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Familias y pantallas: 4 enseñanzas de «Magnifica Humanitas» y 10 formas prácticas de usarlas en casa

Antoni Baena Garcia, que enseña Salud Digital (eHealth) en la UOC, propone ideas para las familias que encajan bien con lo que pide el Papa.

Los padres intentan ayudar a sus hijos a un uso adecuado de las pantallas pero, ¿quién educa y apoya a los padres?

Los padres intentan ayudar a sus hijos a un uso adecuado de las pantallas pero, ¿quién educa y apoya a los padres?Vitaly Gariev, en Unsplash

Redacción REL
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Magnifica Humanitas, la primera encíclica del Papa León XIV, presta atención al uso (y abuso) de las nuevas tecnologías en las familias y entre los niños y jóvenes. Lo hace específicamente en estos 4 puntos que citamos a continuación:

  • 1) "La tecnología puede sostener también el cuidado mutuo entre personas, por ejemplo si ofrece instrumentos que ayuden a prever y organizar, sin despojar al ser humano de su libertad y de su juicio, en cuanto sujeto de relaciones y responsable de decisiones" (parágrafo 36).
  • 2) "La primera tarea que nos corresponde es no demonizar ni idolatrar los medios, sino gestionarlos a partir de un punto fijo: la verdad es un bien común y no una propiedad de quienes tienen poder o visibilidad. [...] en el ámbito de la escuela y la familia, la creciente necesidad de una nueva conciencia educativa y la formación en el uso correcto y crítico de las herramientas digitales, la IA y las plataformas de compra e inversión..." (párágrafo 37).
  • 3) "La literatura psicológica y psiquiátrica ha documentado con creciente insistencia cómo una exposición precoz y sin supervisión a los dispositivos digitales y a las redes sociales puede afectar negativamente al sueño, a la atención, a la regulación emocional y a las relaciones, especialmente en las edades más vulnerables, con consecuencias a veces dramáticas. A esto se suma la facilidad de acceso a escenas violentas o crueles que hieren la sensibilidad, a contenidos pornográficos e hipersexualizados, a mensajes que banalizan el cuerpo y la afectividad, y a propuestas que normalizan comportamientos de riesgo. En la red no son raros los fenómenos de captación, chantaje y explotación sexual de menores, que se vuelven más insidiosos por el uso de perfiles falsos, de algoritmos que amplifican contactos peligrosos y de herramientas de IA capaces de manipular imágenes y vídeos. Tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos puede acentuar la fragilidad y favorecer las adicciones en los jóvenes, exponiéndolos a dinámicas de aislamiento, acoso y ciberacoso, así como a la presión para compartir imágenes íntimas o datos sensibles" (parágrafo 141).
  • 4) "A los padres de familia les resulta difícil resistir por sí solos al condicionamiento de modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo. Por eso es indispensable una alianza entre la política, las instituciones educativas y las familias, capaz de sostener de manera concreta a los adultos en su tarea. [...] Al mismo tiempo, es necesario educar a los niños, adolescentes y jóvenes para que aprendan a reconocer las manipulaciones, a defender su propia dignidad y a respetar la de los demás, también en los entornos digitales. (parágrafo 142).

Cómo aplicarlo en las familias

Las ideas de la encíclica son amplias, y es importante poder concretarlas en cada sociedad y cada familia, aplicarlas en cada casa concreta, sus costumbres y horarios.

Cuando el Papa dice que "la literatura psicológica y psiquiátrica ha documentado" efectos negativos, coincide con la publicación de un estudio internacional en JAMA Pediatrics (Smartphone Use on School Nights in the Adolescent Brain, de Nagata, Kim, Leong et altri, de mayo 2026) que concluye que casi la mitad de los adolescentes utilizan el móvil durante la madrugada en días lectivos, lo que afecta a su sueño y rendimiento académico.

