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Porno IA

El modo erótico de ChatGPT no será pues un juguete sino un negocio multimillonario. Cada usuario es un perfil de deseo monetizado con precisión quirúrgica.

Las IAs ya están generando adicción

Las IAs ya están generando adicción

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Hace unos días, OpenAI activó el “control parental” en ChatGPT. Muchos lo han visto como una simple mejora en seguridad. Pero otros se han dado cuenta de que hay algo más: esta semana han anunciado que pronto llegará el “modo erótico” de ChatGPT. Con ello van a ganar más dinero a base de personas adictas al sexo.

Los niños y jóvenes son los usuarios que tienen más potencial de enganche, están en la etapa de su vida en que el cerebro se va formando y es mas manipulable con estímulos. Pero si alguien cuestiona que los menores se van a hacer adictos, desde OpenAI dirán que ya dejaron la pelota del lado de los padres con el control parental.

Con este modo, ChatGPT va a mantener conversaciones subidas de tono y pornográficas. Va a hacer sexting, conversaciones con los usuarios, le van a poder compartir fotos y vídeos íntimos y la IA responderá con fotos y vídeos. Ya sabemos la gran capacidad que tienen las IA de adaptarse a los gustos de cada uno. Esto provoca ya adicción en las personas. Ahora se va a enganchar y a alimentar más y más quien tenga un problema de adicción al sexting.

El cerebro humano responde al refuerzo emocional. Si una IA puede ofrecer atención a la soledad, validación de las inseguridades y deseo sin riesgo de rechazo, el enganche será enorme. Más adictivo que las redes sociales. Las grandes tecnológicas saben del potencial que tiene la pornografía para enganchar. Funciona como un sistema de recompensa muy fuerte en el cerebro.

El “modo erótico” de ChatGPT no será pues un juguete sino un negocio multimillonario. Cada usuario es un perfil de deseo monetizado con precisión quirúrgica. Sabemos que la IA recuerda interacciones pasadas. Los datos íntimos serán convertidos en negocio, aprovechados para predecir el comportamiento del usuario y ofrecerle más para mantenerle enganchado. Fotos, vídeos y mensajes a medida para no despegarle de la pantalla y dejarle con las ganas de volver cuanto antes. Con el tiempo, también conversaciones de voz. Todo a base de irle dejando cada vez más vacía el alma y la persona más rota.

Dirán que este modo es gratis, que no ganan nada con ello, pero el enganche con la IA funcionará igual que con cualquier página de pornografía. Como esta es tan adictiva, habrá usuarios que con el tiempo empiecen a pagar versiones más avanzadas de la IA, que permitan más mensajes o que generen las imágenes y los vídeos a una mayor velocidad.

Como siempre, se esgrimirá el argumento de la libertad: “Cada uno puede decidir cómo usa la IA”. Detrás de esa frase se esconderá la transferencia más grande de intimidad a datos de la historia. Se destruye la libertad en nombre de la libertad. Lo que te hace adicto no te libera, sino que está esclavizando. “Si activas el modo adulto, es tu decisión”. Traducción: nosotros nos lucramos, tú cargas con la culpa. El control parental es la pieza que faltaba para transferir la responsabilidad ética a los padres y liberar a las empresas de culpa. Legalmente blindadas. Moralmente bárbaras.

La adicción no vendrá del contenido explícito. Vendrá del vínculo. La sensación que provocará en la persona de que “alguien”, aunque sea una máquina, la entiende y complementa mejor que las personas reales. Esto ya está pasando, hay personas enganchadas a las IA para no sentirse solas. Ahora, con la pornografía, esto va a hacerse muchísimo mayor.

Con esto OpenAI ha dado un giro: no está enseñando a las máquinas a pensar, sino que está enseñando a los humanos a sentir a través de máquinas. La IA no te mostrará el mundo como es, sino como te hace sentir mejor. No te dirá que estás vacío y por eso buscas sexo con una máquina. Esto no es tecnología, es ingeniería emocional. Reprogramará el deseo humano.

La inmoralidad no está solo en el contenido que se va a generar sino en la intención detrás de esto: convertir la soledad en negocio, la intimidad en mercadeo y aprovechar el deseo de placer para generar dependencia. La IA no es el gran problema. El gran problema es quién la programa para estos fines, la falta de ética detrás de las IA. Que algo sea tecnológicamente posible no significa que sea moralmente bueno.

La paz.

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