Religión en Libertad

La Sociedad de Científicos Católicos explora fronteras: transhumanismo, determinismo, edición génica...

Dios y la ciencia: temas de frontera y retos actuales, en el Católicos y Vida Pública

De izquierda a derecha: Enrique Solano, Javier Pérez Castells, fray Lluis Oviedo, María de Ujue Moreno.

De izquierda a derecha: Enrique Solano, Javier Pérez Castells, fray Lluis Oviedo, María de Ujue Moreno.

Pablo J. Ginés
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La mesa redonda sobre Dios y la ciencia, con 4 miembros de la Sociedad de Científicos Católicos, fue una de las actividades más intensas y ambiciosas del 27º Congreso Católicos y Vida Pública. Cada uno planteó al menos 3 temas importantes sobre ciencia y fe, lo que acumulados ¡son doce temas amplísimos! A quien le apasionen estos asuntos les recomiendan apuntarse a la Sociedad, que en EEUU existe desde 2016, llegó a España más recientemente y cuenta con 150 miembros en España.

¿La ciencia ha sustituido a la fe? ¿O trabajan cuestiones distintas sin cruzarse nunca? ¿O pueden colaborar mutuamente? En la Sociedad de Científicos Católicos tienden a pensar, más bien, que "la ciencia actual ayuda a una cosmovisión cristiana y aporta elementos valiosos a una fe madura".

¿Dios es objeto de estudio de la ciencia?

"En sí, Dios no es el objetivo de la ciencia. Es omnipotente, inmaterial, todopoderoso... eso es ámbito de la Teología, no de las ciencias experimentales. Pero si domina la materia, en la Naturaleza podemos ver algo de Dios, de su orden. El ser humano conoce mediante la razón, la voluntad y ¿quizá de otras formas? Vemos que el Cosmos tiene un orden, parece que hay algo detrás que pone orden, y nosotros podemos comprenderlo: ¡no tendría por qué ser así!", planteó María de Ujue Moreno, profesora de Bioquímica y Genética y miembro del grupo Ciencia, Razón y Fe de la Universidad de Navarra.

Enrique Solano, investigador astrofísico y presidente de la Sociedad de Científicos Católicos en España, dijo que "Dios no es objeto de las ciencias naturales, aunque la ciencia sí puede ser un camino de acercamiento a Dios. Cuando alguien dice 'la ciencia ha demostrado que Dios existe, o que no'... veamos, ¿qué es demostrar? Hay demostraciones deductivas (de lo general a lo particular, como las matemáticas). En ciencias naturales tenemos el método inductivo (de lo particular a lo general: veo algo, hago un experimento, hago mediciones, establezco una ley, pero puede que llegue a ser falsada, es falsable). Pero nunca podré diseñar un experimento para demostrar si Dios existe o no. El Dios cristiano no es pequeñito, no se puede medir y pesar. Otro tipo de demostración se basa en sumar muchas evidencias y establecer causas que parezcan razonables (porque no puedo hacer un experimento de laboratorio). En astronomía se hace mucho eso. En este tercer tipo de demostraciones, no veo que esta acumulación de datos se oponga a Dios, más bien veo lo contrario".

Después, recordó que "la Iglesia católica fue durante siglos la mayor valedora de la ciencia, hay multitud de clérigos científicos. ¡Hoy es San Alberto Magno, patrón de los químicos, científico de su época! El científico que no cree viene sin creer de casa, no es algo a lo que llega en su vida científica investigando. Pasa más bien lo contrario: alguien que no se planteaba en tema de Dios, con sus investigaciones, ve orden y belleza, se hace preguntas y llega a Dios. Lo dice el libro de la Sabiduría: la grandeza y la hermosura de las criaturas permite descubrir a Dios".

