101 años, 8 papas y varios Jubileos a sus espaldas: el obispo «soldado» que ha conocido a León XIV
A Gaetano Bonicelli, cuando era sacerdote, su obispo le envió a estudiar Políticas a Milán

"No es correcto que un obispo hable de jubilación. Hay muchas maneras de continuar en el ministerio", dice.
Gaetano Bonicelli, nacido el 13 de diciembre de 1924, ha conocido a ocho Papas y ha vivido numerosos Jubileos: "Un obispo no se jubila nunca", dice. Avvenire ha contado su historia.
"Los días de nuestra vida llegan a setenta años; / o, para los fuertes, a ochenta años...", dice el Salmo 90:10. El arzobispo Gaetano Bonicelli ha cumplido 101 años y acaba de celebrar su 101.ª Navidad.
Un día normal en la vida de Gaetano consiste en madrugar, desayunar, concelebrar la misa en la capilla de la Casa del Pellegrino donde reside, cerca del santuario de la Virgen de los Campos en Stezzano, a las afueras de Bérgamo (Italia), y almorzar con sus amigos alpinos en el cercano pueblo de Bonate Sopra.
Es cierto —como escribió Don Giuseppe de Luca— que la historia de ciertos obispos italianos es "más hermosa que la de los exploradores y conquistadores, de los poetas y pensadores", la del obispo más longevo de Italia lo es aún más.
Nacido en Vilminore di Scalve, a 1.000 metros de altitud, el 13 de diciembre de 1924 ("el mejor regalo de Santa Lucía para mi madre Cristina y mi padre Francesco, que emigraron a Ghana para trabajar en las minas2); ingresó en el seminario de Clusone en octubre de 1937, acompañado de su madre ("cuando la vi vaciar su cartera para pagar la primera cuota de la matrícula, sentí una gran responsabilidad"); tras cursar la secundaria, el bachillerato y la teología en Bérgamo Alta ("años de hambre y guerra, hasta que vi llegar a los aliados desde allí arriba a través de un telescopio"), Don Tano —como lo llaman— fue ordenado sacerdote el 22 de mayo de 1948.
Una vocación que tuvo un modelo a seguir: Don Virginio Daina, el párroco de su adolescencia, siempre dispuesto a ayudar, que luego murió joven en un accidente.
Su primer encargo fue ser vicario parroquial en Almenno San Salvatore, Bérgamo: "Fue un momento muy bonito, cientos de niños en la clase de catecismo, la Acción Católica estaba muy activa, gritaba tan fuerte que incluso me quedaba afónico".
Luego, el obispo de Bérgamo, Adriano Bernareggi, le permitió continuar sus estudios: "Me envió a la Universidad Católica de Milán para estudiar Ciencias Políticas".
Después fue a París a la École des Hautes Etudes: "Hice cursos de Sociología; Gemelli me envió allí. Fue una experiencia muy útil poder dirigir el Centro de Orientación Pastoral durante 30 años".
Tras esto, fue llamado a Roma, a la ACLI (Acción Católica Italiana), donde se convirtió en asistente general adjunto, y luego a la Oficina Central para la Emigración Italiana.
Con la muerte de Pío XII, su compatriota Juan XXIII se convirtió en Papa, y comenzó la aventura del Vaticano II. Y aquí Don Tano —quien el 11 de octubre de 1962 ayudó a organizar la procesión de antorchas marcada por el "discurso a la luna"— puso los ojos en blanco: "¡Dicen que el Concilio arruinó a la Iglesia, pero en realidad fue una bendición! ¿Qué sería de la sociedad actual sin el aggiornamento del papa Roncalli y las reformas del papa Montini?".
Y fue durante el pontificado de Pablo VI cuando Bonicelli fue enviado a la Conferencia Episcopal Italiana, donde en 1972 fue nombrado vicesecretario y al año siguiente director de comunicaciones sociales.
Después, estuvo nueve años de capellán del Ejército: visitas a cuarteles, celebraciones, confirmaciones, entrevistas... misas de medianoche con los soldados en misiones en el extranjero. Una en particular, en el Líbano, al aire libre, y otra en un sótano mientras se oían las bombas. "Pero, también, recuerdo las Navidades de niño, allá arriba, en mi pueblo, con tanta nieve".
Luego, la penúltima parada antes de la jubilación fue arzobispo de Siena-Colle di Val d'Elsa-Montalcino. En enero de 1990, tomó posesión de la diócesis: "Estuvo el alcalde Pierluigi Piccini, comunista, que vino a Siena a saludarme hace dos años. Incluso discutimos, pero siempre hubo respeto mutuo".
Jubilado desde 2001, asegura: "Tengo suerte. No es correcto que un obispo hable de jubilación. Hay muchas maneras de continuar en el ministerio".
Don Tano ha conocido a varios papas. Benedicto XVI: "Tuve una buena relación con él, que se fortaleció después de que me confiara un caso delicado cuando estaba en Doctrina de la Fe. Incluso vino con su hermana a Siena. Luego, como Papa y como emérito, continuó recibiéndome".
Personajes
Tiene 94 años, 70 de sacerdote, va en patinete, no quiere ser «cura de museo»... y vive en Guayaquil
Religión en Libertad
Francisco: "Lo saludé, pero nunca tuve la oportunidad de hablar con él. Gracias al Papa la solidaridad ha vuelto a ser prioritaria". Y León XIV: "Hablamos un poco en julio en el Vaticano".
Cien años. Ocho papas, y seis conocidos de cerca. Y bastantes Jubileos: "Después de conocer a León XIV, quise cruzar la Puerta Santa otra vez".