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La transformación soñada

La transformación soñada

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Por si fuera poco con el año de eventos, conciertos y macroencuentros que llevamos, este año desde Nunc Coepi hemos tenido la insistencia de organizar una nueva edición de Transforma, nuestro encuentro de conversión pastoral e innovación para la Nueva Evangelización (www.transforma.red)

Sin ánimo de ser exhaustivos, ni de desmerecer a nadie, debemos reflexionar seriamente sobre las muchas razones que hay para no asistir a este encuentro:

1.- El papa León XIV lo ha contraprogramado

Reconozcámoslo, el hecho de la venida del Papa es una seria competencia para cualquier evento católico. Madrid, Barcelona, Canarias… todo el mundo está preparando con ilusión la visita y todos sabemos el esfuerzo que conlleva una cosa así. Programar un encuentro para unos días después de un gran evento eclesial es una locura. Comuniones, Corpus, final de curso, preparar campamentos… y por si fuera poco al día siguiente de San Juan. Es difícil pensar en una época más complicada para hacer un encuentro, justo al inicio del verano

2.- La gente ya ha ido a demasiados eventos este año

Llevamos un curso cargadito de eventos multitudinarios, la Iglesia católica está viva, se mueve y muestra músculo para juntarse en estadios, recintos feriales, plazas públicas y polideportivos, las iglesias se nos han quedado pequeñas. La oferta de eventos, experiencias, cursos, estrenos, obras musicales, galas varias, encuentros diocesanos y asambleas variopintas es mayor que nunca ¿Para qué querría la gente venir a un evento más, que encima es de pago, dura tres días, y está en el remoto Santiago de Compostela, casi en el finisterre del mundo?

3.- La Nueva Evangelización es una prueba superada

Cuando empezaron los Encuentros de Nueva Evangelización (ENE) no había prácticamente nada parecido en España. Pero hoy en día, el panorama ha cambiado radicalmente. Los métodos de Primer Anuncio son omnipresentes, hay infinidad de métodos para otras cosas, y los itinerarios y propuestas de discipulado están por todas partes. Y, lo que es mejor, cada vez son más los expertos en pastoral práctica que pueden dar luz y acompañar a las parroquias que sueñan con una opción radical capaz de cambiarlo todo y arden por la misión. La renovación está aquí y ese discurso que implícitamente dice que las cosas podrían ser de otra manera es absolutamente innecesario.

4.- Ya tenemos podcasts, aplicaciones, Youtube e influencers para escuchar charlas

Hoy en día no hace falta patearse media España para descubrir en un encuentro experiencias de transformación pastoral y reflexiones innovadoras sobre el cambio pastoral. Los encuentros presenciales están sobrevalorados; tras la pandemia todo está accesible desde el sillón de casa. Con un simple móvil y unas cuantas suscripciones a aplicaciones gratuitas o de pago, puedes acceder a un universo de contenidos que seguro te van a ayudar en el arduo camino de la evangelización. Incluso Transforma publica gratis et amore sus charlas, aunque no sus talleres.

5.- Es un encuentro de pago, no es gratis

Invitar a un plantel de 34 ponentes y talleristas punteros, y encima tres obispos, es una oportunidad única, cuesta dinero. Aunque entendamos que a la gente haya que traerla, alojarla y ofrendarla, alguien debería pagar para que estos eventos fueran gratuitos para que todos los pudieran disfrutar. Tenemos que cuidar la economía de nuestra gente, y esperar que se gasten en un encuentro cristiano lo que les costaría irse de fin de semana por Europa volando en una low-cost, demuestra que no entendemos su psicología de consumidores que gastan en aquello que les resulta valioso. Al fin y al cabo, en la Iglesia siempre nos las apañamos con lo poco que tenemos para que las cosas salgan bien.

6.- El discurso del discipulado y los procesos ya está amortizado

Aunque este año Transforma prometa hablar de algo distinto y desconocido para la mayoría (lo que hay entre el Primer Anuncio y el Discipulado), deberíamos rebajar nuestras expectativas. Llevamos desde 2012 con la cantinela de la Nueva Evangelización y los procesos para renovar la misión de la Iglesia. Empezamos con el Primer Anuncio, luego seguimos con que debemos hacer de los convertidos discípulos, últimamente insistimos en el tema de las parroquias como verdadera comunidad de discípulos y la sinodalidad. Pero eso es lo que siempre hemos hecho en la Iglesia, y catorce años de Nueva Evangelización (desde que Benedicto XVI lanzó el Sínodo) ya nos han enseñado todo lo que debíamos saber para tener nuestras parroquias llenas.

