Jesús provoca su propia condena

Llamas-oscuridad
Hoy en la Eucaristía ha sido proclamado el evangelio de la Pasión, según uno de los sinópticos. En concreto el evangelio según San Mateo. Espero que hayas estado atento, ante el dolor de un Señor que se humilla y se abaja como un esclavo.
Pero, a mí hoy me ha sorprendido algo que te quiero transmitir. En Getsemaní, Jesús pide al Padre que si es posible aparte de él cáliz de la Pasión. Pero, solo unos momentos después ante el Sumo Sacerdote provoca su propia condena. El Hijo de Dios es llevado a la muerte, por ser blasfemo. Y ante el tribunal judío, Jesús se proclama como el Hijo de Dios sentado a la derecha del Padre. Es la razón principal por la que los judíos desean darle muerte. Él no guarda silencio, sino que lo proclama abiertamente.
Muchas veces nos quedamos solo este hecho, pero quizás no llegamos a descubrir, por lo menos a mí me pasa, que en quien realmente está pensado Jesús en ese momento en que busca que le crucifiquen es en ti y en mí.
En ti y en mí que le decimos tantas veces que le amamos y nos entregamos a él, pero en algunas ocasiones le fallamos, o dejamos que entre en nuestro interior la duda, ante una situación que nos inquieta, por muy sencilla que sea, pero que no podemos llegar a controlar.
También, pensaba en ti que le niegas, que blasfemas por lo más sagrado, que piensas que el Hijo de Dios tiene la culpa de lo que pasa en tu vida o en la de los demás; en el sacerdote que le niega, o duda de su vocación o de su llamada; en el consagrado que ha abandonado su amor primero.
Pero, yo me pregunto hoy ¿por qué? no solo de mi dolor, sino ¿por que Jesús sufrió tanto, y pensaba solo en mí? Porque me ama hasta la locura, porque no quiere que pase el dolor, la duda, la incertidumbre solo. Él no necesitaba sufrir, lo hizo por mí. y por ti.
Cuanto amor derramado, desbordado, derrochado. Yo le pido a Dios, hoy, poder acogerlo cuando sufro, por mí o por un amigo, Jesús lo llevó, lo abrazó y me ama cuando estoy ahí; cuando ya no puedo más, cuando dudo; cuando pienso si pasara esto y aquello, si estaré sola o acompañada; cuando nos dejan los amigos, y vienen unos y se van otros; cuando pierdes un trabajo o un hijo; cuando estás rebosante de gozo o caes en la tristeza más profunda.
En todo eso, Jesús se puso en pie, dijo que era el Hijo de Dios, y fue llevado a la Cruz, solo porque existes tú y yo.
Amén.
Belén Sotos Rodríguez