Religión en Libertad

Martínez-Sellés: “El registro permite la discriminación”

Ética médica y riesgos del aborto ante la sentencia TSJM

Dr. Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM).

Dr. Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM).El Debate (captura)

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El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha ordenado a la Comunidad de Madrid crear un registro de objetores al aborto, medida recurrida por el Gobierno regional. 

En esta entrevista exclusiva, el Dr. Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, cardiólogo y experto en bioética, denuncia que el registro “permite la discriminación de los médicos” objetores. Detalla complicaciones postaborto —perforaciones uterinas, infecciones, impacto en fertilidad y salud mental— y defiende que “el médico está al servicio de preservar la vida desde la concepción hasta la muerte”, subrayando que “ética y leyes no siempre van de la mano”.

-Doctor Martínez-Sellés, ¿cómo podría esta sentencia del TSJM alterar los protocolos clínicos en hospitales madrileños para gestionar interrupciones del embarazo sin objetores suficientes, y qué riesgos sanitarios tendría esto para las pacientes?

-De momento esta sentencia no va a tener ninguna repercusión práctica, ya veremos qué pasa en el futuro cuando tengamos una sentencia definitiva que, esperamos, siga defendiendo el derecho a la objeción de conciencia que tenemos los médicos. De todas maneras, hay que aclarar que no hay ningún riesgo sanitario para ninguna paciente. Es bueno recordar que, en los hospitales públicos madrileños en los que no se practican abortos −por ser todos sus ginecólogos objetores−, a las mujeres que acuden con intención de abortar se las deriva a centros privados concertados.

-¿Cree éticamente que este mandato judicial respeta el principio hipocrático de 'primum non nocere', al priorizar el aborto sobre la autonomía profesional de los médicos?

-No lo respeta y, lo que me parece más grave, permite la discriminación de los médicos que se acogen a su legítimo derecho de objeción de conciencia. Un derecho, reconocido en nuestra Constitución y en la Carta europea de Derechos Fundamentales, que implica no solo no realizar aquello que va contra la conciencia, los valores y las creencias, sino también el no ser discriminado por ello.

-Como cardiólogo experto, ¿qué complicaciones post-aborto reales —físicas, mentales o cardiovasculares— deberíamos considerar al implementar este registro para proteger de verdad la salud de la mujer?

-No se puede negar que pueden existir complicaciones después de un aborto quirúrgico (o, en algunos casos, farmacológico). La lista es larga e incluye sangrado excesivo, lesiones del cuello uterino, perforación uterina, infección pélvica o endometritis, restos retenidos que requieren una nueva intervención, adherencias uterinas e incluso mortalidad. La probabilidad de cada una de estas complicaciones es baja, habitualmente menor del 1%, pero si sumamos todas, el riesgo no es despreciable. Además, en algunos casos, se puede comprometer la fertilidad futura y varios estudios han comprobado asociaciones que muestran un posible impacto en la salud mental. Aunque la magnitud de algunas de estas asociaciones y su relación directa con el aborto no están tan bien definidas como en el caso de las complicaciones físicas, negar dichas asociaciones no se sostiene. Las consecuencias a largo plazo del uso de fármacos con intención abortiva tampoco se conocen, pero existe plausibilidad biológica para un incremento del riesgo de cáncer y de enfermedades cardiovasculares, especialmente si dichos fármacos se usan una y otra vez.

-¿Es viable reorganizar médicamente los servicios públicos en Madrid, con tantos ginecólogos objetores, sin afectar la calidad en obstetricia o emergencias?

-La reorganización de los servicios médicos en los hospitales públicos debería ser potestad de cada comunidad autónoma. En muchas situaciones hay comunidades autónomas que deciden externalizar algunos de estos servicios, incluyendo pruebas de imagen, endoscopias, cirugías y muchos otros. Esta externalización se hace mediante acuerdos con centros privados concertados que aseguran la asistencia. Me cuesta entender el interés del gobierno central de llegar a temas logísticos que, como digo, no deberían ser de su competencia.

-¿Cómo ve éticamente la tensión entre garantizar el aborto en sanidad pública y el deber médico de buscar alternativas no letales para el feto?

-Me va a permitir que responda con dos citas del Código de Deontología Médica Español, de obligado cumplimiento para todos los facultativos: “El ser humano es un fin en sí mismo en todas las fases del ciclo biológico, desde la concepción hasta la muerte.  Es un deber deontológico respetar y proteger al concebido y no nacido. El médico está al servicio de preservar la vida a él confiada en cualquiera de sus estadios….

-Ante el recurso de Madrid, ¿qué papel debería jugar el Colegio de Médicos defendiendo la objeción de conciencia como base científica y ética de la Medicina?

-El Colegio de Médicos de Madrid siempre defenderá a todos sus colegiados, por supuesto que incluimos a todos los compañeros que quieran acogerse a su legítimo derecho de objeción de conciencia. Hay que recordar que ya el juramento hipocrático, escrito 450 años antes de Cristo, incluía la prohibición del aborto. Es más, la declaración de Ginebra, que renueva este juramento con criterios actuales de la Asociación Médica Mundial, sigue incluyendo “Prometo solemnemente velar con el máximo respeto por la vida humana”.

-¿Qué lección ética nos deja esta sentencia sobre leyes estatales y el reconocimiento constitucional de la vida desde la concepción?

-Que ética y leyes no siempre van de la mano. Es algo que ya sabíamos; por ejemplo, el Código Deontológico Español también incluye “El médico no deberá provocar ni colaborar intencionadamente en la muerte del paciente”. Y este código se publicó cuando ya teníamos la ley de la eutanasia. Precisamente por la posibilidad de que existan leyes o normativas que atenten contra la ética, la moral, las creencias o los valores de un médico, es tan importante salvaguardar el derecho a la objeción de conciencia. Este derecho es el que asegura, a la postre, que los médicos siempre haremos lo que creamos que es mejor para nuestros pacientes.

Estetoscopio médico protegiendo la vida embrionaria en el conflicto ético-judicial.

Estetoscopio médico protegiendo la vida embrionaria en el conflicto ético-judicial.

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