Eduardo Basagoiti, director general UMAS Seguros: «Asegurar una hermandad es proteger una comunidad»
La Cuaresma y la Semana Santa se abren como periodos que dan lugar a numerosas actividades que exigen cobertura aseguradora.

Eduardo Basagoiti es director general de UMAS Seguros y con una larga experiencia en el ámbito de la gestión aseguradora.
UMAS Seguros, mutua aseguradora creada en 1981, se ha especializado en la protección de instituciones religiosas, entidades educativas y asociaciones sin ánimo de lucro. Su modelo ofrece coberturas específicas como seguros de responsabilidad civil, patrimoniales, accidentes, vida y salud.
Y su vinculación es amplia con entidades relacionadas con el tiempo que comienza este Miércoles de Ceniza. El director general de UMAS Seguros, Eduardo Basagoiti, responde a algunas preguntas al respecto de los planes que ofrece en este tiempo de Cuaresma que ahora arranca y de Semana Santa al que empezamos a dirigirnos.
-La Cuaresma es un tiempo de preparación espiritual, pero también de intensa actividad organizativa para miles de hermandades. Para nosotros es un momento especialmente relevante porque acompañamos a muchas de ellas en la gestión responsable de sus riesgos. Detrás de cada procesión hay meses de trabajo, compromiso y dedicación. Nuestra función es aportar estabilidad y tranquilidad.
-Son entidades muy activas. Gestionan patrimonio histórico-artístico, organizan actos multitudinarios y desarrollan una importante labor social durante todo el año. Los riesgos principales tienen que ver con accidentes personales, responsabilidad frente a terceros y protección del patrimonio. La complejidad es mayor de lo que muchas veces se percibe desde fuera.
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-Con seguros de accidentes específicos que cubren asistencia sanitaria inmediata y posibles secuelas. En ciudades como Sevilla o Málaga, los pasos pueden superar varias toneladas. Es una labor admirable, pero físicamente exigente. Es fundamental que quienes asumen ese esfuerzo cuenten con respaldo y cobertura adecuada.
-Es clave. Las procesiones se desarrollan en espacios públicos y ante miles de personas. Puede haber caídas, daños a vehículos, incidencias con elementos del paso o situaciones imprevistas derivadas de aglomeraciones. Una adecuada cobertura de responsabilidad civil protege a la hermandad frente a reclamaciones que podrían afectar seriamente a su estabilidad económica.
-Estamos hablando de imágenes, tallas y enseres con un valor histórico y devocional incalculable. Es imprescindible contar con pólizas específicas que contemplen tanto el traslado como la custodia en templos o casas de hermandad, así como posibles daños o actos vandálicos. Proteger ese patrimonio es proteger parte de nuestra historia.
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-Las condiciones meteorológicas forman parte del contexto en el que se organizan las procesiones y pueden afectar a la planificación. Desde el punto de vista asegurador, es importante que las hermandades analicen con rigor los riesgos que pueden gestionar y proteger adecuadamente aquellos que son asegurables, reforzando su planificación económica y organizativa.
-La especialización. Conocemos el funcionamiento interno de las hermandades, su estructura jurídica, sus tiempos y su misión social. Nuestro modelo mutualista, sin ánimo de lucro, nos permite estar alineados con su propósito. No ofrecemos soluciones genéricas, sino protección adaptada a su realidad.
-Un papel fundamental. Muchas desarrollan una acción benéfico-asistencial constante: apoyo a familias vulnerables, acompañamiento a mayores, bancos de alimentos, programas formativos. Son redes de solidaridad muy arraigadas en barrios y pueblos.
-Protegiendo a quienes protegen. Cuando una hermandad puede desarrollar su misión con estabilidad y respaldo técnico, está más preparada para servir a los demás. Nuestro trabajo es discreto, pero contribuye a que esa labor continúe en el tiempo.
-Significa proteger una comunidad, su patrimonio, su fe y su compromiso social. Y hacerlo con responsabilidad, profesionalidad y vocación de servicio.