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Jesús García, de Ahavá Experience: «El presente urgente de la evangelización pasa ya por los laicos»

Un matrimonio español con seis hijos, detrás del retiro que crece fuera de España.

Encuentro de Ahavá en Montevideo (Uruguay).

Encuentro de Ahavá en Montevideo (Uruguay).JG

Redacción REL
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Más de 150 personas participaron recientemente en El Salvador en la edición más numerosa hasta la fecha de Ahavá Experience, una iniciativa laical de Nueva Evangelización que nació en la casa de una familia numerosa. 

En esta entrevista, sus impulsores, Jesús García y María Carrera, reflexionan sobre el origen de la iniciativa, las razones de su crecimiento fuera de España y el modo en que la evangelización puede vivirse integrada en la vida cotidiana, el matrimonio y la familia.

—Ahavá Experience acaba de celebrar en El Salvador su edición más multitudinaria. ¿Qué balance hacéis de lo vivido?

Jesús García: Ha sido una experiencia muy intensa. No tanto por el número como por la profundidad de lo vivido. En un país con heridas sociales y espirituales muy profundas, Ahavá se convirtió durante tres días en un espacio de silencio, reconciliación y encuentro real con Dios, que es, al fin y al cabo, el fin de toda vida.

—Y desde casa, ¿cómo se vive todo esto?

María Carrera: —Desde casa se vive con mucha paz. Con mucho trabajo, obviamente, pero con mucha paz. Cuando Jesús vuelve de un Ahavá, vuelve distinto, y eso es una confirmación. Ves que no es una huida ni una evasión, sino algo que da fruto también en la familia. Es algo que Dios nos ha pedido y, te aseguro, aunque a mí me ha costado mucho, lo ha pedido con mucha insistencia.

Jesús García y María Carrera nos hablan sobre el origen de la Ahavá.

Jesús García y María Carrera nos hablan sobre el origen de la Ahavá.JG

—Ahavá Experience no nació como un retiro al uso. ¿Cuál es su origen?

J. G.: —Ahavá empezó siendo un libro sobre el amor de Dios Padre. Con el tiempo, esos textos se convirtieron en charlas y, siempre acompañado por la dirección espiritual, se me fue invitando a que se compartieran como experiencia. Un buen día, en un fin de semana que nos escapamos a una casita que tenemos en la sierra de Ávila, nació formalmente en un cuaderno. María le puso el nombre.

M. C.: —A Jesús le había tocado mucho una cita del libro de Jeremías: "Con amor eterno te amo". Me decía que cuando rezaba esa frase le abrumaba, como en bucle, no podía salir de ella y se emocionaba. Leyendo esa cita vi que el término "amor eterno", en hebreo, se escribe con una sola palabra: Ahavá, que es el amor de Dios Padre. Le miré y le dije: este retiro se llama Ahavá.

—¿Hubo un momento claro de confirmación?

J. G.: —Sí. Estábamos los dos haciendo Ejercicios Espirituales ignacianos. Tras una charla sobre el discernimiento, nos pidieron que escribiéramos en el cuaderno las preguntas que tuviéramos para Dios. Yo escribí una sola palabra, entre signos de interrogación: "¿Ahavá?". Le preguntaba a Dios si realmente tenía que poner en marcha ese retiro o si eran cosas mías. Cerré el cuaderno, abrí la Biblia —ese año la estaba leyendo entera— y mi marcapáginas estaba en el capítulo 8 del libro de Esdras. Al llegar al versículo 15 leí: "Los reuní durante tres días junto al río que lleva hacia Ahavá". Habían pasado unos cuarenta segundos desde que escribí la pregunta.