Lluis Oviedo, catedrático de antropología, se define como "un bicho raro, un teólogo que mira el mundo de la ciencia, ¡somos pocos! Yo no excluiría que Dios pueda ser 'tema' para la ciencia. Puede ser por sus huellas, pero el naturalismo metodológico que lo niega por principio quizá es insuficiente. Podríamos investigar si un marco más amplio, que acepta un Dios amoroso, puede servir para hacer buena ciencia. El diseño en general, el principio antrópico, y ahora con las IAs verificando argumentos filosóficos... todo puede acumular datos en esa dirección. Otra cosa es la creencia de los científicos. En EEUU los científicos religiosos son pocos. En una tercera oleada de encuestas eran algunos más. Eso habría que investigar por qué es así".

La cosmología hoy da más espacio a un Creador

Enrique Solano recordó que en el siglo XIX estaba muy extendida la idea de un universo eterno, que no podía haber tenido origen. Pero en el siglo XX, con el Big Bang de Einstein y Lemaitre, y su universo en expansión, se asombraron: parecía encajar demasiado con la idea de Creación. Ya en los años 30 empezaron a llegar confirmaciones por observaciones y experimentos. Hoy se considera el mejor modelo para explicar el origen y evolución del universo. El universo tiene 13.800 millones de años. No es una teoría cerrada porque en ciencia, de hecho, no existen las teorías cerradas. Y mantiene sus enigmas. ¿Cuál es el origen de la materia oscura o de la homogeneidad del universo?

"A un creyente, lo del origen le hace pensar en Creador, pero eso tiene truco. La ciencia no llega hasta el origen, llega a cero coma cuarenta y dos ceros y un segundo.... y ahí la ciencia ya no sabe qué decir. No sabemos que pasa antes de eso. Los que no les gusta pensar en un Creador buscan todo tipo de modelos sobre lo que pasó antes, dirían que no hay tiempo cero, hablan de una sucesión de embudos, un universo que enlaza con otro eternamente, etc..."

Pero, advirtió Solano, Dios está "fuera" de eso. "El inicio cronológico no es lo mismo que el inicio o origen ontológico. Dios crea algo distinto a sí a partir de la nada: ese salto, desde la nada, la Ciencia no lo puede tratar. Como creyente no me preocupa si en unas décadas otras teorías hablan de universos eternos o encadenados. A Santo Tomás de Aquino ya le parecía que aunque el tiempo fuera infinito eso no impedía que Dios lo hubiera creado". Y añadió: "Cuidado al hacer apologética con la ciencia: la ciencia llega donde llega, sirve para quitar tópicos contrarios, pero no para demostrar de manera fehaciente si Dios existe".

Enrique Solano, Javier Pérez Castells, fray Lluis Oviedo, María de Ujue Moreno.

Enrique Solano, Javier Pérez Castells, fray Lluis Oviedo, María de Ujue Moreno.

El darwinismo y una vida que evoluciona

Javier Pérez Castells planteó el tema del darwinismo y la evolución. "Para los medievales, el universo parecía un organismo. Para la ciencia moderna, le parecía un mecanismo. Algunos teólogos empezaron a ver a Dios como un ingeniero que ponía en marcha una máquina sin libertad. Si Dios intervenía, limitaba esa libertad. ¿Cómo explicar el mal y los desastres naturales? Era incómodo, y el ateísmo, residual antes del siglo XIX, fue creciendo. Con Darwin pareció que el azar, el ambiente y el comportamiento, de forma abierta y creativa, generaba nuevas formas de vida, un relato donde los actores son influyentes. Pero los materialistas usaron las teorías de Darwin a su favor. La traducción al francés de El Origen de las especies tenía un prólogo especialmente materialista y ateo militante. En ambientes religiosos muchos lo miraron con malos ojos. Aún hoy hay cristianos que prefieren el creacionismo o el diseño inteligente. Pero incluso en el s.XIX muchos clérigos veían bien estas teorías. No era un debate entre creyentes y ateos".

Después añadió: "Yo creo que la evolución es un regalo para la teologías: una promesa de futuro en un drama. Una creación sin dolores y sin mal parece una creación sin libertad. El universo no está terminado y no tenemos que esperar que sea perfecto hoy. Esto encajaría con un Dios más humilde, el de la crucifixión, o el Niño del pesebre. Dios ha tomado esa decisión de vulnerabilidad, quizá para desarmar al mal. Deja a sus hijos libertad, sin abandonarlos. La metafísica evolutiva debe mirar al futuro. La materia y los seres vivos, son preludio de ese futuro".

