Martes, 10 de diciembre de 2019

Religión en Libertad

En Brasil ha vendido 8 millones de libros y 12 de CDs

«No hay que cambiar la liturgia, sólo la música: ¡que sea alegre!», pide el padre Marcelo Rossi

La música es, según él, la clave de la nueva evangelización, especialmente con los jóvenes. Es muy crítico con las llamadas comunidades eclesiales de base: allí donde se fomentaron, hoy triunfa el protestantismo.

Pablo J. Ginés / ReL

Marcelo Rossi
Marcelo Rossi
El padre Marcelo Rossi es un superventas. Su libro Ágape ha vendido 8,2 millones de ejemplares en Brasil. Hay ediciones ya en polaco, chino, coreano y ahora, en español. En España lo difunde Aguilar, una editorial del muy laicista y anticatólico grupo Prisa. Porque ven negocio: en Brasil lleva 104 semanas entre los 10 libros más vendidos. En Polonia ocupó el primer lugar durante cuatro semanas.

Lo del libro palidece ante el éxito de sus discos de música de alabanza: 12 millones de ejemplares vendidos. Su misa semanal en TV Globo y sus programas diarios en RedeVida Televisao lo mantienen como el sacerdote más popular y conocido de Brasil.

Nació en 1967. Se alejó de la fe en 1984. Después de perder algunos seres queridos, ya acabados sus estudios de Educación Física, vivió su conversión en encuentros de oración de la Renovación Carismática en 1989. Motivado por una miniserie de TV sobre la vida de Juan Pablo II, entró en el seminario y fue ordenado en 1994. A partir de entonces empezó su fama, ligada a sus misas alegres y sus canciones de alabanza, todas muy cantables. En 2002 recibió el Grammy Latino al mejor álbum cristiano por su CD "Paz".

- Padre Marcelo, ¿cómo previene usted las tentaciones de la fama: el divismo, la vanidad...?
- Tengo un confesor, el padre José, que es sacerdote de la diócesis de Santo Amaro, como yo. Hace diez años murió mi anterior director espiritual, y desde entonces él es mi confesor y director y yo lo soy de él. Hago oración antes de cualquier actividad, no hago nada sin rezar. Empiezo el día con oración, a las 5 o 6 de la mañana.

- Su libro Ágape incluye entre los agradecimientos al padre Jonás Abib, fundador de la gran comunidad carismática Cançao Nova. ¿Por qué?
- Es como mi padre. Aunque no soy miembro de Cançao Nova, él fue el gran iniciador de la Renovación Carismática en Brasil y aprendí muchísimo de él. Carismáticamente, quizá me influyó más mi amigo el padre Robert de Grandis, muy famoso en la Renovación. Ahora está muy enfermo. Recibí de él una oración de Efusión del Espíritu en 1996, en un retiro, que fue muy especial para mí. Pero del padre Jonás aprendí muchísimo y por eso se lo agradezco.

- El libro que presenta es muy sencillo y positivo, habla del amor de Dios, de la bondad. ¿Cuándo hablar, entonces, de temas más impopulares, como el infierno, o el pecado, o la confesión?
- ¿Para qué asustar a la gente? ¡El amor es más fuerte que el infierno, cambia más a las personas! Cuando confieso, no me interesan los detalles de los pecados. Nuestro obispo nos dice que no pidamos detalles, no es bueno para los sacerdotes ni para el penitente. Que digan el pecado, claro. Pero con quién adulteraste, cuantas veces, cómo... ¡no interesa! Lo importante es llevar a la persona al arrepentimiento con amor. Reprender con amor es más fuerte que un dedo acusador.

- En una escala del 1 al 10, ¿qué importancia cree que tiene la música en la evangelización?
- ¡Diez! La música hace participar. Compongo canciones que se puedan cantar, accesibles. Todos mis discos son en directo y la gente canta. Si la gente no canta, entonces sí hay riesgo de caer en el culto al "padre cantante". Los músicos de mi banda, en misa, son voluntarios. Pero en las parroquias podría haber algunos músicos profesionales, para que la misa sea alegre. ¡Que el cura hable menos y que se cante más, que haya más alabanza!

- ¿Tan importante le parece?
- Sin duda. En el santuario, en la misa de los jueves, viernes, sábados y domingos, que se retransmite por TV Globo, tengo 25.000 personas cada vez. Pronto, con las ventas de los discos y los libros, tendremos otro santuario más grande, para cien mil personas. La gente quiere esa alegría. Con los ingresos que conseguimos, en 1998 pudimos abrir una casa grande para atender drogadictos. Y después hubo dinero para construir una parroquia, y el edificio de un seminario.

