De la astrología a las santas
Carlota Santos reivindica la fuerza de 50 mujeres de fe

Carlota Santos (@carlotydes), autora de "Santas": 50 mujeres de fe ilustradas.
Carlota Santos, arquitecta e ilustradora conocida por su éxito Constelaciones sobre astrología, presenta "Santas" (Ediciones B, 26 febrero 2026), un recorrido ilustrado por 50 mujeres que transformaron la historia cristiana, desde María Magdalena hasta figuras contemporáneas.
Tras explorar el tarot y lo esotérico, su reconversión al catolicismo inspira esta obra, fruto de una investigación teológica e iconográfica que dialoga con la tradición artística sacra. Reivindica un modelo de fortaleza femenina basada en coherencia, sacrificio y responsabilidad, desmontando clichés de sumisión para conectar fe, arte y raíces culturales occidentales.

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-Por un lado, hay una razón cultural evidente. Conocer la historia de las santas, de la Biblia y de la Iglesia es fundamental para comprender la historia de Occidente y también la historia del arte. Gran parte de nuestro imaginario visual, simbólico y narrativo se construye sobre estas figuras y pienso que ignorarlas es no entender nuestras propias raíces culturales. Por otro lado, el libro es también el resultado de un proceso personal ya que aunque me eduqué en un colegio católico, durante muchos años no conecté realmente con la fe. Siempre fui una persona curiosa y espiritualmente inquieta, y durante un tiempo exploré caminos más vinculados a lo místico y lo esotérico. Tras ese recorrido, viví una reconversión al catolicismo que fue profunda y radical. “Santas” es, en ese sentido, un testimonio de esa reconexión con Jesús y con el cristianismo.
»El libro recorre cronológicamente la vida de 50 mujeres, desde los tiempos de Cristo hasta la actualidad, muchas de ellas fueron reinas, pensadoras, místicas... Mujeres con influencia real, con autoridad y con sabiduría. Me interesaba reivindicar que la mujer ha tenido un papel fundamental en la historia de la salvación y en la historia de la Iglesia desde el inicio mismo: desde la Virgen María hasta figuras como María Magdalena y tantas otras, y que su legado ha sido decisivo tanto espiritual como culturalmente.
-Para mí no hay separación entre arte y espiritualidad.
»Desde el principio, mi trabajo siempre ha unido investigación plástica e investigación teórica. No ilustro simplemente: estudio el contexto, el simbolismo, la tradición visual y la dimensión histórica de lo que estoy representando. En “Santas”, esa metodología ha ido completamente de la mano de mi proceso de fe. Mientras profundizaba espiritualmente, también estudiaba cómo se ha representado a las santas a lo largo de la historia del arte: desde los primeros iconos cristianos hasta los manuscritos medievales iluminados, el barroco, los martirologios y la tradición devocional posterior. No quería hacer reinterpretaciones vacías, sino comprender el lenguaje simbólico que ya existe y dialogar con él desde mi propio universo visual; por lo tanto, ese estudio no ha sido solo técnico, sino espiritual. Conocer la iconografía, entender por qué una santa sostiene un objeto concreto o por qué aparece representada de determinada manera, me ha permitido entrar más profundamente en su historia y en su significado. En ese sentido, el libro no es únicamente una obra artística sobre la fe, sino que ha sido parte activa de mi proceso interior. Me ha hecho crecer tanto como artista como en mi fe, planteándose en el proceso muchas preguntas a las que he querido ir buscando respuesta, también mediante la oración y atendiendo a misa y a los sacramentos.
-Creo que estas mujeres desmontan muchos clichés contemporáneos sobre lo que significa ser fuerte. A lo largo de la historia de la Iglesia encontramos mujeres con una fortaleza extraordinaria: intelectuales, místicas, gobernantes, fundadoras, mártires... En el libro incluyo 45 santas y cinco mujeres fundamentales en la historia del cristianismo que no han sido canonizadas, como Sor Juana Inés de la Cruz o Egeria Peregrina. Todas ellas fueron mujeres con una enorme determinación y una vida interior muy sólida. Lo que pueden enseñar a las mujeres de hoy no es sumisión ni pasividad, sino algo mucho más exigente: responsabilidad, coherencia, disciplina, búsqueda de la verdad y compromiso con el bien. Muchas de ellas ejercieron poder real (intelectual, político o espiritual) pero siempre desde una profunda conciencia de propósito. En un momento en el que a veces se confunde la libertad con la ausencia de límites, estas figuras muestran otra forma de fortaleza: la capacidad de orientarse hacia un bien mayor, de sostener convicciones incluso en contextos adversos y de vivir con sentido. Su fuerza no era caprichosa, era una fuerza ordenada, consciente y, en muchos casos, profundamente sacrificial.
»Por eso me interesan: porque proponen un modelo de mujer fuerte que no se define por la rebeldía superficial, sino por la profundidad, la sabiduría y la entrega.
-Mi proceso creativo siempre es doble y simultáneo: investigación teórica e investigación visual. Por un lado, realizo un estudio riguroso de fuentes históricas y teológicas. En el libro está recogida toda la bibliografía empleada, porque para mí es importante que el proyecto tenga una base sólida. Al mismo tiempo, desarrollo una investigación visual muy exhaustiva: estudio cómo se ha representado a cada figura a lo largo de la historia del arte (desde manuscritos medievales e iconografía primitiva hasta pintura barroca, grabados y estampas devocionales del siglo XIX). Me interesa entender la tradición iconográfica antes de reinterpretarla. Ambos procesos avanzan en paralelo y se alimentan mutuamente. No hay una fase puramente intelectual y otra puramente artística: todo forma parte de un mismo tejido.