¿El hombre es solo un animal más?

María de Ujue Moreno llamó la atención en dos puntos: cuando la naturaleza inerte pasa a tener vida y cuando la vida pasa a tener "relaciones" entre individuos, luego entre seres humanos. "¿La materia es algo malo y sólo lo espiritual es bueno? No, en realidad somos cuerpo y alma, también la Virgen sube al cielo en cuerpo y alma, no tenemos un cuerpo mas o menos malo que nos fastidia... ¡Estar vivos ya es un milagro! El ser humano puede pensar y tiene trascendencia. Si nos tratan como solo materia, nos duele. El espíritu humano influye en la evolución material: el alma cambia la materia. Las manos no sirven para nada (no son como una garra que sirve para pelear) pero sirven para todo, para hacer armas y herramientas. Javier Sanchez Cañizares habla en un libro reciente de como actúa el espíritu en el mundo. Y la física cuántica no determinista es compatible con la libertad humana. El espíritu cabe en la evolución y la materia. La bioquímica no explica el espíritu ni la persona, aunque descubrieran las bases moleculares de sentirse alegre, por ejemplo".

Investigar la increencia... ¡haciendo sondeos!

Fray Lluis Oviedo piensa que para saber por qué mucha gente se ha alejado de la fe en nuestra época ¡hay que hacer ciencia, sondeos, encuestas! Y las universidades católicas no colaboran: "Tengo 3 casos de universidades católicas que no quieren ni pasar encuestas a los estudiantes o profesores", protestó. "Preparamos unos cuestionarios preguntando a jóvenes por qué no iban a misa, con cinco escalas para cinco teorías principales. La más común, creo, es eso de 'es que no me aporta nada, es un rollo soso y aburrido'. Vale, pero ¿la formación científica tiene algo que ver en eso? ¿Saber de ciencia hace que creas menos? Un hombre que resucita 3 días tras su muerte... es difícil de entender. O, más difícil, que Dios, que crea un cosmos enorme, se haga humano, eso creo que chirría más aún. Sin conocer los micromotivos de la gente, no podemos afrontarlo en pastoral. A mí me miran raro por pedir estudios cuantitativos y ser pragmático. Pero ahora muchos estudiantes leen estos libros de ciencia y fe apologéticos y dan fruto y vuelven a la fe".

También planteó que la ciencia podría investigar muchos temas ligados a la fe, como las curaciones extraordinarias. "Un colega holandés vino a Asís hace 2 años a un congreso, tras estudiar 83 curaciones que atribuyen a oración de intercesión, con 17 casos que no tienen explicación científica o médica. ¿Esa intervención científica ayuda a la credibilidad? El congreso mariológico de Roma reciente hablaba de experiencias místicas. ¿La ciencia puede ayudar a discernir? Y la ciencia puede buscar explicaciones conjuntivas entre la visión creyente y la científica, para temas como el misterio de la vida, el origen del lenguaje, del cosmos, la autoconciencia..."

Solano, sobre los libros de evidencias científicas y la existencia de Dios, dijo que son buenas herramientas, "porque hay tantos topicazos y desconocimiento que cualquier luz es más que bienvenida. Dicho esto, hablar de ¡pruebas' es una palabra muy fuerte. Sí, a nivel de 'indicios' todo parece coherente con la existencia de Dios. Pero cuando hablamos de 'demostrar' podemos ponernos en contra a amigos".

Después, se pidió a cada uno plantear un reto actual o tema de frontera importante.

