Reconquistar el corazón: Asociación Bocatas y Cañada Real
La fe que transforma la vida y la ciudad
Donde la fe enciende la esperanza en la sombra de la exclusión.
En el artículo La reconquista, publicado en La voz de Córdoba - El Debate, Chules, de la Asociación Bocatas, nos invita a reflexionar, en un mundo que se siente cada vez más vacío y desconectado, sobre la importancia de la fe y el servicio a los más vulnerables. Con motivo del 30 aniversario de la fundación de Bocatas, Chules nos habla de cómo su fe cristiana lo ha llevado a trabajar con personas en situación de vulnerabilidad en Madrid, y cómo esta experiencia ha transformado su vida y la de muchos otros.
A través de su testimonio, nos muestra que la reconquista del corazón es posible, y que la fe puede ser la mecha que enciende la llama de la esperanza en los contextos más difíciles.
-Para mí, la fe cristiana lo es todo, es algo que tiene más valor que la vida misma, como siempre ha sostenido la sana tradición de la Iglesia, ya que sin ella, la vida habitualmente se convierte en una cárcel. Sobre todo la peor de todas las cárceles, la del propio yo, la imposibilidad de trascender de tu yo, te tenderá a un ideal, a "Alguien-más-grande-que-uno-mismo". Ojo, porque esta enfermedad de la falta de fe afecta también de modo muy primordial y evidente dentro de la Iglesia, donde a veces parece que somos capaces de meternos a Dios en el bolsillo y hacer lo que nos da la gana en nombre del mismísimo Dios. Estaríamos ante la misma situación de una prisión del yo. La clave de Andrea Monda, director de L'Osservatore Romano, de servir a o servirse de, me parece un buen resumen de cómo tenemos que estar nosotros los cristianos dentro de la Santa Madre Iglesia.
»Este año cumplimos 30 algunos amigos desde que comenzó la aventura de bocatas. Y te das cuenta de que no sirven para nada, aún peor, que serían motivo de distracción, si no vuelves a poner todo lo recibido al servicio de lo que sucede ahora, del año 2026, del presente que tenemos ahora.
»Cañada Real. Se ha convertido como en el pasillo de nuestra casa. ¡Qué gusto poder ir allí y renovar este estar al servicio de algo más grande que uno mismo! Sin duda, uno de los grandes secretos de la vida.
-El cristianismo siempre predica un Dios vivo, que ¡¡¡se mueve!!!. Esto es incrible. Vas a donde pensabas que estaba Dios en 2025 y te das cuenta que tienes las manos vacias de nuevo, que tienes que pedir, mendigar de nuevo su presencia, el encuentro con él. Reconquista del cristianismo. Lo contrario es la tan temido tran-tran de la vida. Dios no es normal. Es el factor más potente de lo humano y de la historia.
»¿Cómo se vive con las personas más vulnerables? Dice Tom Holand en su libro sobre la historia del cristianismo que en la antigüedad "a los dioses, los pobres les importaban un comino. Pensar otra cosa era propio de «cabezas huecas»" . Resulta que nuestro Dios tanto en el Antiguo (veáse la elección de David como rey, el último de los hermanos que estaba cuidando de las cabras) como en el Nuevo Testamento (la viuda del Templo, la madre del hijo muerto, los enfermos, etc) se abaja con ternura infinita no solo sobre cada uno de nosotros sino sobre todo sobre los que más sufren.
»Y resulta que este es el gran remedio a la sed del corazón del hombre que, como comienza la Divina Comedia de Dante, se nos pierde enseguida por los vericuetos de la vida dedicándose solo a si mismo.
»Nosotros tenemos el fortunón de ser la carne de este Dios nada más y nada menos que en 2026.
