Religión en Libertad

Unos 32 servidores y 38 caminantes llegaron de varias ciudades de Europa

París acoge su primer Retiro de Emaús: «Hemos visto muchos milagros, de gente muy alejada de la fe»

Después del retiro, se proponen unas reuniones semanales en las que se va profundizando sobre la fe.

Después del retiro, se proponen unas reuniones semanales en las que se va profundizando sobre la fe.ep

Juan Cadarso
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La parroquia Saint Dominique de París (Francia) acogió del 17 al 19 de octubre el primer retiro de Emaús en la capital francesa. Unos 32 servidores y 38 caminantes, llegados de ciudades como Madrid, Zaragoza, Turín, Nantes o Arlés participaron de un encuentro de fe difícil de olvidar.

Enrique Pastor ha sido su organizador y líder en París y charla con ReligiónEnLibertad sobre este encuentro tan especial. 

-¿Cómo salió todo? ¿quedasteis contentos?

-Primero decir que llevábamos seis meses preparando este fin de semana y no habíamos tenido la oportunidad de vernos más que por Internet. El primer encuentro fue en el aeropuerto y en la estación de París, donde surgió el primero de muchos pequeños milagros. ¡Qué fraternidad! ¡Qué alegría! ¡Qué entusiasmo por servir al Señor y dar lo mejor de nosotros mismos en esta misión!

»Tantos deseos de ser hombres y mujeres nuevos, con ganas de devolver el inmenso amor que nuestro Dios nos ha regalado a lo largo de la vida, y que no hemos sido conscientes, en muchos casos, hasta haber hecho el retiro de Emaús.

»Sabíamos que llevar este retiro por primera vez a una ciudad como París podía ser el primer paso de algo muy grande. Pero, cómo, ¿nosotros? Si somos unos perfectos inútiles, si no nos sentimos preparados, ni capaces de dar testimonio a nadie.

»El primer día, entramos en la cervecería de enfrente de la parroquia, éramos un grupo numeroso de los que habíamos ido a París para organizar el retiro, y el maitre del lugar nos miró con cara de pocos amigos. Supongo que sería por el ruido, las risas, el compartir, la alegría. También el cocinero salió a ver qué estaba pasando. Pero, le fascinó aquellos rostros. Y, al final, le dijimos:  "¿Por qué no te unes a nosotros en el próximo retiro?". "Bueno, soy griego ortodoxo", nos dijo. "No importa, vente con nosotros", le contestamos.

Los retiros de Emaús se hacen separados entre hombres y mujeres.

Los retiros de Emaús se hacen separados entre hombres y mujeres.archivo

»Su jefe, que minutos antes nos había mirado con cara de pocos amigos, nos justificaba: "Bueno, yo de pequeño iba a la Iglesia...". "Pues vente también". Al final, al salir del bar, nos dijo: "¡No cambiéis nunca!".

»Pero, no podía entender que justo porque habíamos cambiado estábamos tan alegres. No éramos los mismos hombres; ni los 32 que habíamos organizado el retiro ni los 38 que lo habían hecho por primera vez. Porque, cuando el Señor se presenta lo cambia todo, lo "convierte" todo. Ya solo hay espacio para la paz, la alegría y el amor con mayúsculas.  

-¿Nos puedes contar en qué consisten estos retiros?

-Son retiros que solo se pueden hacer una vez, y para tener una experiencia del amor de Dios. Está hecho de laicos para laicos y está teniendo en España muchísimo recorrido. La idea viene de Estados Unidos y son retiros diocesanos.

»Son retiros que cada parroquia aplica y pone en marcha. Va pasando de parroquia en parroquia. La verdad, es que se ven muchos milagros. De mucha gente que ha estado totalmente alejada de la fe, totalmente alejada del Señor, durante veinte, treinta años, y que, de repente, se ven tocados.

»Empieza ahí un periodo de transformación, de dejarse tocar por el Señor y un cambio de vida muy fuerte. Y eso se ve en muchos casos. Tanto gente que ya estaba mejor dentro de la Iglesia como gente que no.

-¿Y cómo surge la idea de llevar el retiro a París?

-En esa misma parroquia había una mujer española que lo había hecho en Madrid. Y dijo, "esto tiene que llegar a Francia como sea, porque es brutal, y, sobre todo, el fruto que puede dar y lo mucho que puede ayudar, tanto al que lo recibe como a la Iglesia en general". Ella lo hizo para mujeres y, luego, me localizaron a mí, porque necesitaban a alguien que hablara francés y que hubiera sido responsable de estos retiros.

-¿Cómo era el perfil de la gente que ha participado? 

-Había personas de Zaragoza, de Francia... surgió un grupo de italianos que hablaban muy bien francés. Algunos habían vivido en España y vivían ahora en París. Gracias al boca a boca se fueron sumando muchos.

-¿Nos puedes compartir algún testimonio de cómo terminaban el retiro?

-Al día siguiente, uno de los participantes, me decía: "No había visto una sonrisa así desde el día que nos casamos". Otro hombre, que yo pensé que no había salido muy contento, nos dio las gracias, diciendo: "Este fin de semana se me va a quedar grabado hasta mis últimos días".

»Otro, que, al día siguiente, por la mañana, su mujer ya se había apuntado al retiro de mujeres. Menudo impacto ha tenido que causar el testimonio de su marido para que ya al día siguiente, por la mañana, se hubiera apuntado. 

-¿Y hay planes para llevarlo a otras ciudades de Europa?

-Sí, algunos que eran de otras ciudades, como Nantes, nos han pedido: "Oye, ¿cómo lo podemos llevar?". Ahora, de momento, estamos organizando el segundo, que será a finales de febrero. Y, después, a ver cómo podemos organizar más.

-Por lo que has visto en el retiro, ¿crees que se está produciendo un avivamiento espiritual en Europa?

-Bueno, yo creo que sí. En el fondo, hay algo de signo de los tiempos con este retiro, que es que sea de laicos para laicos. Y, luego, lógicamente, el cierto vacío existencial, de sentido, de propósito, que hay en el mundo actual, también de valores fuertes, de crisis de familia. Lógicamente, aumenta la sed, la sed de eternidad, de para qué vivo. Hay encuentros muy bonitos, gente que, de repente, descubre que ha sido creada por amor y para amar y que tiene un sentido muy fuerte. 

»Y, aparte, el sentido de fraternidad. Es decir, que hemos ido allí 35 hombres, que algunos nos conocíamos, pero la mayoría no, y hemos experimentado una fraternidad tan fuerte, tan bonita, tan entretenida, sin apenas conocernos, pero una fraternidad de compartir la misión, de llevar a Cristo a otras partes. Eso trasluce y toca mucho el corazón de las personas.

-Y, ¿cómo se pasa del sentimiento a un compromiso?

-Después del retiro, se proponen unas reuniones semanales en las que se va profundizando, se va compartiendo la fe y hay un acompañamiento.

»Se ofrece una vida comunitaria. Se empuja al que ya la tuviera, que estuviera comprometido en algún movimiento, en alguna parroquia, que, por supuesto, siga donde está con más ardor. Y, al que no la tuviera, se le ofrece tenerla. Y, luego, si se implican un poco, se permite que ellos mismos participen de esta evangelización.

Comentarios

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente

tracking