Religión en Libertad

León XIV en Montserrat apunta al Niño que no lleva armadura, de fuerza desarmada y desarmante

El Papa visitó el santuario benedictino donde volvió a alternar el catalán y el castellano.

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Animó a "custodiar y cultivar el amor en la familia, entre los amigos, en el lugar de trabajo...".vatican media

Redacción REL
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El Papa llegó más tarde de lo previsto. Se le esperaba a las 11.45 y llegó a las 12.00 en su carrito de golf blanco. Las campanas empezaron a sonar a las 11.50 y se mantuvieron veinte minuros. La gente había cantado dos veces el Virolai y una el Salve Regina. 

Había algunas banderas independentistas, pero más banderas españolas del Sagrado Corazón y más banderas de países hispanoamericanos. Se alternaban los gritos de "visca el Sant Pare" y de "viva el Papa". También gritaron "esta es la juventud del Papa" y "Papa León te queremos un montón". El Pontífice se detuvo a bendecir bebés y a saludar a los fieles y entró en el templo, la Basílica de Santa María, a las 12.10.

Estrella de Oriente de los españoles

En el atrio fue recibido por el abad benedictino de Montserrat, el padre Manel Gash i Hurias. El Papa se detuvo a saludar jóvenes de escuelas cristianas. También besó una reliquia de la Veracruz que se guarda en la basílica.

El obispo de Sant Feliu, hizo un breve saludo, agradeciendo al Papa que recuerde "la primacía del amor de Dios, el evangelio de la paz y la vida".

El abad hizo su alocución al 80% en catalán. "Testimoniamos la estabilidad de los monjes benedictinos y del paso de los peregrinos", dijo. Recordó, como dice el Virolai, que la Virgen de Montserrat es "princesa y patrona de los catalanes, estrella de Oriente de los españoles, primera advocación mariana de América, donde su culto es vivo y presente, como sabe su Santidad".

"La Virgen María es madre de todos", señaló el Papa.Vatican mEDIA

La Virgen, dijo, es el trono donde se muestra a Jesucristo, el verbo hecho hombres. En español dijo: "La Virgen María es madre de todos, agradecemos que nos acompañen tantos obispos y peregrinos también de fuera de Cataluña. El orbe y la piña que ella y el Niño llevan en sus manos representan el universo". 

Dos veces citó a Pablo VI, que no visitó el monasterio pero les envió un mensaje: "Acoged a todo el mundo". Y recordaron que Juan Pablo II dijo del monasterio que era una "antena de la buena noticia de la salvación".

Después el Papa inició el rezo del Rosario en latín, salmodiado. Los cinco misterios con sus avemarías se rezaron exclusivamente en catalán, dirigidos por los monjes. Las letanías se rezaron en latín.

En su alocución, alternando párrafos en castellano y en catalán, el Papa quiso abundar en la simbología de la imagen de Montserrat y una espiritualidad mariana que lleva y muestra a Jesucristo.

"En estos muros se han custodiado las alegrías y las penas, los gozos y las lágrimas de tantos fieles, y han escuchado también las voces celestiales del canto infantil de la escolanía más antigua de Europa", aseguró.

"Cuando mi predecesor el Papa Francisco en 2023 ofreció la rosa de oro a esta venerada imagen, consideró que durante cientos de años los fieles pasaron por el santuario desgranando las cuentas del rosario", añadió.

"María, la Madre de Dios, es fundamental en la vida de todo cristiano", insistió, recordando lo que decía el Papa Francisco: "ante la madre se despiertan los sentimientos más nobles de una persona" (en un discurso a la Cofradía de Montserrat en 2023).

"Ella suscita en nosotros conversiones profundas, como la de San Ignacio de Loyola, que en este sugestivo lugar, después de una noche en oración ante la Virgen, entregó su armas de caballero, momento que marcó el inicio de una vida nueva al servicio de Jesucristo". En las tierras cercanas a Montserrat, Ignacio, un ermitaño ex-militar, elaboraría los Ejercicios Espirituales que han cambiado millones de vidas, y así nacerían los jesuitas.

El Papa se lavó las manos antes de entrar como signo de expiación.

El Papa se lavó las manos antes de entrar como signo de expiación.Vatican mEDIA

El Papa pidió obedecer a María cuando dice "haced lo que Él os diga", creciendo en las enseñanzas de Jesús, de "la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre". Lo contrario es lo que hay que evitar: "la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide".

Sobre el simbolismo del Niño sentado en su Madre, destacó que es un niño que "no lleva armaduras y será Él mismo quien después, despojado en la cruz, se abandonará totalmente al Padre para salvarnos con la fuerza desarmada y desarmante del amor". Así, León XIV vuelve a insistir en esas palabras ("desarmada y desarmante") que utiliza desde el inicio de su pontificado.

Puedes ver aquí el acto completo.

El Papa propuso las "armas de Dios" que menciona Efesios 6: "la coraza de la justicia", "el escudo de la fe"; "el casco de la salvación", "la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios".

Sobre la esfera del mundo que sostiene la imagen románica en su mano, dijo que es "signo de su cuidado materno, porque el mundo entero tiene cabida en su corazón".

Animó a "custodiar y cultivar el amor en la familia, entre los amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de manera que el odio dé paso a la esperanza y la paz".

Y finalizó retomando un poema clásico inspirado en el Virolai: "De los catalanes siempre seréis la Princesa, de los españoles y de todo el mundo, amor; decidnos: "sois mi tesoro, yo soy vuestra madre, no temáis".

Después el Papa impartió una bendición final. La escolanía cantó el Salve Regina llamado "de ecos", obra del padre Cererols, y después el Virolai ("Rosa d'Abril"), que escribieron el sacerdote poeta romántico Jacinto Verdaguer y Josep Rodereda. A continuación, el Papa veneró la imagen románica. El Papa subió luego al balcón de la plaza y habló a los peregrinos presentes.

Finalizado el acto público, visitó en privado el monasterio con los benedictinos y los escolanes. Hay que tener en cuenta que en este largo viaje a España, es el acto más ligado a la vida monástica y religiosa. No entregó un regalo a la Virgen de Montserrat (como sí hizo a la de la Almudena en Madrid) porque ya en 1982 San Juan Pablo II le entregó una rosa de oro en persona, y el Papa Francisco le hizo llegar otra desde Roma.

Desde el balcón, el Papa improvisó unas palabras de saludo. "Gracias a Cataluña por haber recibido a tantas personas de tantos paises, porque enseña como integrar a todos en una misma familia. Gracias a nuestros hermanos los monjes que acogen y reciben a todos los peregrinos que acuden a rezar a María Nuestra Señora. Gracias a todos vosotros que estáis aquí para recordar a todos en Cataluña, en España, en el mundo, que la fe da vida, que la fe da esperanza. María es expresión del amor materno que nos acompañará siempre".

Los peregrinos respondieron con entusiasmo. A continuación les bendijo y ellos siguieron coreando gritos y vítores en castellano y catalán.

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