-El que ha descubierto este secreto a voces de un Dios que se ha hecho carne para salvarnos, que es pura ternura y que sigue vivo en su Iglesia, relanza su vida como un cohete (como un pepino iba decir pero nunca he visto un pepino a reacción). Da igual cuánto de hundido pueda estar uno, la adicción, depresión, mal que le afecte. Reconoce una corriente de aire fresco en su corazón que le hace vivir el dia a día como algo nuevo y potentísimo. Falta gente que transmita esa posición humana dentro de los contextos diarios en los que habita la persona y muy especialmente los más deteriorados como Cañada Real, cárceles (mi amiga Carmen y Javier de confraternitá por ejemplo), etc.
-Creo que ya está respondida. La vida sin fe es como comerte un chuletón de Ávila sin sal. Jopetas, como que falta algo la vida. Se crea un vacío dentro y fácilmente empiezas a desbarrar a tomar decisiones incorrectas. Nosotros verificamos que, en la amistad que ofrecemos a toda la banda de Cañada Real (ya sean yonquis que traficantes que sencillos habitantes) hay algo más potente, mucho más potente que el mal que se vive a diario allí que les hace polvo.
-Imaginate. Lo que pasa es que para mi los mometos de oración que he experimentado una mayor potentcia, como un avión justo en el momento de despegar es en plena acción. Estás en plaza ópera repartiendo comida a más de 300 pobres (hasta que ayutamiento de Madrid nos prohibió tan preciosa actividad) justo en medio de las dos colas de hombres y mujeres que montábamos, subido a una especie de bordillo alto que había, todos agolpados y justo 1 segundo antes de comenzar te viene a la cabeza lo que hacía Jesús con una multitud hambrienta que tenía delante. "Dadles vosortos de comer" va y les suelta Jesús los discípulos, frase que le encantaba repetir a nuestro amigo el Papa Francisco.
»Yo siempre digo que un buen truqui cotidiano y sencillísimo de retomar toda la potencia que tiene nuestra vida y nuestra humanidad consiste en pararse por la calle cuando veamos un pobre, preguntarle cómo se llama, de dónde viene y si podemos tocarle la mano con la nuestra, darnos cuenta de que es una mano áspera, probada por la vida, dura, no como la nuestra de marqués de Sotoancho que no ha cogido una pala en su vida. Y cuando te vas de ese encuentro, analizas cómo se queda tu corazón, tu alma. Y te das cuenta de que ha entrado una corriente de aire fresco brutal que tal vez llevabas días, semanas o meses buscando secretamente y no sabías cómo encontrarla. ¡¡¡La reconquista!!!
-Tengo que reconocer que, 30 años después, me sigue sorprendiendo que haya gente que se siga acercando a bocatas que quiere colaborar. De hecho, todo lo que cuento de los efectos que produce sobre la vida el servicio a los más vulnerables, he caído en la cuenta cuando ya hace muchos años, no paraba de venir gente nueva a la "tontería" de dar de cenar los viernes a las gentes de Cañada Real (digo tontería porque nunca acabaremos con los grandes problemas de la droga, ni de la delincuencia, o de los delitos, sobre en sitio donde se dan todos los delitos del código penal a excepción tal vez del de sedición). Llevamos al menos 5 años donde todos los viernes viene alguien nuevo (excepto creo dos viernes en esos 5 años). El viernes pasado había 2/3 de nuevos y sólo 1/3 de viejunos como yo.
-La clave ya la he dicho. O sirves a algo más grande o te sirves de. La vida es increíblemente grande pero necesita de una mecha que cuando nos la encienden. Esa mecha se llama Fe. No existe persona en esta vida con fe que sea mediocre. Si se da es porque la fe se apaga y hay que reconquistarla.
»Hay atajos para llegar a esta vida plena. El servicio a los más vulnerables tal vez sea el más potente. Hay otros, la oración que citabas, los buenos amigos, la comunidad viva no devorada por el narcisismo abierta a todo y a todos.
»Madre mía, cuando lo ves en acto, en el presente, te das cuenta de cómo merece la pena vivir a lo grande, luchar, salir de la pura conveniencia y partir una y mil veces, que no significa cambiar de lugar o de tareas que hacer, sino partir a caminar con este corazón y estos ojos renovados. ¡Ale hop!