Sábado, 20 de julio de 2024

Religión en Libertad

¡Es una tropelía y una aberración!

Brendan Fraser y Vanessa Hudgens en 'Gimme shelter'.
Brendan Fraser y Vanessa Hudgens, padre e hija en 'Gimme shelter', una película de 2014 con un potente mensaje provida y de reconocimiento a la labor católica de apoyo a las madres en riesgo de abortar.

por Marta Pérez-Cameselle

Opinión

El actor Brendan Fraser, que ha sido galardonado en los últimos Oscars por protagonizar el drama La Ballena, hace unos años participó en otro drama: Gimme shelter [Dame cobijo], en español Buscando un destino. Se trata de una película explícitamente provida en donde se ensalza a la Iglesia católica y se pone en valor la práctica de los principios cristianos. El director de la película, Ron Krauss, se sirvió de una historia real para reflejar la extraordinaria labor de las casas de acogida que atienden a madres embarazadas.

La película muestra estos valores:

-El afán de superación de una chica adolescente de vida marginal por tener a su hijo cuando se queda embarazada por una relación ocasional.

-La sublime labor de la casa de acogida de Kathy Di Fiore (mujer católica y laica que fundó en 1981 Several Sources Shelters).

-La verdadera naturaleza del alma sacerdotal a través del capellán de un hospital: servicio y guía, por amor a Dios y a todos los seres humanos desde la concepción.

Appel, la protagonista, ha pasado casi toda su infancia alternando estancias con su madre con períodos en casas de acogida. Su madre se quedó embarazada de ella también de adolescente, fue abandonada por su padre (Brendan Fraser) y cayó en la drogadicción. Sin padre, y sufriendo maltrato físico por parte de su madre, Appel afronta su embarazo en plena adolescencia, etapa vital ya a menudo complicada, aun viviendo en entornos propicios.

El sufrimiento por el que está pasando Appel es palpable, y no faltan quienes le aconsejan que aborte, pero Appel se resiste a elegir el camino aparentemente “fácil”, porque es capaz de vislumbrar en su sufrimiento que su hijo es un bien, y se aferra a él con todas sus fuerzas. El amor que también es capaz de proyectar en su hijo, cuya imagen conserva en una foto de ecografía, acaba siendo su redención.

Después de experimentar tantos males, se le brinda una puerta a la esperanza a través de personas que se le acercan para ofrecerle bienes: un bien es ayuda material; un bien es acompañamiento, cariño, comprensión; un bien es ofrecerle un futuro para encauzar su vida… ¿Un bien es deshacerse de su hijo?

Diría que la moraleja de esta película es “cómo se puede alcanzar lo más elevado del ser humano desde cualquier situación de partida”: el capellán del hospital y quienes colaboran en casas de acogida lo logran, dejando espacio en su vida para dedicarlo a los demás. Pero, sin duda, también lo consigue Appel a través de su desesperada lucha por aferrarse a la “luz” y no dejarse vencer por las “tinieblas”.

Tráiler (en inglés) de 'Gimme shelter'.

Appel es un ejemplo más de muchas otras mujeres que han pasado por situaciones similares y no han estado solas en ese momento de encrucijada. El director de Gimme Shelter lo sabe por experiencia, pues vivió durante más de un año en un shelter de Di Fiore y conoció a Appel y a su hija.

Quien aquí escribe también ha sido testigo de primera mano de otras “redenciones”. Hace ya algunos años, justo antes de aprobarse la Ley Aído…

“Una mujer acude a una asociación provida y allí se le brinda todo tipo de ayudas: asistencia médica y psicológica, oferta de otras alternativas al aborto que se adapten a su situación personal, etc. La mujer acepta al menos acudir a un ginecólogo acompañada por una voluntaria a la que le informa un compañero de que la mujer está cumpliendo el tercer grado por robo con arma blanca. Su modus operandi era ejecutar ella misma la agresión mientras un hombre, que además era su pareja, esperaba en el coche. La mujer fue detenida, procesada, condenada a prisión y está al final de su condena.

»La mujer está sumamente inquieta durante la prueba ecográfica aunque intenta disimularlo como puede… No dice una palabra. El ginecólogo le informa de que espera ¡gemelos! Y ella se queda lívida… Pero tan sólo al ponerle la voluntaria la mano en el hombro, acariciándolo y sonriéndole, parece reconfortada, y no deja ya de mirar a la voluntaria hasta que pase el trance de la ecografía, como si encontrara en ello cobijo. Para la voluntaria es también su primera vez, y ha esperado con muchos nervios ese encuentro, hasta que entendió que lo mejor era rezar y encomendarse a la Virgen para que le guiara en todo momento. No hay quién mejor para dejar en sus manos a una madre…

[Teresa de Calcuta, que atendía a los más pobres entre los pobres, decía siempre que “no es la pobreza material la mayor pobreza, sino la falta de amor”. Y ésta era evidente en esa mujer.]