M. C.: —Cuando me lo enseñó estaba pálido. Entendí que no era una ocurrencia. Le dije: "Ya no puedes no hacerlo".

J. G.: —La palabra Ahavá aparece solo tres veces en la Biblia, las tres en ese capítulo de Esdras. El lugar al que se refiere ya no existe, pero la escena sucede en Babilonia, rodeada de ríos y canales. El retiro que yo tenía descrito duraba tres días, de viernes a domingo. No podía ser casual. A partir de ahí, a través de una amiga, nació el primer Ahavá Experience en Miami, en septiembre de 2023.

—¿Dónde se ha celebrado Ahavá Experience hasta ahora?

J. G.: —Hasta ahora se han celebrado más de quince ediciones presenciales, además de varias ediciones online. En Miami ha habido tres ediciones; en México, cuatro; y también se ha celebrado en Uruguay, Venezuela y El Salvador. Además, en octubre hicimos dos ediciones en Medjugorje.

—Sin embargo, en España solo se han celebrado dos ediciones. ¿Por qué?

J. G.: —No ha sido una decisión estratégica, sino casi una constatación: nadie es profeta en su tierra. Fuera de España la acogida ha sido más sencilla, más limpia, sin tantos prejuicios previos. Aquí, en cambio, todo cuesta más.

—¿Se han encontrado con dificultades dentro de la propia Iglesia?

J. G.: —En España sí, y creo que es honesto decirlo sin dramatizar. Hubo una reunión con un obispo que fue especialmente desagradable. No por una cuestión doctrinal —nunca se cuestionó el contenido del retiro—, sino por una cierta desconfianza hacia una iniciativa laical que no nacía bajo un paraguas institucional claro. Salimos de allí con dolor, pero también con paz. 

»Entendimos que no todo lo que es fecundo tiene que ser inmediatamente comprendido. Fue ahí cuando decidí no llamarlo retiro, porque era una palabra que ponía muy nervioso a cierta gente. Total, el nombre me da igual, no deja de ser un laico que da una serie de charlas y dinámicas y que, en los descansos, rezamos el rosario, hacemos adoración eucarística y Misa. Si no quieres llamarlo retiro y quieres que se llama taller, congreso, encuentro o lo que sea, a mí me da igual. Lo puse Experience porque me parece más divertido.

Ahavá empezó siendo un libro sobre el amor de Dios Padre, dice Jesús.

Ahavá empezó siendo un libro sobre el amor de Dios Padre, dice Jesús.JG

—¿Qué cree que aún no se ha entendido bien sobre el papel de los laicos en la Iglesia?

J. G.: —Durante mucho tiempo hemos delegado casi toda la responsabilidad evangelizadora en el clero. Hoy eso ya no es posible, ni realista, ni quizá evangélico. Los laicos no estamos llamados solo a ayudar, sino a asumir una responsabilidad adulta en la misión, desde nuestra propia vocación, desde la familia, el trabajo y la vida ordinaria. Eso genera vértigo, dentro y fuera del clero, pero es un paso necesario. Llevamos décadas oyendo a los último Papas que los laicos deben dar un paso adelante y, cuando lo damos, tengo la sensación de que molestamos. 

»Mire, tengo seis hijos, diferentes proyectos profesionales, tengo que sacar adelante una familia, y no estoy reunido con un obispo por pasar el rato, ni por molestar, ni por hacer amigos, ni por hacerme el interesante. El fin de semana, solo con llevar a mis hijos a sus partidos de fútbol, ya estoy más ocupado que mucha gente, y cuando hago un Ahavá, los dejo a parte y mi esposa se come todo ella sola. No es un capricho ni ganas de molestar. El presente, no el futuro, el presente más urgente de la evangelización pasa por los laicos. Pero el clericalismo es un gran pecado aún en la Iglesia que necesita disolverse, es la verdad. 

»Cada vez tienen más trabajo los sacerdotes, porque cada vez hay menos. Tengo amigos curas que están absolutamente quemados. Algunos no aguantan. Nosotros no venimos a quitarles un espacio, hay cosas que nosotros no podemos, ni debemos, ni queremos hacer, pero debemos ser humildes entre todos y remar juntos, no somos el enemigo, sino el mismo equipo que viene a apoyar para que tú puedas descansar o céntrate en tu ministerio.

