ReligiónEnLibertad charla con la monja benedictina de 29 años
Sor Marta, «la monja influencer»: «Se está notando un avivamiento espiritual entre los más jóvenes»
"En nuestro monasterio, ahora mismo hay cinco personas en formación", comenta Sor Marta.
La vida de monja de clausura nunca estuvo tan en boca de todos como desde que se estrenara la película Los Domingos, y desde el lanzamiento de Lux, el último disco de Rosalía.
Precisamente, la vida detrás de las rejas la conoce bien Sor Marta, una monja benedictina de 29 años, del Monasterio Santa Cruz de Sahagún (León), que se ha hecho viral subiendo vídeos a las redes mostrando cómo es su día a día.
Con más de 100.000 seguidores en TikTok e Instagram, su contenido busca acercar la Palabra de Dios a los jóvenes pero de una forma más divertida. En sus vídeos, Sor Marta canta, baila y aconseja desde la fe siempre que puede.
-¿Crees que está aumentando el interés por Dios y por la Iglesia?
-Sí, estamos notando un avivamiento espiritual entre los jóvenes. Lo notamos especialmente en el lanzamiento vocacional de cada año. Son muchas las chicas, y también los chicos, que quieren buscar a Dios, que quieren recibir los sacramentos, que quieren un acercamiento más profundo con Dios y, también, responder a la vocación.
-¿Qué es lo que más te preguntan tus seguidores?
-Me hacen consultas de todo tipo, tanto para acercarse a la Iglesia, como para confesarse bien, como para algún tema o duda espiritual fuerte que tengan. Otros mensajes son de agradecimiento por lo que aprenden viendo mi contenido, o incluso mensajes diciendo que están volviendo a la fe, o que se han encontrado con una nueva cara de la Iglesia.
-¿Y algunos, incluso, puede que encuentren su vocación?
-Creo que es fácil que aumenten las vocaciones y la asistencia a misa. De hecho, leí con sorpresa que el número de jóvenes creyentes y practicantes está creciendo, y, realmente, el de las vocaciones puede que también. En nuestro monasterio ahora mismo hay cinco personas en formación, y en la congregación hay 20 en total; también es verdad que lo de las vocaciones puede haber distintas realidades, porque un crecimiento de vocaciones no se nota en todos los monasterios al mismo tiempo.
-¿Habéis podido ver 'Los Domingos'?
-No he visto la película Los Domingos, pero espero verla pronto. Me ha gustado mucho que este tema tan fundamental se ponga en la gran pantalla, que por lo visto la directora lo haya tratado tan bien, y que se exponga para normalizar estas situaciones, y que la gente se pregunte, '¿y, por qué yo no?', y que los padres digan, 'pues oye, no es tan malo'.
-La escritora Lucía Etxebarría ha hablado bien de ti...
-Me dijeron que Lucía Etxebarría había hablado de mí en un podcast. No me dijeron qué había dicho. Siempre es positivo escuchar que a una persona que, según entiendo, no es creyente, le parezca interesante mi mensaje que no quiere ser otro que el mensaje de Dios y de una feliz vocación.
-¿Cómo encajar la vida de oración con la exposición en redes?
-Se encaja bien la vida de oración, la comunidad y las redes sociales si te organizas bien. Es decir, tengo muy claro que mi vocación principal es la de ser monja y que el tema de las redes sociales puede estar, puede no estar, y puede ir cambiando. Yo lo que abogo es por mi vocación monástica. Y en cuanto a las redes sociales, hasta hace poco le he estado dedicando el tiempo libre.
»Ahora trato de meterlo más en mi tiempo de trabajo en el monasterio, siempre sin ponerlo por encima de otras cosas más urgentes o más importantes, estoy contenta con el resultado. Es decir, creo que lo combino bastante bien. También he tenido experiencia de dejar ciertas redes o dejar cierta cantidad de vídeos porque no encajaban en mi horario.
»Realmente, desde hace seis años, la cantidad de vídeos, la duración, el esfuerzo invertido ha ido acoplándose a mi vida. Procuro hacer un buen contenido y, a la vez, que no me sea pesado mantener esa calidad. Buscando el punto medio entre calidad y tiempo invertido.
-¿Cómo surgió la idea de evangelizar en redes?
-La idea de evangelizar a través de redes sociales nació de la necesidad de proclamar el Evangelio y de que una vida consagrada puede ser la mejor decisión de una vida. Es decir, el mensaje del Evangelio y el mensaje de la vida consagrada es tan potente en nuestra vida que queríamos darlo.