- La Renovación Carismática está muy extendida en Brasil. Algunas fuentes calculan que hay unos 40 millones de católicos carismáticos en su país. ¿Cuáles cree que son los puntos fuertes y débiles de la Renovación?
- La peor debilidad se da cuando un grupo no está bien enlazado con la Iglesia, con su párroco o su obispo. En Brasil a veces sucede que hay católicos que van a su grupo de oración carismático pero no van a misa el domingo. ¡Es absurdo, pero allí a veces pasa! Esa es la peor debilidad. Pero la Renovación es católica, apostólica y romana. A veces me dicen: "usted es carismático" y yo respondo que ante todo soy católico. La Iglesia es fuerte cuando hay unidad en la diversidad. Por otra parte, hay quien acusa a la Renovación de ser muy espiritualista, de no trabajar en lo social. Pero creo que no es cierto: yo trabajo en lo espiritual y en lo social. ¿En qué es fuerte la Renovación? Es rica en oración, y sabe llevar a las personas a tener un contacto vivo y personal con Cristo. Suscita el ágape, el amor puro, sin límites, desinteresado, que viene de Dios.

- ¿Por qué se ha extendido tanto el protestantismo en Brasil, un país tradicionalmente católico?
- Mi opinión personal es que las llamadas CEB ("comunidades eclesiales de base") debilitaron a la Iglesia, porque se preocupaban solo de lo social y no atendieron lo espiritual. De ellas salió Lula, y el Partido de los Trabajadores. Les preocupaba más la política que la espiritualidad. Pero la gente quería espiritualidad y los protestantes se la daban. ¿Quieres una prueba? Fíjate: en la diócesis de Rio de Janeiro, el cardenal Eugenio Sales bloqueó a las CEB, no las permitió. En cambio, en todas las diócesis adyacentes se fomentaron mucho. Pues bien, hoy Rio de Janeiro se mantiene católica, pero todas las diócesis adyacentes están llenas de protestantes.

- ¿Qué encontrarán los jóvenes del mundo que vayan el próximo verano a Rio, a la JMJ 2013?
- ¡Mucha juventud brasileña! Y bandas católicas de música, muy buenas. Predicadores y cantantes como el padre Fábio de Melo (www.fabiodemelo.com.br) o el padre Zezinho (www.padrezezinhoscj.com). Bueno, y yo también estaré por allí, claro.

- Pronto se iniciará el Sínodo de obispos para la Nueva Evangelización. ¿Cuáles serían sus sugerencias para ellos?
- En 2010 Benedicto XVI me concedió el Premio Van Thuan por mi trabajo, dijeron, como "evangelizador moderno que marca la diferencia". El Papa me dijo: "continúe". Pues bien, mis sugerencias: que la misa sea alegre, con canciones alegres, ¡es una celebración! Así volverán los jóvenes. Hay que respetar la liturgia siempre. No hay que cambiar la liturgia, sólo la música. La misa necesita alegría, y la música alegre hace participar. Después, diría que la Iglesia, en general, necesita más márketing. Hemos de usar todos los medios de comunicación: Internet, redes sociales, radio, televisión. Hay que salir de la parroquia e ir a las calles, a la gente. ¡Los evangélicos lo están haciendo así, y es lo que el pueblo necesita! Si no lo hacemos nosotros, lo harán otros y se los llevarán.

- ¿Ahí encaja su libro?
- Bueno, en Brasil ha vendido 8,2 millones de ejemplares. Es un récord, y más aún en un país donde casi no se lee y donde hay mucha piratería. Me consta que para miles de personas es el primer libro que han leído en su vida. En cada ciudad a la que voy, encuentro gente que me dice: "este libro ha salvado mi vida", "estaba deprimido y me cambió", etc... El ágape es el amor desisteresado. No es como el eros, con sus envidias y sus celos e intereses. Ágape es lo que necesita la gente. Las personas vienen a pedirme una bendición. No puedo hablar con todos, no puedo firmar todos los libros, pero atiendo a todos y doy una bendición a cada uno.

- ¿Todo por el libro?
- Hemos sacado también el CD de música, que también se llama Ágape. En Brasil ha vendido 1,7 millones de álbumes, pese a la piratería. Sinceramente, es un disco que me gusta: si lo pongo para que suene sin cesar, no me cansa. Y para los niños hemos sacado "Agapinho". Se me ocurrió cuando vi que mis sobrinos jugaban a un videojuego en el que les daban puntos por matar. ¡Matas y puntúas! ¿Qué tipo de personas estamos formando? Bueno, de Agapinho hemos vendido 600.000. Y vamos a sacar un DVD con más canciones y colaboración de cantantes conocidos, como Xuxa, Belo, Alexandre Pires y otros.

- ¿Y cómo ve usted la evangelización en España?
- He estado en España en cuatro ocasiones. Creo que la JMJ fue una gran oportunidad y no hay que dejar que se apague su efecto. Es el momento de una nueva evangelización.
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