El universo no es fruto del azar, sino una obra diseñada por Dios con orden, belleza y armonía divina.
El lugar para Cristo es nuestro humilde interior, como el establo de Belén
🔹San Agustín. Sermón 190, 4🔹

🔹San Agustín. Sermón 190, 4🔹
▶️ Contexto de la Espiritualidad Católica/Nueva Evangelización ◀️
No encuentra lugar en el establo, pero se construye un templo en los corazones de los creyentes. Para que la debilidad se hiciera fuerte, se hizo débil la fortaleza🔹San Agustín. Sermón 190, 4🔹
San Agustín resalta aquí la paradoja de la hospitalidad divina. Jesús, el creador del universo, es rechazado por las estructuras sociales humanas (el establo, la posada), pero elige una morada mucho más digna y profunda: el interior humano. Dios no busca torres de babel sociales, sino la profunda intimidad del alma. Cuando María Y José encuentra posada, no es un hotel de 5 estrellas. Es un humildísimo establo en el que vino al mundo ignorado y despreciado. Sólo aquellos que fueron llamados por Dios y quisieron acudir, pastores y Magos, tuvieron el inmenso regalo de ver al Niño Dios.
San Pablo lo deja muy claro que el lugar de Cristo está en nosotros al señalar que somos templo del Espíritu Santo. Esto nos recuerda que la verdadera Fe no vive de exterioridad social, sino de la habitación de la Trinidad en el alma en Gracia.
Podemos hablar también del "Establo" digital en el que Cristo se muestra al mundo actualmente: Las redes sociales son a menudo como esas posadas de Belén: ruidosas, abarrotadas, llenas de ego y superficialidad. A menudo sentimos que "no hay lugar" para Dios en el algoritmo, ni en la estructura social de quienes gestionan las redes. El contenido cristiano es marginado o utilizado por muchos para sentirse importantes y grandes. Seamos claros, la bondad no se vuelve viral, es el tesoro enterrado que espera a quienes venden su orgullo para llevarlo dentro.
La misión del evangelizador digital no es necesariamente "conquistar el establo", entendiéndolo como dominar la plataforma, tener los mejores números de visitas o ser alabado por la torre de babel. Somos llamados a abrir la Puerta de nuestro ser para que Cristo entre. Cito con frecuencia una brevísima frase del Apocalipsis: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (Ap 3, 20). Lo hago porque a mí me permite seguir adelante sin esperar otra cosa que el Señor llame a la puerta.
La misión que nos solicita Cristo no es el alcance masivo, sino compartir un mensaje humilde en medio del ruido digital. Un mensaje que ayude a una persona a no tener miedo de abrir la puerta al Señor. No nos angustiemos si el mensaje de Cristo parece no tener "lugar" en las tendencias socio-políticas mundiales. Su lugar es el ser del usuario que lee nuestro mensaje en soledad.
La frase también nos dice que: "Para que la debilidad se hiciera fuerte, se hizo débil la fortaleza". La "Fortaleza" elige hacerse vulnerable. Tan vulnerable como un bebé ó un hombre crucificado y despreciado. ¿Por qué? Para dignificar nuestra debilidad humana. Dios asume nuestra fragilidad para llenarla de sentido. No nos salvamos subiendo hacia Dios con nuestra fuerza, sino dejando que Dios baje a nuestra debilidad. La torre de babel lo atestigua.
San Agustín nos da la clave para una evangelización auténtica: mostrar nuestra debilidad y señalar que en esa despreciada debilidad está en Dios. ¿No soy relevante? Doy gracias a Dios por ello, porque puedo ser humilde herramienta en sus Manos. Un evangelizador que se muestra "perfecto", inmenso, rodeado de castillos en el aire, se precipitará al suelo tarde o temprano. Las torres de babel son así. Generan envidia, distancia y se convierten en un objetivo a batir. Cambia el viento social y se agrietan. El establo de Belén no necesito ser un hotel de 5 estrellas para que naciera Dios dentro. ¿No es maravilloso?
⏺️Facebook: https://www.facebook.com/miserere
⏺️Twitter: https://x.com/MisereMeiDomine