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¿Mi experiencia en Emaús? Iba buscando una secta y me encontré a Jesús, dice Sánchez Adalid

El sacerdote y escritor Jesús Sánchez Adalid relata cómo pasó de la sospecha a la sorpresa al participar de incógnito en un retiro de Emaús. Lo que empezó como una investigación para descubrir qué había detrás de estos encuentros espirituales terminó convirtiéndose en una experiencia de fe que transformó su percepción inicial.

La experiencia, según cuenta, cambió por completo su percepción inicial.archivo

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El sacerdote y escritor Jesús Sánchez Adalid, famoso novelista que entre sus obras destacan títulos como El mozárabe, El alma de la ciudad o Alcazaba, que han alcanzado gran éxito entre los lectores, relata en un artículo en la revista Vida Nueva titulado Donde Él quiere y cuando quiere, su experiencia personal tras participar de forma anónima en un retiro de Emaús.

Según explica el propio sacerdote, todo comenzó cuando varios feligreses de su parroquia empezaron a participar en estos retiros de fin de semana.

Felices y renovados

"Me alarmé aún más porque las participantes eran personas que me inspiran confianza. Se iban a Madrid o a Sevilla el fin de semana y volvían felices y asegurando que estaban renovados en su fe. Era gente cercana, madura y formada, laicos con vidas familiares bien estructuradas, adultos, padres y madres, con carreras o buena posición profesional. Todos más o menos practicantes y algunos un tanto alejados de la Iglesia".

Regresaban, según describe, "felices y renovados en su fe", hablando de una profunda experiencia espiritual, de sanación interior y de un reencuentro con Dios.

Sin embargo, el hecho de que el contenido del retiro se mantuviera en reserva despertó inicialmente sus sospechas. Sánchez Adalid admite que llegó a temer que pudiera tratarse de una dinámica cercana a una secta o a un movimiento poco transparente.

Para salir de dudas, decidió inscribirse de forma anónima en uno de estos encuentros en Madrid. Sin revelar que era sacerdote, participó como un asistente más con la intención de conocer de primera mano qué sucedía realmente durante el retiro.

"No dije que era sacerdote y me confundí en la masa de los ejercitantes. Confieso que fui a espiar. ¿Y qué pasó? Pues lo que tenía que pasar y ha pasado durante siglos, que el viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. El Señor Jesús empleó esta bella metáfora para ilustrar la verdad del Espíritu: que todo lo mueve es muy semejante al viento; tiene lugar según la voluntad secreta de Dios, y el hombre no puede evitar obedecer la realidad invisible. ¡He ahí el gran misterio! Es quien sopla, alienta e invita, y no tiene prisa, porque maneja los tiempos".

La experiencia, según cuenta, cambió por completo su percepción inicial. Durante el fin de semana descubrió un ambiente centrado en la oración, la adoración y la fe, donde muchos participantes vivían una profunda renovación espiritual.

"Mi experiencia en el retiro de Emaús fue un gozo: buscaba una secta para denunciarla, porque dónde demonios se habían metido mis feligreses. Y me encontré con Jesús y con la fiesta del Espíritu. Allí no había nada raro, excepto la oración, la adoración y la fe, tan raras en estos tiempos, también la rara esperanza. Y lo que es más extraño: el amor… Y, una vez más en mi vida, hallé esta certeza: para juzgar, hay que conocer".

Para Sánchez Adalid, la experiencia confirma que existen múltiples caminos a través de los cuales las personas pueden redescubrir la fe. Subraya que la acción del Espíritu Santo no se limita a un único método o movimiento, sino que puede manifestarse de formas diversas.

El sacerdote concluye con una reflexión sobre la importancia de conocer antes de juzgar. Su vivencia en el retiro de Emaús, afirma, fue finalmente una experiencia de gozo y de renovación espiritual.

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