general el comportamiento modélico.

"Siempre he podido confiar en la fe"

“Por su excelencia en el campo y su inquebrantable compromiso con el servicio a los demás, los Cerveceros -los Brewers- nominan con orgullo a Sal Frelick para el Premio Roberto Clemente 2025. Sal representa a la próxima generación de líderes en el béisbol, que juegan con pasión, sirven con integridad y continúan el legado de Clemente de usar el juego para cambiar vidas para mejor”, se lee en la nominación.

Lejos de considerarlo un mérito propio o exclusivo, el “cervecero” Frelick -así llamado por la traducción de su equipo, los cerveceros de Milwaukee- cree que buscando el bien hace solo lo que todos deberían hacer.

“En un mundo ideal, no debería haber un premio por hacer buenas obras. Me encanta hacerlo por los jóvenes y las organizaciones que veo. Y si esto puede ayudar a esas organizaciones a llegar a más público, ¡genial!”, exclamó el jugador, que tampoco duda en atribuir el mérito del premio a su fe. Esta, dice, “siempre ha sido algo en lo que podía confiar y a lo que podía recurrir”.

"Todo mi éxito es por los dones de Dios"

Frelick no es ningún converso ni advenedizo. El modo en que habla de su fe hoy es el mismo en que lo hacía en su infancia, rodeado de tradiciones católicas y una devota familia. Durante diez años acostumbró a ser monaguillo en la parroquia de Santa Brígida, lo que no solo consolidó su fe y piedad, sino que también le haría adquirir el sentido de servicio a la comunidad.

Cursar sus primeros estudios en la escuela Santa Inés, en Arlington, no haría sino remarcar su vida cristiana.

Él lo explica con estas palabras: “Crecí como monaguillo (en la parroquia de Santa Brígida) durante diez años. Todo mi éxito en el deporte se debe a que recibí dones de Dios y a que recé con perseverancia para saber cómo usarlos. Me gusta difundir la palabra de Dios y ser discípulo. Por eso elegí un colegio jesuita”.

Collage elaborado por la publicación del Boston College, donde se muestra a Frelick con el Guante de oro.

Collage elaborado por la publicación del Boston College, donde se muestra a Frelick con el Guante de oro.

Fe, deporte y comunidad

La faceta deportiva no tardaría en llegar, pero en esta ocasión sería de la mano de su colegio en Lexington, donde florecieron sus aptitudes atléticas, especialmente en fútbol americano, hockey y béisbol.

Fe, deporte y comunidad serían el trinomio que lo guiarían en la elección de universidad, que según las entrevistas disponibles, no sorprendió a muchos: la Boston College reunía esos tres requisitos, especialmente el de la evangelización y el discipulado como principios fundamentales de la institución.

La fe siempre ha sido una parte muy importante de mi vida. Ha jugado un papel fundamental en mi vida deportiva, en mi elección de universidad y, sobre todo, en mi vida familiar”, dijo Frelick .

Precisamente en Boston College conoció a Mike Gambino, entrenador del equipo de béisbol, que quedó admirado por su talento y determinación.

“Decían que era demasiado pequeño, pero yo nunca lo vi así, porque era increíblemente explosivo. Sal tiene un atletismo innato. Jugaba con una intensidad extraordinaria, y aún la mantiene". Es simplemente increíble verlo jugar. Su carrera universitaria fue brillante: se ganó de inmediato el respeto de sus compañeros y entrenadores, pero, sobre todo, atrajo la atención de muchos equipos profesionales”, remarca Gambino.

Con los Milwaukee Brewers, "el camino de Dios"

Uno de esos equipos se fijó especialmente en Frelick. Eran los Milwaukee Brewers, cuya plantilla comenzó a engrosar en 2021, compitiendo en las Ligas Menores, de facto un “cribado” de la cantera que aspira a jugar en la MLB. Una temporada plagada de retos y dificultades, a las que Frelick respondió con perseverancia y oración.

“Mi fe siempre ha sido algo en lo que podía confiar y a lo que podía recurrir cuando las cosas no me salían bien en el campo; me ayuda a mantener una actitud positiva y me recuerda constantemente el camino que Dios tiene para mí”, comentó.

Un camino en el que las obras de misericordia tienen una relevancia especial. Muestra de ello fue septiembre de 2024, cuando ya en las Grandes Ligas, los Milwaukee Brewers obtuvieron una importante victoria en la liga de béisbol y Salvatore no paraba de cosechar nominaciones como joven promesa del béisbol estadounidense, entre otras, el Guante de Oro como mejor jugador defensivo.

Se podría pensar que la celebración de aquella victoria incluiría un merecido descanso. Sin embargo, a la mañana siguiente, la joven promesa cruzaba las puertas del Hospital Infantil de Milwaukee, visitando a decenas de niños ingresados.

Como católico, para mí, todo se reduce a ser una buena persona. Me encanta contribuir a la comunidad, y de niño, admiraba a los jugadores que hacían lo mismo”, comentó entonces. Un ejemplo comunitario que sus compañeros y entrenadores también valoran, conscientes de que “juega para el equipo y no para sí mismo”.

La cruz, un símbolo que guía

La fe que cultivó en su infancia y que hoy muestra con orgullo se refleja incluso en su misma indumentaria y apariciones públicas. En este sentido, es conocida por el público la cruz de oro que lleva bajo su camiseta de los Brewers, que dista mucho de ser un mero accesorio.

“Es un símbolo de lo que creo y lo que me guía cada día. La fe ha sido fundamental en mi vida familiar, en la escuela y en el deporte. Quiero que la gente vea que lo llevo puesto, que se sepa que tengo fe”, subraya el jugador..

Entrevistado por Mike Previte para el Catholic Herald, no dudaba en despedirse remarcando algunas de las claves de su día a día como deportista de élite.

“Leo versículos de la Biblia y veo que la moralidad es clave. Quiero difundir la palabra de Dios y ser un buen discípulo suyo aquí en la tierra”. 

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