7-. El giro católico ha venido para quedarse

Hoy lo católico está de moda, y podemos decir orgullosos que somos cristianos sin que nos miren raro. En vez de insistir en la renovación de las parroquias mediante una conversión pastoral que no puede dejar las cosas como están, lo que hace falta es que la gente reconozca el tesoro que tenemos y vuelva al redil. En el fondo es una falta de fe pensar que haya algo que podamos hacer para que nuestras comunidades se revitalicen, pues el Señor es soberano y nos traerá a la gente de nuevo a casa.

8.- Es un encuentro al que van sacerdotes y equipos

La estadística de Transforma es que un 25% por ciento de lo que asisten son sacerdotes y un 90% de la gente viene en grupo. Las parroquias dedican tiempo, energía y presupuesto a un viaje en el que pasar tiempo juntos, interactuar con otras parroquias similares, y descubrir una nueva manera de caminar en sinodalidad eclesial e intraparroquial. Pero eso es complicarle la vida a párrocos que bastante tienen con la que llevan encima. Es mucho más fácil que la gente se apunte a cursos online, dejar que los métodos tomen vida propia e independiente de la parroquia, leerse el último libro de pastoral e intentar concentrarse en el trabajo de la parroquia, el cual no puede parar, pase lo que pase. En la Iglesia nos va mucho mejor cuando nuestra gente asiste a las cosas por su cuenta, hace cursos online y aprende a crecer individualmente.

9.- Ya nos va bien haciendo lo que hacemos

A estas alturas de la película, en la Iglesia quien más y quien menos ya ha tomado sus opciones y ya tiene un método preferido, un itinerario o, al menos, una manera de hacer las cosas. A la gente le va bien cuando organizamos métodos, retiros, oraciones, procesiones y romerías. El trabajo pastoral está más que resuelto y la estructura de evangelización, iniciación, catequesis y vida cristiana funciona. Estamos contentos con la cantidad de gente a la que llegamos, la edad que tienen y su capacidad de atraer a nuevos cristianos. Nos va bien con el tema de las vocaciones y el compromiso de los laicos es satisfactorio. El clericalismo y el burnout de los sacerdotes son problemas imaginarios. ¿De veras necesitamos hacer un alto en el camino y contrastar lo que estamos haciendo con otras experiencias?

10.- No nos hace falta una unidad transversal en la Iglesia

Hace veinte años los pocos que hacían Nueva Evangelización se conocían, se juntaban para orar y trabajaban en unidad porque no les quedaba otra. Hoy en día, hay tantas cosas e iniciativas que compiten por la atención de las personas, que es un desperdicio plantear un espacio de encuentro entre realidades eclesiales distintas. Teniendo nuestro movimiento, los encuentros de nuestro método, nuestros encuentros diocesanos o las reuniones de nuestra comunidad, no nos hace falta más red que la de la Santa Madre Iglesia. Pretender que la Nueva Evangelización sea un puzzle cuya imagen solo se puede visualizar cuando juntamos a diferentes personas que encarnan diferentes maneras de vivirla, es un empeño quijotesco.

Podríamos seguir con muchas más razones y no se agotarían en un artículo. Probablemente los lectores tendrán muchas más, y no les faltará razón.

La Iglesia de la Nueva Evangelización de hoy en día se parece a una persona tumbada en su cama a la una de la mañana haciendo un maratón de reels (videos de menos de 60 segundos) sin parar. Debería estar durmiendo, pero está cansada y sobreexcitada a la vez. Su ritmo circadiano está tan alterado que ya no sabe lo que es tener una noche normal.

En esta sociedad de hoy en día, son millares de cosas las que reclaman nuestra atención. Y en la Iglesia no estamos actuando de una manera diferente a la de la época en que vivimos. Prometemos experiencias, subidones y momentos ungidos en el nombre de un Dios que juega en una categoría completamente diferente: la de lo eterno y lo presente. Creo sinceramente que muchas de nuestras experiencias actuales son un reflejo de la sociedad y la cultura en la que vivimos.

Ningún encuentro ni ninguna experiencia, por más encendida, interesante o emocionante que sea, podrá sustituir a la experiencia continuada de la presencia de Dios en medio nosotros que se vive en toda comunidad cristiana.

Ojalá que Transforma, y todos los eventos que se hagan, contribuyan a una nueva unidad en la Iglesia que verdaderamente ayude a dejarnos hacer por el Espíritu Santo y recibir la gracia que tiene para nuestras comunidades.

Para más información en inscripciones: www.transforma.red

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