Religión en Libertad
árbol-fuego-sol-luz-paloma

árbol-fuego-sol-luz-paloma

Creado:

Actualizado:

A veces podemos creer que tenemos que hacer muchas cosas para que Dios nos ame, que tenemos que entregarnos para que Dios nos conceda su favor. Pero, hoy S. Pablo nos dice que Dios nos ha amado cuando éramos pecadores, no cuando todo lo hacemos bien, sino que nos ha amado en la miseria, cuando no tenemos obras para entregarle (cf. Rm 5). Es la locura del amor de Dios. Un amor que te ama siempre, estés lejos o cerca, hagas el bien o el mal. Es un amor gratuito, sin medida.

El amor de Dios nos supera, porque nosotros pensamos que tenemos que hacer algo para alcanzarle, pero Dios es él que se ha abajado, para amarnos, incluso cuando nadie se atrevía hacerlo.

Dios, nos envía el Espíritu del Hijo, para que podamos sentirnos amados siempre. Y no hay condiciones en nuestra vida que impidan recibir este amor de Dios. Sea lo que vivamos, Dios nos ama, como si no hubiera otros en la tierra, porque Dios solo sabe contar hasta uno. `

Ese es el amor que han sentido tantos a lo largo de la historia y que experimentan muchos hombres y mujeres en nuestro tiempo. Dios nos ha escogido y elegido para ser suyos. Entonces, ¿Qué es lo que nosotros estamos llamados? Primero a vivir siendo. Somos hijos amados de Dios, con los mismos derechos que el Hijo. Somos necesitados de ese amor, que no conoce fronteras y supera debilidades, y rompe fortalezas. Pero, se hace vital, una respuesta de conversión por nuestra parte.

Como la samaritana, somos enviados a dar testimonio de este Dios, que tiene poder para cambiar el mundo y la historia, y mover tu corazón para que solo vivas para él. Somos hechos testigos de una historia de salvación que continua viva en el mundo. Dios, en el Hijo, nos reclama una respuesta de amor en aquello que él nos pide cada día.

Por eso, levantemos nuestra mirada al Dios que vive en el mundo, porque se ha hecho carne. Pongamos la vista, en un rostro blanco y misericordioso, que es más grande y más hermoso de admirar, que nuestras pequeñas cosas o grandes cosas. Su mirada te hace bello, te hace tierno. Experimentar la vulnerabilidad te hace grande, porque eso lo vivió él por ti.

Eres hermoso, no temas. Porque eres mirado y cuidado por el más hermoso de los hijos de los hombres y él viene a estar contigo. El Hijo del hombre, te hace estar en su presencia, para adorarle y alabarle, porque él ha venido a servirte.

Belén Sotos Rodríguez 

Comentarios

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente

tracking