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Un niño de 6 años pregunta al Papa si le gusta el fútbol (y temas más serios): él responde así

En la parroquia de San Agustín, en el barrio del Raval en Barcelona, presentaron a León XIV iniciativas sociales católicas y de caridad.

El Papa León XIV con el niño Renzo en la iglesia de san Agustín del Raval de Barcelona

El Papa León XIV con el niño Renzo en la iglesia de san Agustín del Raval de BarcelonaCaptura Youtube

Pablo J. Ginés
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Un niño de 6 años pregunta al Papa si le gusta el fútbol (y temas más serios): él responde así

En la tarde del miércoles el Papa León ha acudido a la parroquia de San Agustín del barrio del Raval de Barcelona, cerca de las Ramblas, donde los agustinos y los parroquianos realizan una intensa labor social y caritativa. Es también el gran centro de los filipinos de Barcelona, con una misa en inglés y dos en tagalo cada fin de semana (Filipinas fue evangelizada, sobre todo, por agustinos españoles).

Allí le recibieron el cardenal Omella, el delegado de pastoral social de Barcelona (Joan Costa Bou, un experto en doctrina social de la Iglesia), los obispos auxiliares de Barcelona y muchas otras personalidades eclesiales.

En la parroquia le presentaron varias actividades caritativas que se realizan en Barcelona. Las fueron intercalando con testimonios personales de caridad y ayuda, y con canciones de Taizé, como "Tengo sed de ti". Hicieron preguntas al Papa que respondió en una alocución repartida a partes iguales entre castellano y catalán.

Las preguntas de un niño

Fue simpática la respuesta del Papa, preparada pero sincera y vivida, a Renzo, un niño de 6 años que le preguntó si le gustaba el fútbol, y luego temas más espirituales como “¿hay que perdonar siempre?”, ¿Dios quiere que haya pobres y ricos?“ y ”¿por qué hay tantos abuelos solos?". También le preguntó si de niño pensaba ser Papa.

El Papa respondió a Renzo. "Yo juego al tenis, que me gusta mucho, pero también aprecio el fútbol. de hecho, en mis años como obispo en Perú me gustaba seguir cómo iban los equipos locales. Ahora, como Papa, he recibido también a clubs de fútbol y deportivos", dijo.

Después elogió el deporte, que, dijo, "es importante porque ayuda a crecer sanos de cuerpo y mente. Mañana empezará el Mundial y muchos seguirán los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no podemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar la pelota, aunque tenga talento, no ha entendido el juego"

La parroquia de San Agustín en el Raval recibió a León XIV y le presentó apostolados de caridad y solidaridad

La parroquia de San Agustín en el Raval recibió a León XIV y le presentó apostolados de caridad y solidaridadDr. GUILLERMO SIMON-CASTELLVI / Conelpapa.es

¿Quería ser Papa ya de niño?

"Me preguntas si de pequeño quería ser Papa. Pues bien, Renzo, creo que no. Creo que nunca lo pensé. Pero sí que puedo decir que desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios. No sabía todavía del todo el cómo ni por dónde me llevaría el Señor. Con el tiempo descubrí que Jesús me llamaba a seguirle como sacerdote y que este camino pasaba por la orden de San Agustín", añadió el Papa.

Después, explicó a Renzo y a todos que "Dios desea la felicidad de todos y quiere que desde pequeños y toda la vida conservemos un corazón como el de los niños (Mateo 18,3), capaz de confiar, lleno de bondad, quiere que seamos sus amigos y no nos apartemos de Él". Y dijo también: "La amistad con Jesús nos da alegría, nos hace libres y nos ayuda a ver, paso a paso, la vocación y el camino que Dios ha pensado para cada uno de nosotros".

¿Por qué pasan cosas malas... a algunos?

Luego el Papa entra en un tema de teodicea, ante la pregunta de por qué a algunos les pasan cosas malas y a otros no, o no tanto.

El Papa propone pensar en Jesús, que pasó haciendo el bien y sin embargo le crucificaron. Pero luego resucitó. Eso enseña que Dios no abandona a nadie. "Nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor. Tengamos   confianza. Jesús nos ayuda y acompaña y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles", dijo.

Los abuelos y la soledad

El Papa habló luego de los abuelos, que "nunca deberían quedarse solos. A menudo ellos son los que cuidan a los nietos mientras los padres van a trabajar y así, con cariño y dedicación, ayudan a los niños a conocer el amor de Dios".

Animó a cuidar y acompañar a los abuelos. "No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida delos adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos el corazón abierto para todos ellos y aunque no sean nuestros abuelos no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos".

León XIV en la iglesia de san Agustín de Barcelona

León XIV en la iglesia de san Agustín de BarcelonaPep Daude / ConelPapa

Perdonar, sí, pero ¿qué es perdonar?

"Con respecto a si debemos perdonar siempre, Jesús nos dice que sí", añadió el Papa citando las "setenta veces siete" de Mateo 18, 22. "Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien ni dejar que alguien siga haciendo daño. No significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón. Jesús nos pide perdonar porque es la única manera de experimentar la paz de Dios y de sanar heridas espirituales. Cuando perdonamos imitamos el ejemplo de Jesús, que perdonó a los que lo crucificaban".

Después, en catalán, recordó una frase de San Agustín: ser cristianos es antes que nada una gracia, un regalo. "El cristiano, además de ser bondadoso y amable, ha de ser compasivo, amar sin interés y buscar el bien de los demás, sabiendo que en cada hermano que sufre encontramos al mismo Señor que pide y recibe, que es acogido o rechazado, estimado o menospreciado".

Desde la dignidad humana, perseverar en apostolados de caridad

Después el Papa habló de la dignidad humana de todo ser humano, basado en ser imagen y semejanza de Dios, que pide que los hombres se traten como hermanos.

Por eso, animó a "continuar con estos apostolados, dando testimonio del Evangelio y mostrando al mundo la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el reino de Dios".

También animó a ofrecer a los necesitados "además de la ayuda material y el apoyo moral, necesitan a Dios, su amistad, su bendición, su Palabra, sus sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe".

El Papa finalizó invocando la ayuda de Nuestra Señora del Buen Consejo, la advocación mariana preferida de los agustinos. Al salir recibió regalos de parroquianos, saludó a las religiosas calcutas que sirven en el Raval y bendijo algunos niños que espontáneamente se acercaban a la plaza de la iglesia.

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