Que hospitales católicos maten gente mediante el aborto (Irlanda) o la eutanasia (Bélgica) no es un asunto menor en el conjunto de los miles de centros sanitarios cristianos del mundo, advierte el padre Santiago Martín. Es una traición a la misión de la Iglesia en nombre de la dictadura del relativismo, y al mismo tiempo responde a una calculada estrategia para destruir la red de servicios sociales de la Iglesia. Lo han intentado todos los tiranos, celosos del prestigio que esas instituciones otorgan al cristianismo.