Calvo Sotelo asesinado
No menos llamativo resultan otros casos casi por lo contrario. Me refiero, por ejemplo, a quien fue número dos en las listas pesoítas por Madrid y ministra de educación, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo, que si por un lado es nieta de José Cabrera Felipe, responsable en 1950 de la instalación de la central nuclear de Zorita, primera de España, y en cuanto tal, perfectamente acorde al perfil de descendiente de cuantos arruinaron la infancia de tantos niños españoles, por otro es sobrina nieta de José Calvo Sotelo, a quien un militante del propio partido de Mercedes, Luis Cuenca, a mayor abundamiento componente de la escolta del número 1 del partido Indalecio Prieto, hizo algo más que arruinarle la vida, descerrajándole una bala en el cerebro (pinche aquí si desea profundizar en el tema), en una camioneta en la que viajaban una decena de personas, entre las cuales, cinco pertenecientes al Partido Socialista Obrero Español.
Caso el de Mercedes Cabrera similar al del que fuera presidente de Castilla La Mancha, José María Barreda, nieto del Conde de la Cañada y biznieto de la Marquesa de Treviño, ninguno de los cuales precisamente pesoíta, y cuyo tío abuelo, Juan Manuel Treviño Aranguren, fundador de los sindicatos católicos agrarios, fue según Periodista Digital, “fusilado por las ‘hordas rojas’, tal y como figura en una lápida en una finca de la familia, junto al resto de familiares muertos por ‘Dios y por España’”.
Un repaso en el que me he referido sólo a aquéllos casos más notorios y que han trascendido más, a los cuales habría que añadir el de centenares y centenares más de dirigentes pesoítas descendientes de dirigentes franquistas, vaya Vd. a saber si el del propio Gómez.
Son muchos los que analizan esta paradójica “transición” en clave de traición de los hijos pesoítas a sus padres franquistas. Por lo que a mí respecta, hace tiempo que dejé de contemplarlo así: yo más bien analizo el fenómeno desde la perspectiva de familias que viven al amparo del poder, sea éste del signo que sea, y me pregunto si los padres franquistas se avergüenzan de sus hijos pesoítas, o más bien se felicitan por el paso dado por sus churumbeles.
Mal está que la izquierda española no nos haya ahorrado a los españoles el trago de presentarse en la nueva democracia con las mismas siglas, los mismos símbolos y la misma fanfarria que portaba en ese proyecto fracasado llamado República, contra la que con más ahínco atentó fue ella misma. Pero estar todo el día reprochando a los demás sus responsabilidades en el pasado cuando se tiene una hoja de servicios tan apestosa como la pesoíta, con responsabilidades tan evidentes en unas trincheras y también en las de enfrente, produce, francamente, arcadas.
Sigo sosteniendo que la izquierda española, y particularmente el pesoísmo, tiene aún pendiente de regalar a España su total renovación, su recreación incluso y con siglas nuevas. Mientras ese momento llega, por favor Sr. Gómez, deje de ponerse en evidencia, porque si quiere datos los tendrá: son, -somos-, muchos los españoles que estamos hartos ya de la deconstrucción de la historia que Vd. y otros como Vd. llevan practicando tantos años, producto en buena medida de su mala fe, pero en medida no inferior, de su absoluto desconocimiento de las cosas. Un desconocimiento que, entre otras cosas, les descalifica para estar donde están.
©L.A.
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