La edición génica en embriones: que al menos se hable

María de Ujue habló de la edición génica en línea germinal, es decir, de modificar embriones humanos con características hereditarias. Desde 2015 podemos ya editar el genoma. En células somáticas no trae apenas problemas éticos, puede curar ciertas enfermedades ligadas a mutaciones, como la anemia falciforme. Ya se dio un Nobel en 2019 a su uso clínico. Pero ¿qué pasa cuando se modifican embriones en características hereditarias? "Seguimos sin saber mucho del efecto en el genoma completo, y su acumulación. Se ha pedido una moratoria en humanos, pero ya hay quien habla de hacer bebés CRISPR. Dicen que "no por ahora", pero las tecnologías que curan también son las que pueden hacer "mejoras". En 2018 se dio el caso famoso chino de las niñas Lulu y Nana con genoma modificado. Ya está pasando, ¡y es un debate que no estamos dando en la sociedad! Y se basa en la fecundación in vitro. También dijeron que la FiV ayudaría sólo a familias sin hijos que sufrían, y hoy se extendió a muchas modalidades muy distintas".

El transhumanismo: ideología peligrosa y financiada

Para Enrique el debate más caliente actual es el transhumanismo. "El transhumanismo no es una inspiración para la ciencia ficción ni son una tribu urbana con el hobby de implantarse cosas en el cráneo; Elon Musk y NeuraLink hablan de implantes cerebrales. Bezos financia estudios de retrasar envejecimiento. Microsoft y otras grandes empresas están en el sector. En 2028 se habla de 67.000 millones de euros para el transhumanismo. Cosas que hace poco eran ciencia ficción ahora parecen realizables a corto o medio plazo, el transhumanismo es fuerte y ha venido para quedarse. La medicina repara lo dañado, el transhumanismo 'potencia' lo sano: te quitas un ojo real y pones uno artificial que tiene visión nocturna", resumió.

"Más allá de la escala de grises, hay un fondo de ideas transhumanistas que chocan con los principios cristianos: 1) es utilitarista, el individuo se diluye en la masa, mientras elo cristianismo dice que cada persona cuenta; 2) el transhumanismo piensa que somos solo materia, no ve trascendencia en el ser humano; 3) el transhumanismo cree que el cuerpo es una lacra que se estropea, y debe ser sustituido o potenciado, ¡o recolocar el cerebro humano en otro soporte! Hay muchas antropologías por la calle, pero los cristianos deberíamos ofertar la nuestra convencidos de que es la mejor".

El libre albedrío: no, la ciencia no lo ha refutado

Javier Pérez Castells cree que un gran tema hoy es el libre albedrío. Hay materialistas que dicen que el albedrío es una ilusión, una decisión de carne en el cerebro, que se mide con la actividad eléctrica cerebral y resonancias magnéticas... Lo investigan en cosas que hacemos automáticamente, las ideas que nos aparecen sin saber de donde y las personas determinadas o condicionadas por sus enfermedades mentales. Hay quien lo usa contra la responsabilidad moral y contra la religión. Ya San Agustín chocaba contra los maniqueos y pelagianos: el catolicismo combina gracia y libertad. Hoy, la física cuántica hace más difícil este ideario, así que "lo rebajan dándole valor probabilístico".

Pérez Castells lanza algunas ideas: "Nuestra voluntad podría usar la indeterminación cuántica. También Dios podría usarla, incluso afectando a las redes neuronales de las personas. Los elementos cuánticos no son "aleatorios" sino impredecibles. Muchos dicen que el ser humano no es libre, no tiene libertad ni mérito, que sólo es una máquina de carne, porque una máquina de carne se puede despreciar cuando ya no funciona bien. Pero sepamos que ¡la ciencia no ha demostrado nada de eso! Y, sin embargo, ya empieza a permear legislaciones"

Por último, fray Lluis Oviedo planteó el tema clásico del problema del mal y el pecado en el mundo, pero desde la ciencia, "que sólo ve procesos estropeados que hay que arreglar. ¿Podemos hablar de un diseño no-óptimo por parte de Dios? Por ejemplo, las catástrofes naturales, pandemias... Hay que hilar muy fino al responder. Por otra parte, el cosmos no funciona tan mal. A lo mejor la ciencia responde mejor de lo que pensábamos al problema del mal", diciendo cosas que la teología no esperaba, planteó.

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