Religión en Libertad

FIDES ET RATIO

Alfonso V. Carrasocosa

Alfonso V. Carrascosa

Científico católico

"Magnifica Humanitas" y la ciencia

Calentando motores para su visita a España, comentar que nuevamente León XIV establece un marco de conciliación y diálogo entre ciencia y fe, esta vez en su primera encíclica, fundamentado tanto en su experiencia personal como en la tradición de la Iglesia.

León XIV concilia ciencia y fe en su persona

León XIV concilia ciencia y fe en su persona

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El Papa León XIV que está a punto de visitar España, es licenciado en matemáticas, doctor en derecho canónico, políglota, y siendo obispo de Chiclayo fuera Gran Canciller de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, es decir, su rector. Por eso entre otras cosas no es de extrañar que en su primera encíclica ‘Magnifica Humanitas’ hable de ciencia. Ya veníamos avisando aquí en ReL sobre la estrecha relación de León XIV con la ciencia, que también viene en parte motivada por ser él mismo agustino, ya que conocida es la relación de esta orden con la universidad  y con la ciencia genética en particular, en la persona de fray Gregorio Mendel . Y ya que estamos, qué menos que mencionar haber abordado en ReL la relación del ateísmo con la genética en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas , ciencia que proscribió por haber sido inventada por un fraile, y del ateísmo del Frente Popular con la ciencia agustina española que asesinó y dio subtierro a relevantes científicos de la Edad de Plata.

Algo he dicho también ya en el mismo sentido de León XIV y la astronomía o de Dilexi te y la ciencia  o de Diseñar nuevos mapas de esperanza y la ciencia e incluso de ciencia y doctrina social en León XIV.

Es precisamente en este último ámbito en el que Magnifica Humanitas abunda, señalando en varias ocasiones como la ciencia y la fe se deben conciliar en la doctrina social de la Iglesia. Ya en el punto 3 de la Introducción dice:

Hoy, la Doctrina social de la Iglesia es un patrimonio de sabiduría…Se fundamenta en la Sagrada Escritura y en la Tradición y, en diálogo con las ciencias, nos ayuda a leer con lucidez los desafíos del presente, identificando caminos adecuados para vivir un testimonio cristiano límpido, con alegría y al servicio del mundo.

Abunda en el mismo sentido en el punto 23 de la encíclica al afirmar, mencionado al concilio Vaticano II:

Asumiendo el estilo pastoral del Concilio Vaticano II… no teme el encuentro con el saber humano. La Palabra de Dios ofrece criterios fiables para orientar los caminos de la justicia y abrir vías de reconciliación y paz entre los seres humanos. Cuando se trata de aplicar estos criterios a las complejas situaciones de nuestro tiempo, resulta esencial la contribución de la filosofía y de las ciencias humanas y sociales, que ayudan a comprender y analizar más a fondo las dinámicas culturales, económicas y políticas.

Punto importante este, ya que la ciencia no ha vencido la muerte, y no puede cambiar el corazón del hombre, donde nacen los crímenes, asesinatos, envidias…ese agujero sólo Cristo puede taparlo. No basta con comprender y analizar a fondo las dinámicas, hace falta después conducirlas a buen fin y perseverar en esa dirección, y para eso el Espíritu Santo es una ayuda inestimable.

En el punto 24 va un poco más allá León XIV al afirmar:

24. Alimentada por este diálogo fecundo entre el Evangelio y los conocimientos humanos, la Iglesia ha profundizado progresivamente en su Doctrina social, madurando con el tiempo un patrimonio de sabiduría dotado de una coherencia teológica y antropológica arraigada en la visión cristiana de la persona.

Nuevamente el Papa habla de diálogo donde hoy el ateísmo indica preeminencia de la ciencia sobre la Palabra de Dios y la Tradición porque está convencido de la inexistencia de ellos, fruto del mismo engaño que nuestros primeros padres Adán y Eva. Y continúa en el punto 27:

27. A la luz de lo dicho hasta ahora, la Doctrina social de la Iglesia … se nutre de la contribución de las ciencias, las culturas y las experiencias humanas. Por eso…cuando la economía se vuelve contra la persona o la ciencia traspasa los límites de su método, la Iglesia —junto con las demás confesiones cristianas y los creyentes de otras religiones— debe hacer oír su voz no para dominar, sino para servir a la comunión.

