Pep Borrell: «El amor no se siente, se elige cada día»
Médico odontólogo, casado, padre de cinco e influencer católico, invita a redescubrir el matrimonio como decisión divina.

Bailando en la cocina de la vida: Pep Borrell y su esposa, ejemplo vivo de amor decidido y pasión perseverante.
En un contexto social marcado por la inestabilidad emocional, la cultura del descarte y la desconfianza hacia el compromiso, Pep Borrell Vilanova emerge como una voz clara y esperanzadora sobre el amor, el noviazgo y el matrimonio desde la fe católica. Católico convencido, esposo y padre de cinco hijos, combina su profesión de odontólogo con una intensa labor de evangelización en las redes sociales, donde supera los 160.000 seguidores en Instagram y comparte mensajes sobre el amor, la familia y la vida cotidiana con un tono cercano, directo y profundamente humano.
Autor de "Novios 100%" y "Bailar en la cocina" (ambos en Ed. Palabra, 2024), Borrell no se limita a ofrecer “tips” superficiales, sino que propone una verdadera pedagogía del amor: el noviazgo como tiempo de discernimiento y el matrimonio como proyecto de vida construido día a día, con humildad, perdón y gracia. Conferenciante internacional —ha compartido su experiencia en países como Paraguay, Portugal, Uruguay, Venezuela, México, El Salvador, Guatemala, Honduras, EEUU…—, su mensaje se dirige tanto a jóvenes que se preguntan si el compromiso sigue teniendo sentido como a parejas que buscan reavivar la llama del amor en medio de la rutina.
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En esta entrevista, Pep Borrell desmonta mitos, recuerda la belleza de la fidelidad y defiende con entusiasmo la idea de que, con Dios en el centro, el matrimonio no solo es posible, sino que puede ser una fuente profunda de alegría y esperanza.
-No podemos olvidar nuestras raíces cristianas, la familia y en consecuencia el matrimonio, es algo fundamental en nuestra civilización, es la base de la sociedad. Es más, es un tema de Ley Natural. Un hombre y una mujer que delante de Dios se dicen el uno al otro que se van a querer para siempre, pase lo que pase. Una locura que es difícil de entender si apartamos a Dios de la ecuación. El matrimonio no es un tema de tips o consejos, es el firme propósito de amarnos con un amor que nos trasciende, que nos supera, que viene de Dios. Esta maravilla hay que recordársela al mundo entero, que parece que lo hemos olvidado, nos creemos que solos lo podemos todo y no hace falta ser muy lince para darnos cuenta de que solos no conseguimos nada.

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-Los consejos para las parejas que buscan mantener la alegría y la ilusión en el matrimonio, son mucho mas simples de lo que nos pensamos. Primero como ya hemos dicho, saber que esto nos supera, que sin Dios es difícil, aun que muchos matrimonios están mas cerca de Dios de lo que se creen. Lo fundamental son cosas muy sencillas pero muy constantes. Humildad y perseverancia. Trabajando el amor, que es inteligencia y voluntad, rescataremos el sentimiento. El sentimiento va y viene, como hay días buenos y días malos, no podemos proponernos sentir, lo que podemos es trabajar en mil detalles que hagan la vida mas fácil al otro, aun que cuesten, ahí esta la gracia... solo podemos comprometernos a cosas que dependan de nosotros, el sentimiento es muy variable pero cuando nos trabajamos, con alegría, el amor, el sentimiento vuelve y mas potente si cabe. Nos podemos comprometer a amar pero no nos podemos comprometer a sentir.

