Religión en Libertad

Marina de la Torre (Anima): “El pensamiento único es la nueva forma de censura”

Reflexiona sobre verdad, libertad y educación en la era posmoderna.

Marina de la Torre (Anima): 'La censura suele ser el recurso de quien no confía en la solidez de sus propios argumentos'.

Marina de la Torre (Anima): 'La censura suele ser el recurso de quien no confía en la solidez de sus propios argumentos'.

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Marina de la Torre, más conocida como Anima, se ha hecho un nombre en el debate público con un estilo poco frecuente: directo, razonado y sin etiquetas. Desde las redes, donde reúne a más de cien mil seguidores, defiende el derecho a pensar sin miedo frente a la "maquinaria ideológica" woke que erosiona los fundamentos antropológicos occidentales.

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Su nuevo libro, "Autodestrucción Woke. Auge y declive de los cultos posmodernos" (Ediciones B, 2026) ofrece una crítica cultural frontal: analiza sus raíces posmodernas, su alianza con el capitalismo global y su mutación en pseudo-religión secular que responde al "vacío trascendental de la modernidad".

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En esta entrevista, profundiza en temas clave como género, feminismo hegemónico, cultura de la cancelación y simulacro democrático, denunciando la sustitución del pensamiento por dogma y la política por "gestión emocional".

Frente al ruido mediático, aboga por humildad intelectual, libertad responsable y diálogo donde la disidencia sea oportunidad de crecimiento. “La censura —afirma— suele ser el recurso de quien no confía en la solidez de sus propios argumentos”. Con tono sereno pero firme, Anima invita a pensar sin miedo a disentir y a recuperar una forma de libertad interior que no depende de modas ni algoritmos. Su pensamiento, a medio camino entre la filosofía y la observación social, interpela tanto a creyentes como a escépticos: ¿es posible reconciliar la verdad, la libertad y la compasión en un mundo fragmentado?

-¿Cómo podemos fomentar un enfoque que busque la verdad y la comprensión mutua en lugar de la imposición de una ideología única, y qué papel juega la humildad intelectual en este proceso?

-La humildad intelectual es clave en la búsqueda de la verdad, porque la verdad no pertenece a ningún colectivo identitario. Se alcanza mediante el contraste, el error, el diálogo y la revisión constante. Y esto no implica caer en el relativismo: supone aceptar que nadie posee el monopolio de la verdad absoluta sin disolverse en el “todo vale”, y que toda idea debe poder ser examinada sin miedo a la excomunión social.

»Es más: cuando una idea es superior a otra, puede y debe defenderse de forma más convincente. La censura suele ser el recurso de quien no confía en la solidez de sus propios argumentos. Por ello, uno debería aspirar a ser ejemplo de esta actitud y no premiar a quienes intentan imponerse de forma acrítica, por mucho que sus conclusiones nos resulten afines.

-¿De qué manera podemos defender la libertad individual y la autonomía personal sin caer en el relativismo o el individualismo, y cómo podemos promover una cultura que valore la responsabilidad y la solidaridad?

--La libertad individual no se defiende disolviendo al individuo en el deseo inmediato ni en una identidad mutable. Al contrario: la libertad solo existe cuando hay límites, porque es dentro de ellos donde se hace posible una estructura que la permita. El wokismo confunde autonomía con autoafirmación ilimitada y acaba produciendo sujetos frágiles, desconectados y dependientes.

»Defender la libertad sin caer en el atomismo implica reconocer que nos necesitamos unos a otros, no solo al principio y al final de la vida. Sin relaciones sanas, los individuos se deprimen y sin sociedades que ofrezcan horizontes de prosperidad, se cae en el nihilismo y el derrotismo. La solidaridad no debe articularse desde la culpa colectiva ni desde la ingeniería social, sino desde la conexión real entre individuos que aspiran a ser libres, capaces de hacerse cargo de sus propios actos y también de los otros, sin necesidad de tutelas ideológicas. Hay algo liberador en ayudar a alguien que te importa cuando lo necesita y en saber que ese alguien haría lo mismo por ti. Hay que experimentarlo.

-¿Qué tipo de educación y formación necesitamos para fomentar un pensamiento crítico y una reflexión profunda en la sociedad, y cómo podemos promover una cultura del diálogo y la escucha mutua en las instituciones educativas?

--Muchas instituciones han sustituido el pensamiento crítico por manuales morales prefabricados, en los que el alumno aprende qué pensar antes que cómo pensar.

»Fomentar una cultura del diálogo exige recuperar el canon, la historia, la filosofía y la ciencia, con independencia de cómo ese conocimiento haga sentir a los alumnos. Exige también reinstaurar la escucha en lugar de la queja como virtud intelectual, no como performance empática. El diálogo no consiste en validar todas las experiencias, sino en ponerlas en relación con la realidad. No puede fomentarse una cultura del diálogo cuando las escuelas funcionan como centros de adoctrinamiento político.

-¿Cómo podemos promover la justicia social y la igualdad sin recurrir a la ideología woke, y qué papel juega la caridad y la compasión en la búsqueda de la justicia?

-La justicia social es un concepto que no termino de asumir. Prefiero hablar de Justicia, en mayúsculas: una noción compatible con todos los ámbitos de la vida y que no necesita de una ideología para existir. El wokismo sustituye la justicia por la persecución y la igualdad por una jerarquía victimista. Promover una justicia real implica actuar sobre condiciones materiales, legales y educativas, no es tan sencillo como manipular el lenguaje y repetir consignas vacías.

»La compasión auténtica no humilla al otro reduciéndolo a la condición de víctima eterna ni lo instrumentaliza políticamente. La justicia sin caridad se vuelve fría; la caridad sin verdad se convierte en propaganda.

-¿De qué manera podemos construir una sociedad abierta y plural que valore la diversidad y la libertad, y cómo podemos promover una cultura que celebre la complejidad y la incertidumbre en lugar de buscar soluciones simplistas y dogmáticas?

--Es difícil, porque implica salir de la hipnosis partidista en la que caemos con demasiada frecuencia. Pero basta con empezar a comprender los beneficios de la pluralidad frente al horror de la violencia contra quien piensa diferente para intuir qué es lo preferible. Nadie quiere vivir en un mundo en guerra, aunque en ocasiones ciertas batallas sean necesarias —de forma temporal— para preservar la paz.

»Preferimos la batalla de las ideas a la batalla de las armas, y quien afirme lo contrario o está loco o no sabe de lo que habla. La violencia es siempre el último recurso. Confiar en lo que crees implica haberlo reflexionado detenidamente y quien busca la verdad tampoco teme equivocarse; es preferible darse cuenta a permanecer en el error y para eso necesitamos de los que son distintos a nosotros.

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