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Confirman el misterioso regalo papal a la Virgen de la Almudena: ¡lo recibió Isabel la Católica!

Los Pontífices solían regalarlo a reinas que ayudasen a la Iglesia, a algunas ciudades y algunos templos; desde Pablo VI, a advocaciones marianas.

León XIV en diciembre de 2025 lleva la Rosa de Oro a Nuestra Señora del Líbano en Harissa... es un regalo habitual pontificio para santuarios marianos.

León XIV en diciembre de 2025 lleva la Rosa de Oro a Nuestra Señora del Líbano en Harissa... es un regalo habitual pontificio para santuarios marianos.afp

Pablo J. Ginés
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La "señora de tez morena" de Madrid recibirá el mismo regalo papal que la Moreneta de Montserrat en 2023 o que Isabel la Católica en 1493... pero en este caso será entregado en persona: el Papa León XIV llevará una rosa de oro a la patrona de Madrid y la entregará en la catedral de la Almudena.

Se especulaba que ese sería el regalo misterioso anunciado para la advocación mariana, porque hay tradición de que los Pontífices entreguen una rosa de oro a advocaciones de la Virgen cuando viajan o cuando llega algún aniversario especial.

Hay precedentes de entregas de rosas de oro desde 1049, cuando el Papa era otro León muy distinto, León IX, el alemán que intercambió excomuniones mutuas con el Patriarca de Constantinopla culminando el cisma de Oriente. Eran tiempos duros: los normandos controlaban el sur de Italia, saqueaban el Mediterráneo y amenazaban a Roma. 

Rosas de Oro para España

La patrona de Madrid será la cuarta advocación mariana de España que recibe una rosa de oro. Las otras son la Virgen de la Cabeza (en 2009, es patrona de Andújar y la diócesis de Jaén), la de Montserrat (la patrona de Cataluña, la recibió en 2023) y la Macarena (en 2024, muy venerada en Sevilla, pero la patrona de Sevilla es la Virgen de los Reyes).

El Papa la entregará el lunes 8 por la tarde, antes de encontrarse con los fieles de la región en el estadio Santiago Bernabéu. El cardenal de Madrid, José Cobo, lo prevé como un evento "sencillo e íntimo”.

“Para la ocasión, se ha retirado la peana que hay normalmente a los pies de la Virgen, en su camarín, y se colocará una columna nueva en la que habrá un centro de plata para que León XIV pueda depositar la Rosa de Oro”, según informó la archidiócesis.

La historia de las rosas de oro

Los primeros testimonios documentales sobre el regalo de rosas de oro se remontan al inicio del pontificado de León IX (1049-1054), cuando la abadesa benedictina de Sainte-Croix-en-Plaine, en Woffenhein (Alsacia), bajo jurisdicción petrina, enviaba cada año a Roma, ocho días antes del domingo de Laetare, una rosa de oro de dos onzas de peso.

El Papa deposita la Rosa de Oro ante la Virgen Negra de Harissa en Líbano, obsequio que le sirvió de inspiración para hablar de la caridad.

El Papa deposita la Rosa de Oro ante la Virgen Negra de Harissa en Líbano, obsequio que le sirvió de inspiración para hablar de la caridad.Vatican Media.

Desde el siglo XII, el cuarto domingo de Cuaresma, el Papa bendecía y llevaba la rosa en procesión ecuestre desde la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, imagen de la Jerusalén celestial, hasta el Palacio de Letrán, donde la ofrecía al Prefecto de Roma (Praefectus Urbi), en reconocimiento del prestigio de la ciudad; el Prefecto debía someterse al Papa besando la rosa sagrada.

La Rosa estaba enriquecida con sustancias perfumadas. Para el Papa Inocencio III (1198-1216), la Rosa representaba la triple 'substantia' de Cristo (deitas, corpus, et anima): el oro correspondía a su divinidad, el musgo a su humanidad, el bálsamo a su espíritu racional.

El Papa Honorio III (1216-1227), en dos famosos sermones titulados significativamente De Laetare, declaró que la Rosa representaba a la Santísima Trinidad, diciendo que: el oro es símbolo del poder del Padre; el musgo de la sabiduría del Hijo; el bálsamo del amor del Espíritu Santo une a las dos personas.

Regalo de Pontífices para reinas, ciudades e iglesias

A partir del siglo XIII, la Rosa de Oro fue entregada como regalo de gratitud, acogida y hospitalidad por los pontífices, como en el caso de Inocencio IV (1243-1254) al capítulo de los canónigos de San Justo de Lyon por su estancia de 1245 a 1251.

Como forma de gratitud y reconocimiento, la Rosa de Oro fue entregada por los pontífices a lo largo de los siglos siguientes a importantes soberanas o reinas vivas que apoyaran a la Iglesia.

La primera fue en 1493 Isabel la Católica, de Castilla, a instancias del papa Inocencio VIII. María Estuardo de Escocia la recibió a instancias de Pío IV en 1555, apoyándola en su choque con los protestantes ingleses y escoceses.

También se entregaban a ciertas ciudades que se habían señalado en defensa del credo católico (Alejandro VII en 1658 a la catedral de Siena o Benedicto XIV a la sede metropolitana de Bolonia).

A partir del siglo XVII, los homenajes de los Papas fueron principalmente a figuras femeninas o a iglesias y basílicas. La basílica de San Pedro del Vaticano recibió cinco Rosas de Oro a lo largo de los siglos.

Desde el Concilio Vaticano II y por voluntad de San Pablo VI (cuya primera rosa fue donada en 1964 a la Basílica de la Natividad de Belén), la Rosa de Oro ha sido donada exclusivamente a algunos de los santuarios marianos más famosos, como el de Fátima. León XIV entregó una rosa de oro en persona a Nuestra Señora del Líbano en Harissa, en su visita a Líbano de diciembre de 2025.

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