»Y como no suele ser fácil acceder a los jóvenes en círculos de Iglesia, y menos de manera presencial, cogiendo la idea de otros creadores de contenido, que hacían que solo por la manera de exponerlo su tema de interés fuese tu tema de interés, pensamos que algo así se podía hacer con la vida monástica y con el Evangelio. Y eso es lo que hemos tratado de desarrollar en los últimos años.
-¿De dónde sacas las ideas para tus publicaciones? ¿En qué te inspiras?
-Me inspira, para crear contenido, el Evangelio y la vida diaria. Actualmente, es un equilibrio entre lo que quiero dar y lo que los seguidores me piden. Me apoyo en cuatro pilares: nuestra vida cotidiana, la oración, la vocación y el Evangelio. Procuro que todo lo que publique obedezca a cada uno de los pilares.
-¿Qué problemas encuentras como monja 'influencer'?
-Creo que una gran facilidad que tengo es que no me meto en temas polémicos, entonces es un desafío menos. Por otro lado, otra dificultad puede ser el de los mensajes de los haters. Y, realmente, desde siempre me lo he tomado muy bien y prácticamente nunca me ofenden.
»Trato de seguir con ese contenido de los pilares, y a los que no lo entienden o no les gusta, muchas veces, se les puede responder y, otras veces, ni siquiera merece la pena. Es cuestión de ir discerniendo e ir viendo de qué manera se puede acompañar a cada uno de los que me ven a través de su móvil.
»Gracias a una labor de escucha, tanto personal, de lo que quiero compartir, y, también, hacia los seguidores, de qué quieren recibir, he desarrollado esos cuatro pilares. Todo lo que toque cada uno de esos pilares me parece bien compartirlo.
-¿No se le hace lejana la religión a los jóvenes en redes?
-También es verdad que procuro que sea apetecible y que tenga ese toque para que la gente lo vea. Porque, por ejemplo, durante un tiempo publicaba fragmentos del Catecismo, es verdad que parafraseados, pero no eran los que más gustaban, porque la gente lo notaba todavía como un poco lejos, un poco difuso.
»Luego, por el valor que tienen los salmos, compartí salmos enteros, recitados, sin más, pero hasta que no los conecté con una situación real de una vida real de alguien, que lo pueda estar viendo, no contactaron con la audiencia.
»Es decir, el salmo sin más, sin explicación, a alguien que tenga costumbre de leerlos le gusta, pero, quizás, otras personas no saben llevarlo a la vida y no les hace tanta ilusión. Por lo tanto, el qué compartir está bastante claro y el cómo compartirlo.
-¿Recuerdas algún testimonio de fe de tus seguidores?
-Una vez, cuando estábamos en una feria, se acercó una mujer que me seguía y que no era muy creyente pero sí que conocía las figuras de Jesús y de la fe. Hablando con ella un rato, con esa información que iba encontrando en las redes sociales, me dijo que había encontrado más a Jesús y que había profundizado en su fe y que había encontrado más sentido.
-¿Son suficientes las redes para alimentar la fe?
-Las redes sociales pueden ser un gran espacio de evangelización, no sólo un punto de partida, pero sí que es verdad que luego hay que concretarlo con algo presencial. Puede haber mucha evangelización en las redes sociales pero luego hay que asistir a una iglesia, meterte en tu parroquia, conocer a otras personas como tú que comparten tu fe... No puede ser 100% online, pero las redes son algo más que un punto de partida.
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-¿Qué les aconsejarías a los jóvenes que quieren evangelizar en las redes sociales?
-Creo que sería súper positivo que muchos jóvenes católicos quisiesen usar las redes para evangelizar. El mensaje de la fe llevado a la vida diaria no tiene por qué perder autenticidad, y, en cuanto a temas difíciles, hay que exponerlos, no edulcorados, pero sí con más tacto, paciencia, misericordia y, muchas veces, es mejor un tú a tú, para ver qué te va respondiendo la otra persona y cuáles son sus dudas y sus problemas reales.
»Por otro lado, para evangelizar en redes hace falta ser una persona de oración, siempre a la escucha de Dios y tomárselo en serio, no hacer cuatro vídeos y desistir.
»Creo que el humor y la cercanía son ese punto por el cual lo que digo llega, porque, si no, simplemente con escribir un texto formal sería suficiente. Pero, si a ese texto formal le ponemos un lenguaje actual, un rostro, unas técnicas, unos ganchos, sale lo que los creadores de contenido cristianos tratamos de hacer en redes sociales.
-¿Qué dicen tus hermanas de tus vídeos?
-La comunidad siempre ha aceptado y lo ha visto con buenos ojos, y, más todavía, cuando los frutos crecen. Por otra parte, las más mayores tampoco entienden demasiado de lo que va el asunto, tienen una edad más que de sobra como para ser las abuelas de los jóvenes a los que pretendo llegar.