»Después de la prueba, lo habitual es hablar un rato con la madre, invitándole a tomar un café, que hace ademán de pagar… Es extraño cómo agradece tímidamente la invitación. Es siempre muy difícil saber qué decir entonces, pero la mujer parece sincerarse cuando le confía a la voluntaria que ya ha abortado una vez. ¡Como si ya no tuviera otra opción que volver a hacer lo mismo! Ya ha pasado por ello… Pero las circunstancias pudieron ser entonces otras muy distintas… Quizás no tuvo ninguna ayuda…

»Sin embargo, parece receptiva, y la voluntaria confía en que aquella mirada vulnerable durante la ecografía le había revelado una profunda soledad y necesidad de afecto, un deseo de pertenencia… Entonces, podría resultar muy oportuno que escuchara en ese momento la posibilidad de pensar en esas dos vidas que ya le pertenecían como madre, y para siempre… Tendría la oportunidad de luchar por ese vínculo… Hasta ahora ha estado sola. Por qué no pensar que jamás estaría ya sola, y que podría dar y recibir cariño, alegría y vida…

»Quizás se marchó pensando seriamente en esa posibilidad… Los compañeros de la asociación recibieron poco después su llamada para comunicarles que seguía adelante con su embarazo. ¡Había que poner en marcha la maquinaria de rescate, de la madre y de sus dos hijos! Ayuda material, posibilidades de trabajo cuando acabase su condena, y por supuesto, acompañamiento, junto con otras madres de la asociación con necesidades similares, que suelen tener en común una historia de desarraigo, rechazo familiar, soledad…

[Como resaltaba la promoción de Gimme Shelter: “A veces tienes que dejar el hogar para encontrar a tu familia”. Pero queda todavía algo que contar…]

»Un día no acudió… Siempre cabe la posibilidad de que se dé marcha atrás: dudas, miedos e inseguridades están siempre ahí… El camino nunca es fácil para ellas… Llamó al día siguiente. No había podido venir a la asociación porque el día anterior había acudido muy angustiada a una clínica, por unas contracciones… ¡Temía haber perdido a sus hijos!

* * *

Se me vienen a la mente las declaraciones de la portavoz del Gobierno socialista: “Es una tropelía y una aberración 'ofrecer' a una madre que se plantee abortar una ecografía en 4D”

La ecografía es preceptiva siempre, aunque la madre ya haya decidido abortar. Es de sentido común en cualquier intervención que se necesite una prueba de imagen antes de extirpar un tumor, si es el caso. Sin embargo, no faltan pro abortistas que, con indignación, la cuestionan, y piden eliminarla, ¿por miedo o rechazo a la verdad, que haga recapacitar a la madre?

Una periodista de El País escribía un artículo que titulaba: “La nueva 'arma' contra el aborto se llama ecografía”; “antiabortistas de Estados Unidos instalan clínicas 'trampa' junto a centros de interrupción del embarazo [el eufemismo que no falte] para disuadir a sus pacientes”. Básicamente ofrecer apoyo a una madre y brindarle otras alternativas al aborto, esta periodista lo identifica con una especie de “guerra sucia”… Ante esto, “el Gran Inductor de llamar al Bien, Mal y al Mal, Bien”, de naturaleza espiritual, si pudiera estaría frotándose las manos.

Es un desatino para el gobierno de un país, que ante un mal objetivo como es matar a un ser humano, y el aborto lo es, no lo combata invirtiendo en una auténtica política de prevención: educación en valores a los jóvenes, subvenciones de medios materiales de ayuda a la maternidad y de acogida en los casos más vulnerables, promoción de empleo, préstamos en condiciones favorables, servicios gratuitos para la conciliación, etc. ¡Y con la tasa de natalidad tan baja! Hungría es un claro ejemplo de que funciona.

Mientras que en España tenemos una política punitiva para “especies protegidas” que disuade con multas millonarias y penas privativas de libertad la destrucción de un huevo de águila real (equivalente al nasciturus), en el caso del aborto lo que tenemos es la subvención y la propaganda propia de una política de “incentivación”. ¿Qué si no es aquello que se eleva a la categoría de derecho? Sólo aquello que se entiende en sí mismo como un bien.

En fin, lo de llamar al bien, mal, y al mal, bien, no puede calificarse de otro modo: ¡es una tropelía y una aberración!

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