Invertir con ética es igual de rentable... y permite hacer obras buenas mucho mayores
5 claves para que las organizaciones sociales «hagan crecer sus recursos sin perder su misión»
A la hora de invertir con criterios católicos es clave que el fondo ofrezca transparencia.
En el mundo social, donde la misión es servir a los demás, muchas organizaciones—fundaciones, asociaciones, ONGs e instituciones religiosas—se enfrentan al reto de administrar sus recursos de manera eficiente.
Con demasiada frecuencia, los fondos obtenidos a través de donaciones, subvenciones y legados permanecen inactivos en cuentas bancarias con escaso o nulo rendimiento, perdiendo valor con el tiempo debido a la inflación.
Pero, ¿qué pasaría si estos recursos fueran gestionados con inteligencia, combinando rentabilidad económica con los más altos estándares éticos?
La respuesta es clara: las organizaciones podrían financiar más proyectos, ampliar su impacto y garantizar su sostenibilidad a largo plazo.
Te presentamos las seis claves que ofrece GFED Agencia de Valores para invertir con cabeza y buen criterio sin comprometer la integridad ni la misión social
GFED es una agencia centrada en el medio y largo plazo, pero sobre todo en inversiones con alma, que tengan impacto y cumplan con los más altos estándares éticos, especialmente la Doctrina Social de la Iglesia.
1. Evitar la inactividad financiera: el dinero parado es dinero perdido
Muchos fondos de las organizaciones sociales se encuentran en cuentas corrientes que no generan interés o, peor aún, están sujetos a comisiones bancarias.
En tiempos de inflación, esto significa que su valor real disminuye año tras año. En lugar de mantener el dinero inactivo, es crucial buscar alternativas de inversión que generen un crecimiento sostenido y permitan mantener el poder adquisitivo de la organización.
María Vázquez, CEO de Gestión Fondo Endowment (GFED), y Antonio Ramírez, Director de Fundraising y Consultoría de GFED.
2. Apostar por la inversión ética y responsable
Para muchas instituciones con valores éticos y morales, la inversión tradicional puede generar inquietudes. ¿Dónde se está invirtiendo? ¿Se está financiando a empresas o sectores que van en contra de sus principios?
Hoy en día, existen fondos de inversión éticos y modelos como el endowment ético, que permiten obtener rentabilidad sin comprometer los valores institucionales.
Estos fondos seleccionan cuidadosamente compañías que respetan criterios sociales, medioambientales y de buen gobierno corporativo.
3. Trabajar con profesionales: la clave para una gestión eficiente
Invertir con éxito no es una tarea sencilla. Requiere conocimiento del mercado, experiencia en gestión de riesgos y una visión a largo plazo.
Por ello, las organizaciones sociales no deben tomar decisiones improvisadas, sino buscar asesoría profesional de expertos que combinen rendimiento financiero con principios éticos.
Instituciones especializadas en inversión responsable pueden diseñar estrategias a medida, adaptadas a las necesidades de cada entidad.
4. Diversificar para reducir riesgos y aumentar oportunidades
Uno de los errores más comunes en la inversión es "apostarlo todo a una sola carta". Para minimizar riesgos y optimizar el rendimiento, las organizaciones deben diversificar sus inversiones, es decir, distribuir sus recursos en distintos activos, sectores y regiones.
Esto no solo protege el capital ante posibles crisis, sino que también abre nuevas oportunidades de crecimiento sostenible.
5. Perder el miedo a invertir y confiar en gestores fiables
Muchas organizaciones sociales temen invertir por el riesgo de pérdida o la falta de experiencia en el sector financiero.
Sin embargo, dejar los fondos inactivos es, en sí mismo, un riesgo. La clave no es evitar la inversión, sino hacerlo con criterio y confiar en gestores expertos que combinen rentabilidad, seguridad y ética.
Existen instituciones financieras especializadas en inversiones responsables que pueden garantizar un crecimiento sostenido y alineado con los principios de cada organización.
Invertir para un impacto mayor
Las organizaciones sociales tienen la responsabilidad de administrar sus recursos con inteligencia. No se trata solo de asegurar la rentabilidad, sino de multiplicar el impacto social, garantizando que cada euro se utilice de la mejor manera posible.
Invertir no es especular, sino planificar con visión estratégica. Con la asesoría adecuada, principios éticos sólidos y una gestión eficiente, las organizaciones pueden hacer crecer sus recursos sin perder su identidad.
Porque en el mundo social, cada inversión bien hecha es una oportunidad más para transformar vidas.