M. C.: —Si viajas un poco a Miami o a México te das cuenta de que allí existen muchas realidades sostenidas por laicos, pero en España cuesta mucho más que nos dejen hacer, hay mucha desconfianza, tal vez sea soberbia, no lo se. Aquí han funcionado muy bien los retiros de Emaús porque, gracias a la valentía de un párroco, se coló de alguna manera y ya no lo pudieron parar, y Hakuna es absolutamente transversal a todo gracias a la música, pero es verdad que cuando viajas un poquito ves miles de realidades diferentes, acompañadas por el clero, que aquí ni te atreverías a plantear.

—¿Qué papel juega la familia en todo este discernimiento?

M. C.: —Es central. Todo se discierne desde la vida familiar. Rezamos, hablamos, tratamos de ser honestos con Dios, con nosotros mismos y con nuestros hijos. A esto dijimos que sí, como a muchas otras cosas decimos que no. No tiene más misterio.

J. G.: —Yo estoy casado y para mí, lo que diga mi esposa es la voluntad de Dios para mi vida, como para un sacerdote lo es su obispo. Lo tengo muy fácil. Si ella dice no, es no. Si dice que tengo que hacerlo, lo tengo que hacer. Punto.

—En 2026 Ahavá Experience llegará de nuevo a Medjugorje. ¿Por qué ahora?

J. G.: —En 2026 se cumplen 20 años de mi primer viaje a Medjugorje, que fue absolutamente decisivo en mi vida. Allí conocí a Dios, aprendí a rezar de verdad, a confesarme con regularidad y a leer la Biblia cada día para encontrarme en sus páginas con Dios. Ahavá bebe mucho de esa espiritualidad: silencio, conversión, centralidad de la Eucaristía. Que el retiro vuelva allí en 2026, coincidiendo con el vigésimo aniversario de mi primer viaje, tiene un profundo sentido de gratitud.

—También está previsto llevar Ahavá Experience a Tierra Santa.

J. G.: —Es que en 2026 se cumplen también veinte años de mis primer viaje a Tierra Santa. No es un destino más. Es donde todo ocurrió. Me parecía importante unir memoria y misión. No se trata de hacer algo especial, sino de permitir que las personas se encuentren con el amor de Dios allí donde ese amor se hizo carne. Ademas, Tierra Santa también forma parte de nuestra historia matrimonial y familiar.

M. C.: —Nos fuimos allí de luna de miel y, estando allí, a Jesús le salió un trabajo. Cuando los dos estábamos en paro, porque nos casamos estando en paro los dos, confiando en Dios y su providencia para nuestra vida. El último día de nuestra estancia en Jerusalén, Dios aconteció a través de un trabajo que nos llevó a vivir en Tierra Santa, en concreto en Galilea, buena parte de nuestro primer año de casados. Eso no está pagado.

—Para terminar, ¿cómo definiríais Ahavá Experience?

M. C.: —Es un camino discernido y sostenido en familia, donde fe y vida no van por separado, sino que se integran con sencillez.

J. G.: —En mi humilde y subjetiva opinión, Ahavá Experience responde a una pregunta radical que muchos creyentes se hacen en silencio: ¿puede Dios amar así, de verdad, a alguien como yo? No es solo una experiencia emocional. Integra silencio, oración, Palabra, acompañamiento espiritual y Eucaristía. No propone nada extraordinario, sino volver a lo esencial y permitir que Dios vuelva a ocupar su lugar en la vida concreta de cada persona, no solo con presencia, sino en intimidad profunda.

INFO próximos Ahavá Medjugorje:

https://www.gospaarts.org/medjugorje-viajes-jesus-garcia/

INFO Ahavá Experience Holy Land 2026:

https://redperegrina.org/tierra-santa-ahava-grupo-jesus-garcia-2026/

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