Otras investigaciones ven correlación entre el uso intensivo de pantallas y más síntomas de ansiedad, depresión y TDAH (sobre todo si sustituye al ejercicio físico, el descanso o las relaciones sociales presenciales).

Antoni Baena Garcia, director del máster universitario de Salud Digital (eHealth) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigador del grupo eHealth Digital Lab, difunde 10 recomendaciones para una relación más saludable con la tecnología, especialmente en la familia.

1. Los padres dan ejemplo

Si los padres usan los dispositivos con un propósito claro (trabajar, informarse, ocio puntual), los hijos entenderán que no son una extensión inseparable de la mano, sino algo que se usa para ciertos fines.

2. Establecer espacios libres de tecnología

Cada familia ha de definir momentos y lugares donde el móvil no se usará. Puede ser durante las comidas o las conversaciones importantes. Esto refuerza el valor de la presencia física y la atención plena.

3. Facilitar la escucha a los jóvenes

El miedo a las represalias hace que algunos jóvenes oculten sus problemas digitales (ciberacoso o contenido inadecuado). Los padres deben mantener un diálogo constante con los hijos, hablar de las redes y sus peligros, escuchar con serenidad sin recriminar tanto que el joven se niegue a estos diálogos.

4. Crear un plan familiar (escrito y visible) sobre el uso de la tecnología

Igual que hay horarios para la escuela o las actividades extraescolares, puede haber horarios para usar las pantallas. Un plan familiar escrito, consensuado y firmado por toda la familia puede ayudar a evitar conflictos. Este documento debe definir: el tiempo, el contenido, las aplicaciones, los juegos, los dispositivos y los espacios donde se pueden usar.

5. Establecer límites de espacio y tiempo

La tecnología no debe quitar horas al sueño, la actividad física o el estudio. Muchos expertos recomiendan no superar las dos horas diarias de tecnología recreativa. Además, hay que evitar usar las pantallas las dos horas antes de ir a dormir. Es muy bueno que el ordenador para jugar o navegar esté en un lugar común y visible, como el comedor o salón.

6. Videojuegos: mejor en familia

Algunos videojuegos tienen potencial educativo si se utilizan bien, para fomentar la creatividad, la cooperación y la resolución de problemas. Pero se requiere que padres e hijos hablen de esos juegos, que procuren jugar en familia y que consulten la clasificación PEGI (por edades). Es bueno alquilarlos y probarlos antes de comprarlos.

7. Educar sobre privacidad y peligros

Conocer los riesgos de Internet da protección. Hay que hablar abiertamente sobre el ciberacoso, el sexting (pedir o enviar imágenes con contenido erotizado... que luego puede usarse en chantajes), el contacto con desconocidos y la gestión en línea de los datos personales. La privacidad debe protegerse desde la primera vez que un menor se conecta.

Un padre y una madre ayudan a una niña con un ordenador portátil... los padres deben orientar y limitar el uso de las pantallas

Un padre y una madre ayudan a una niña con un ordenador portátil... los padres deben orientar y limitar el uso de las pantallasSofaTutor, en Unsplash

8. Potenciar el pensamiento crítico.

Hay que enseñar a los menores que muchas de esas fotos son falsas, o están muy retocadas, y que muchas supuestas noticias son engaños o timos. El pensamiento crítico protege contra los intentos de engaño.

9. Promover el respeto a todos

Hay que enseñar a los menores a respetar a los usuarios de Internet, también en el anonimato y en las redes sociales. Hay que enseñar a no difundir rumores, no participar en linchamientos digitales y respetar la imagen de los demás.

10. Aprender "salud digital"

"Formarse en salud digital es una necesidad ciudadana. Comprender cómo la tecnología afecta a nuestra biología y nuestra psicología nos permite tomar el control y hacer un uso más ético, responsable y positivo", afirma Antoni Baena Garcia, como director del máster universitario de Salud Digital (eHealth) de la UOC.

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