Religión en Libertad

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¿Por qué pienso

que la FED no puede provocar gradualmente la inflación que necesitan para

sanear las cuentas públicas? (Les recomiendo que primero lean el artículo anterior).Supongamos que

la inflación necesaria para equilibrar el balance del Gobierno de EEUU fuese

del 100 %. Imagínense que alcanzase un

30 % dentro de unos seis meses, a los

norteamericanos pagando estos incrementos de los precios y la FED mirando a las

musarañas, sin subir tipos de interés y como si no fuese con ellos. ¿Ustedes

creen que, en un país donde hay más armas en los áticos que en los cuarteles,

Bernanke y Obama sobrevivirían? No digo que no –la gente últimamente tiene más

tragaderas que el túnel de Guadarrama- pero permítanme dudarlo.

Por lo tanto, si

EEUU necesitase una inflación del 100 %, por ejemplo, para alcanzar esos

objetivos de incremento de la recaudación en un 65 % y sanear sus cuentas, la

FED no puede dejar que suceda en un intervalo de tiempo demasiado largo. Si se

produce lentamente y se ven obligados a ponerle freno, no lograrían el nivel de

inflación deseado y el plan no serviría para nada. Así que, seguramente, les convenga que la inflación “aparezca”

de sopetón en el periodo de tiempo más

corto posible. Lo mismo de antes, puede que el letargo y adoctrinamiento general

esté ya tan arraigado que seamos capaces de soportar inflaciones superiores al

30 % durante tres o cuatro años y sin rechistar.

El problema para

la FED es que no pueden controlarlo todo. Podría salirles así, podría no

salirles o podría resultar muchísimo peor de lo que ellos pretenden. Por

ejemplo, si China decide retener una gran parte del papel recién emitido y que

ingresan mediante sus exportaciones, o seguir comprando bonos americanos, Obama

sólo lograría aumentar el endeudamiento y sus objetivos de déficit no se

cumplirían –es la conclusión de Martenson-.

Si por el contrario China y Japón, principalmente, decidiesen volcar todos sus

dólares en el mercado, la inflación en EEUU podría resultar incluso mayor que

la que la FED estaría intentando provocar.

Eso sí, cuanto más papel emita la FED y más se

resistan los demás bancos centrales a abandonar su política de depreciación de

sus monedas respecto al dólar, más posibilidades tiene la FED de conseguir que

la inflación brote de manera rápida, contundente y descontrolada. Claro, si

este fuese el resultado, la FED le echaría la culpa a “otros” abanderando aquel

famoso “nadie nos avisó de que esto pudiera sucedernormal">”. Al decir “nadie” se refieren a Paul Krugman que, para los

keynesianos, es “nadie” y todos los demás a la vez. Por suerte para la FED y

todos los bancos centrales, la inmensa mayoría no entiende de dónde procede la

inflación. Aún cuando les afecta, tampoco parecen muy interesados en

averiguarlo. Luego sí y cuando ya no tenga remedio, estos a quienes no les

interesa el tema pondrán todo patas arriba.

Llegado el caso,

la FED con la inestimable ayuda de los busca

coartadas de la prensa, capa roja sobre los hombros y normal">S grande en pecho, entraría en acción con una subida de los tipos

de interés capaz de, ahora sí, frenar la inflación. Me puedo imaginar la

portada del New York Times: “La FED salva la economía de los EEUU”. Si, como

consecuencia de esta subida de los tipos de interés, medio país no puede pagar la

hipoteca ya no importa. Ellos confían en

que la inflación eleve el precio de las viviendas muy por encima de lo que los

bancos prestaron. Ahora se pueden quedar tranquilos con todas las viviendas

que quieran puesto que los activos, nominalmente, superarían con creces a los

pasivos. Lo que los bancos hagan después con tanta vivienda ya se vería pero,

de momento, los bancos estarían a salvo, una buena parte de la deuda soberana de EEUU estaría saldada

y la recaudación fiscal aumentaría desorbitadamente. Alcanzar el objetivo del déficit

público en esta situación es pan comido. ¿Pero qué sucede si la inflación fuese a parar

a los alimentos básicos y la energía y no afectase a la vivienda? ¡Ups, la

fastidiamos! Las finanzas públicas estarían saneadas pero el sector productivo

y el financiero quedarían sumidos en un completo caos.

Desconozco qué

nivel de inflación es el que EEUU necesitará para lograr un incremento de la

recaudación de un 65 %, reducir el déficit público al 3 %, dejar de pagar una buena parte de su deuda

pública y sanear sus bancos. De lo que sí estoy convencido es que ese nivel de inflación no es bajo y que aquel famoso eslogan electoral del “sí podemos” era toda una declaración de

intenciones. No lo duden, por

supuesto que pueden y si nadie ni nada se lo impide, lo harán.

Ahora, algunos

se estarán preguntando, ¿y a mí qué me importa si los americanos pierden hasta

la camisa? En fin, ¿han visto ustedes un

ápice de originalidad en la política europea? Qué va a hacer Trichet, ¿subir

los tipos al 1,25 % con el IPC en Europa superando

ya el 2 %? Un tipo de interés inferior a la depreciación de la unidad

monetaria no puede frenar la inflación.

En

conclusión, éste podría ser el “gran secreto” de quienes manipulan este sistema

económico y que, como veremos más adelante, no podemos llamar “capitalismo”. El capitalismo es otra cosa,

pero lo dejo aparcado de momento y en el próximo artículo veremos algunos

números que quizás expliquen la actitud de algunos políticos europeos en torno

al desastre natural en Japón y, más exactamente, en Fukushima. A lo mejor lo que

les tiene tan nerviosos no sea la situación en esta central nuclear.

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