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-La comunicación en la pareja es el pilar fundamental de toda relación, tanto en los novios como en los matrimonios. Lo que hay que hacer nos lo recordaba el Papa Francisco en "Amoris Laetitia" él decía que debemos "culturizarnos" juntos, hemos de adquirir el habito de hablar, y poder hablar de todo y mucho. Si no tenemos la costumbre de hablar nos será mucho mas difícil hablar de nosotros mismos y de nuestra relación. Hay que vigilar porque el tema trabajo e hijos nos ocupan la mayoría de las conversaciones en el matrimonio y lo importante es hablar de nosotros. Hemos de ser capaces de preguntarnos ¿Como te sientes? Y ¿En que te gustaría que mejorara? No son preguntas fáciles de hacer ni de responder pero son muy necesarias y siempre ayudan muchísimo en la relación. Otro problema de los matrimonios es que muchas veces solo hablamos de temas serios cuando discutimos, y ese es el peor momento para abordarlos. Lo importante es tener el habito de hablar y disfrutar hablando. ¿Te apetece tener largas conversaciones con tu pareja?
-Hay demasiada gente atrapada en un noviazgo que no lleva a ninguna parte. Esos noviazgos enquistados y sin compromiso que acostumbran a acabar mal. El noviazgo es para conocerse y decidir, es un periodo transitorio que debe servir para discernir y como bien dices "dejarlo", o te casas o lo dejas. El noviazgo no es para perder el tiempo. Conozco demasiadas chicas en noviazgos eternos que desearían casarse y no hay manera de que el hombre decida comprometerse, también los debe haber al revés pero yo no conozco ninguno.
-Las redes sociales son una maravilla, pero también sabemos que son un riesgo. Si no fuera por Instagram usted no me estaría haciendo esta entrevista. Gracias a las nuevas tecnologías se puede llegar, e interactuar, con todo el mundo. La Buena Nueva del Evangelio llega a cualquier rincón del planeta en un clic y de maneras muy atractivas, pero también es cierto que al igual que se expanden las cosas buenas también se difunden las malas. Es fundamental un buen uso de las redes sociales, no es fácil, son muy adictivas y muchas veces diseñadas para eso. Para mí son una herramienta genial que me permite conocer y hablar con gente de todo el mundo. Un mensaje que recibo con mucha frecuencia es "A mí nadie me había hablado del amor de esta manera" "¿Por qué no me lo enseñaron en el colegio? Cuantos problemas me habría ahorrado"... un feedback que si no fuera por las rrss sería imposible.
-Sí, es cierto que hay una crisis del matrimonio, se casa muy poca gente y parece que hay miedo al compromiso, pero yo veo, en los últimos años, un cambio significativo. Muchos jóvenes, después de haber vivido como la sociedad les dicta, se sienten vacíos y regresan a valores tradicionales que han podido palpar en padres, abuelos o conocidos. Tienen ganas de estabilidad, de quererse bien y para siempre; veo, como decía san Juan Pablo II auténticos brotes verdes, me atrevo a decir bosques verdes, de gente con ganas de comprometerse. El problema es que se le transmite miedo al compromiso. Siempre se habla mal del matrimonio, hacemos chistes malos y cuando uno se quiere casar, casi que le dan el pésame; muchos casados tampoco transmiten alegría, nos quejamos, refunfuñamos del matrimonio y esto asusta a la juventud, que ve que todos los mensajes son en pro del hedonismo, el individualismo y la vida cómoda.
Otro tema es que actualmente se viven noviazgos que son como matrimonios y matrimonios que empiezan a ser noviazgos. Muchas relaciones se basan en el disfrute y la superficialidad. Novios que se lo pasan muy bien, que tiene mucho sexo, que viajan sin parar, que comparten aficiones y buenos restaurantes...como se lo pasan genial, piensan que lo van a pasar bien siempre, se casan sin conocerse de verdad, no hablan de los temas fundamentales o cuando hablan discuten y esos temas quedan pendientes de buenas conversaciones, son temas que la vida te va a plantear sí o sí. Es entonces en el matrimonio cuando se empiezan a conocer de verdad, la vida te lo plantea, dándose cuenta de que en verdad no se conocían. Discusiones y separaciones poco tiempo después de casarse incluso en parejas con largos periodos de convivencia. El noviazgo no es exclusivamente para pasarlo bien, es un periodo fundamental para conocerse y poder discernir si con esa persona te vez capaz de compartir la vida. Las relaciones no se encuentran, las relaciones se construyen.
-A las parejas que se sienten desanimadas les diría una cosa clara. Si sois novios dejadlo, estáis perdiendo el tiempo, a por otro/a y si estáis casados entonces si que hay que echar "toda la carne en el asador". Primero pararse y pensar que en cristiano quiere decir rezar. Vete delante del Santísimo Sacramento, Dios mismo, siéntate un buen rato, con paz, repasa el consentimiento, dile al Señor que te comprometiste pero que te cuesta, pídele ayuda, Él nunca falla, no te canses de pedir.
Después, como decíamos, pequeñas cosas cada día: Mírale, que te pille mirándole, los cinco sentidos en tu marido, en tu mujer. Proponeros un abrazo largo, diez segundos, por la mañana y otro por la tarde al volver del trabajo, si tenéis hijos que lo vean. Demostraros admiración, seguro que hay infinidad de cosas que tu cónyuge hace muy bien, díselo. Admírale, no le critiques nunca. Demuestra interés por las cosas que le gustan al otro, sus aficiones, su trabajo... y déjate querer que también es muy importante, no rehúyas los encuentros y sobre todo siempre con una sonrisa. ¿Cuesta? Claro que cuesta y cuando estamos mal más, pero ahí está la gracia, en las cosas que nos cuestan.
-Mi consejo a las parejas que se están cerca de la boda es que se preparen muy bien, que busquen un buen curso prematrimonial, que profundice en el sacramento, que hable de Dios y con Dios, que insistan en las tres preguntas del Escrutinio, venimos libremente, sabemos que es para siempre, estamos dispuestos a educar a nuestros hijos como buenos cristianos y que se graben a fuego el Consentimiento que es precioso pero muy radical. Que de sentimiento y emoción no tiene nada, todo es compromiso y voluntad de amar a pesar de cualquier circunstancia.
Además, hay que conocerse mucho. No te puedes casar si no habéis hablado, a fondo, de cinco temas: Fe, familia política, tener hijos, educar hijos y trabajo dentro y fuera de casa, y dinero. Estos cinco temas incluyen la inmensa mayoría de los problemas del matrimonio.
-El matrimonio no es fácil, la elección de la persona con la que te vas a casar es, sin ninguna duda, la elección mas importante de tu vida para los que tenemos vocación al matrimonio, que somos la inmensa mayoría de la población. Solo debemos escoger a uno, no la falles...
- Que el matrimonio perfecto no existe porque no somos perfectas las personas que lo formamos.
- Que las crisis son posibilidad de crecimiento, que las discusiones no son sinónimo de divorcio, sino momentos de mejora.
- Que ese amor que nos sobrepasa y la Gracia que recibimos en el sacramento lo pueden todo, debemos ser humildes, reconocer nuestros errores, saber pedir perdón y perdonar.
- Que hay que saber pedir ayuda cuando la cosa se pone difícil, no hay que esperar estar muy mal para pedir asesoramiento a un terapeuta matrimonial con criterio, que de verdad quiera ayudarnos a recuperar nuestro matrimonio.
Y para terminar me gustaría recalcar una cosa, el mensaje realmente optimista y alegre: "El partido está ganado, Cristo resucitó". Después de la resurrección de Cristo todos los días son fiesta. Aunque tengamos muchos problemas, muchas tristezas...los cristianos no podemos no estar felices, una felicidad que culminará para siempre en la Vida Eterna. El éxito del matrimonio es llegar al cielo juntos.