La curiosa ermita de un pueblo de Teruel excavada en la roca: un lugar único detenido en el tiempo
El pueblo de Libros conserva un gran legado marcado por la dureza de la vida minera.

En su época de mayor esplendor vivían en el pueblo cerca de dos mil habitantes, la mitad de ellos mineros.
Libros, un pequeño municipio de Teruel (España), tiene un barrio llamado La Azufrera en el que se conserva todavía un legado religioso de un pasado duro pero muy orgulloso.
En medio de este paisaje marcado por la extracción del mineral sobresale la ermita de Santa Bárbara, una pequeña capilla excavada directamente en la roca por los propios mineros.
Vinculada al azufre
Lo que en su día fue refugio espiritual para quienes trabajaban bajo tierra es hoy un hito silencioso entre ruinas. Popularmente llamada la ermita de La Mina, se mantiene en buen estado y se ha convertido en destino de una romería anual de los vecinos de Libros.
El origen del barrio minero se remonta a 1777, cuando comenzó la explotación del azufre. Con el paso de las décadas, el enclave llegó a ser uno de los principales centros productores de España.
En su época de mayor esplendor vivían allí cerca de dos mil habitantes, la mitad de ellos mineros, formando un núcleo sorprendentemente activo, con hospital, escuelas, sindicatos, economato, panadería, carnicería, posada y varios bares, hasta el punto de que muchos visitantes lo confundían con una pequeña capital.
Sin embargo, los comienzos fueron mucho más precarios. Antes de que existieran casas de dos plantas o calles asentadas, las familias vivían en casas-cueva excavadas en la montaña, siguiendo la misma lógica con la que perforaban los túneles de trabajo.
Llegaron a ser más de 150 casas, cada una con su puerta pintada de un color distinto, creando un paisaje casi pintoresco en medio de un entorno áspero y minero.
Hoy solo tres de aquellas cuevas permanecen en pie. En su interior, el tiempo parece detenido: camas, utensilios, comedores y objetos decorativos siguen en su sitio, como si los mineros fueran a regresar en cualquier momento.
Entre todas estas huellas del pasado, la ermita de Santa Bárbara ocupa un lugar especial. Su singularidad radica en que, igual que las viviendas originales, fue excavada directamente en la roca por los propios trabajadores.
No es una construcción levantada piedra a piedra, sino un espacio excavado en la montaña, íntimo y recogido, que servía como protección espiritual en un entorno marcado por el riesgo. Catalogada como ermita de tipología histórico-artística, es uno de los elementos mejor conservados del conjunto minero de la zona.
Para llegar hasta ella basta con salir de Libros en dirección a Riodeva y tomar un desvío a la izquierda entre los kilómetros 4 y 5. Desde allí, la ermita aparece al fondo, incrustada en la piedra como una cicatriz.