»En cuanto a la elección de las santas, el criterio fue necesariamente selectivo. A lo largo de la historia de la Iglesia ha habido miles de santas con vidas y testimonios de fe fascinantes. Intenté escoger figuras que, sin entrar en jerarquías simplistas, hayan tenido una influencia clara en la historia, en la espiritualidad o en el imaginario colectivo. Por ejemplo, mujeres como Juana de Arco o Teresa de Jesús no solo fueron relevantes en su contexto histórico, sino que han condicionado profundamente nuestra manera de entender el misticismo, la valentía, la espiritualidad o incluso la representación artística de la santidad. No buscaba hacer un catálogo exhaustivo, sino una selección significativa que permitiera recorrer la historia a través de mujeres que dejaron huella.
-Creo que “Santas” transmite, ante todo, que la santidad es una posibilidad humana real. No es algo abstracto ni inalcanzable, sino un camino concreto que muchas mujeres han recorrido a lo largo de la historia. El libro ofrece cincuenta ejemplos de vidas muy distintas entre sí (reinas, místicas, intelectuales, mártires...) pero unidas por algo común: la búsqueda honesta del bien y la coherencia entre lo que creían y cómo vivían. Más que dar lecciones, el libro propone testimonios. Y el testimonio tiene una fuerza especial, porque no impone: muestra. Al conocer estas historias, el lector puede preguntarse qué significa hoy vivir con propósito, con fe y con responsabilidad. También creo que puede ayudar a salir de una vivencia superficial de la espiritualidad. Muchas de estas mujeres atravesaron conflictos, dudas, persecuciones o decisiones difíciles. Su fe no fue cómoda ni estética: fue exigente. Y precisamente por eso resulta inspiradora: porque demuestra que la profundidad espiritual requiere esfuerzo, disciplina y valentía. En ese sentido, “Santas” no busca idealizar el pasado, sino recordar que el cristianismo ha llegado hasta nosotros gracias a personas concretas que defendieron lo que consideraban verdadero, incluso cuando era incómodo.
»Espero que los lectores se lleven, en primer lugar, conocimiento. Conocimiento cultural e histórico. Que puedan entrar en una iglesia y reconocer a Santa Bárbara por sus atributos, distinguir distintas advocaciones marianas o comprender de dónde vienen oraciones como el rosario o qué es una reliquia. Más allá de la fe personal de cada uno, todo eso forma parte del patrimonio cultural europeo y occidental, y perderlo implica desconectarnos de nuestra propia tradición artística y simbólica. Pero el libro no busca solo informar. Al recorrer estas historias, el lector puede descubrir que detrás de cada imagen hay una vida concreta: decisiones difíciles, sacrificios, inteligencia, liderazgo, contemplación... Son mujeres muy distintas entre sí, pero unidas por una intensidad vital poco común. Me gustaría que la conexión con la obra se produjera en dos niveles. Por un lado, a través de las ilustraciones: que la imagen despierte curiosidad, emoción o incluso preguntas. Por otro, a través de las biografías: que el lector pueda identificarse con alguna de ellas, no por su contexto histórico, sino por sus dilemas humanos. Y, quizá, que surja una reflexión sencilla pero potente: ¿qué significa hoy ser una mujer fuerte? Estas figuras proponen una respuesta exigente, fortaleza como coherencia, como responsabilidad, como búsqueda de sentido. No es una definición superficial, sino profundamente arraigada en el carácter. Si el libro logra activar esa doble dimensión cultural y personal, entonces estaría más que satisfecha como autora.
-Mis influencias en “Santas” son tanto textuales como visuales, y proceden directamente de la tradición cristiana. A nivel textual, la base fundamental ha sido el estudio de fuentes históricas y espirituales: martirologios medievales, biografías de santas y, por supuesto, el Nuevo Testamento, leído y releído para comprender el mensaje de Cristo que inspiró la vida de todas estas mujeres. También he trabajado con escritos originales cuando ha sido posible, como los de Teresa de Jesús o Hildegarda de Bingen, cuya obra no solo es espiritual, sino también intelectual y artística. En el caso de Teresa de Lisieux, por ejemplo, su autobiografía permite comprender la dimensión íntima de su espiritualidad. Leer directamente a estas mujeres cambia por completo la forma de representarlas. A nivel visual, la investigación ha sido igualmente amplia. He estudiado: La tradición iconográfica de los primeros iconos cristianos, tanto en Oriente como en Occidente, manuscritos iluminados medievales y códices ilustrados, pintura renacentista y, especialmente, barroca, grabados y estampas devocionales del siglo XIX...
»Además, un devocionario ilustrado perteneciente a mi bisabuela (anterior al Concilio Vaticano II) ha sido una referencia muy significativa, tanto estética como espiritualmente. Ese imaginario litúrgico tradicional me interesa mucho porque condensa siglos de simbología visual. En conjunto, ha sido una investigación plural. No quería limitarme a reproducir imágenes existentes, sino comprender la tradición para dialogar con ella desde mi propio lenguaje contemporáneo. Y por eso incluyo la bibliografía en el libro: porque el proyecto no pretende cerrarse en sí mismo. Si el lector desea profundizar, tiene las herramientas para hacerlo, ya que para mí era importante que el proceso de investigación no fuera solo mío, sino que quedara abierto como invitación a los lectores.