Es este uno de los empeños que yo persigo con mi trabajo, tratando de rescatar del olvido la espiritualidad de la clase científica española contemporánea así como el efecto sobre la ciencia en general de la brutalidad del ateísmo, para evitar entrar en el maniqueísmo de que la culpa de los problemas la tienen siempre los mismos: todos pecaron, y todos estan privados de la gracia de Dios (Rom 3, 23-26).

En el punto 46 del Capítulo II ‘Fundamentos y principios de la doctrina social de la Iglesia’, señala León XIV:

46. La Doctrina social de la Iglesia es una realidad viva, en dialogo con la historia, las culturas y las ciencias y, al mismo tiempo, conserva un núcleo de verdad que no declina.

Efectivamente, no se aferra a lo antiguo si no a lo perenne, a lo que siempre vale, a lo que siempre transforma los corazones de los hombres, al perdón de los pecados, que es el motor de permanecer en el amor de Cristo, de levantarse tras caer, una y otra vez, aunque seas científico. Retoma el paradigma tecnocrático que señaló en su día Francisco, verdadera amenaza contra el ser humano en esta época de la Inteligencia artificial (IA):

En la Enciclica Laudato si el Papa Francisco denunciaba el creciente afianzamiento de un paradigma tecnocrático en el mundo globalizado: la tendencia a dejar que la lógica de la eficiencia, del control y del lucro gobierne por si sola las decisiones personales, sociales y económicas… la difusión de la IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnologia, la robótica y la biotecnología. En sí mismas, dichas innovaciones pueden ser una gran ayuda para el desarrollo humano integral y el cuidado de la Casa común. Pero, precisamente por su poder, pueden actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y, por ello, necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político… el progreso técnico, valioso en sí mismo, requiere un discernimiento sobre la visión antropológica que lo guía y los fines que persigue...

En este sentido llega al transhumanismo y posthumanismo, afirmando:

El punto critico, a la luz de la Doctrina social de la Iglesia, no es el uso de la técnica en cuanto tal, sino la visión que allí subyace; si el ser humano es tratado como materia para ser perfeccionada o superada, entonces se vuelve más fácil aceptar que algunos sean considerados menos útiles, menos deseables, menos dignos. En nombre del progreso se puede llegar a pensar en “sacrificios necesarios”…

Como colofón a estas breves palabras, sirve tomar otras de la encíclica que de nuevo se refieren a la postura no condenatoria de la Iglesia hacia la ciencia, si no más bien la amorosa actitud de velar porque se use a favor y no en contra del hombre:

El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, sino que las asume con gratitud y realismo, y las sitúa “con los pies en la tierra” dentro de una vocación mas alta… la verdadera alternativa no esta entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder.

León XIV mirando por el telescopio del Observatorio Vaticano

León XIV mirando por el telescopio del Observatorio Vaticano

León XIV vuelve en la encíclica a declarar la conciliación ciencia-fe intrínseca a la vida de la Iglesia y perfectamente trazable historiográficamente. En este caso lo hace en relación a la doctrina social de la Iglesia. Precisamente por su conocimiento de la misma y su experiencia en aplicarla sin desdeñar en absoluto las ciencias humanas y sociales de las que además es experto, le fue concedido el doctorado Honoris Causa por la Universidad Santo Toribio de Mogrovejo el 16 de noviembre de 2023. La madrina encargada de leer la Laudatio , es decir, los motivos por los que el entonces Obispo de Chiclayo debía recibir tal galardón, la doctora en Derecho Sánchez Barragán, señaló en dicho acto:

“Una de las características era cuánto impacto ha tenido en el mundo jurídico, fundamentalmente en el tema de los derechos humanos, de los derechos fundamentales y el tema de la justicia social, que era donde nosotros veíamos, o donde de alguna u otra forma vimos, que el Cardenal Robert Prevost había dado mucho, no solamente a Chiclayo, sino que podía iluminar también al exterior…Nos encontramos con una persona que había trabajado muchísimo el tema de la justicia social y como te digo, de los derechos humanos, y encajaba perfectamente para poder darle el doctorado Honoris Causa en Derecho”.

A la luz de Magnifica Humanitas, todo parece indicar que tanto por su formación personal como por el Magisterio de la Iglesia, la conciliación ciencia-fe con León XIV va a seguir gozando de muy buena salud, como por otra parte lo ha sido a lo largo de la historia de España, país que pronto visitará. ¡Vayamos alzando la mirada!

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