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Lo que nunca te contaron de la Revolución Francesa: genocidio, 200.000 muertos y siglos de silencio

La rebelión de unos campesinos católicos contra la persecución religiosa acabó en una matanza que Francia tardó más de dos siglos en reconocer.

Una acuarela del cartel de la película de la Vendée

Una acuarela del cartel de la película de la VendéeReligión en Libertad

Álex Rosal
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La Revolución Francesa suele presentarse en los libros de historia como el nacimiento de las libertades modernas, la igualdad y los derechos ciudadanos. 

Sin embargo, para el escritor e historiador Javier Barraycoa, existe una cara mucho menos conocida de aquel proceso revolucionario: la persecución religiosa y el exterminio sistemático de una parte de la población francesa que se resistió a aceptar el nuevo régimen.

Esa es precisamente la tesis central de El genocidio de La Vendée, publicado por LibrosLibres, una obra en la que el autor analiza uno de los episodios más controvertidos y menos divulgados de la historia moderna europea.

Durante la entrevista, Barraycoa sostiene que la Revolución Francesa no solo inauguró una nueva etapa política, sino también formas de represión que después serían imitadas por otros regímenes revolucionarios.

El genocidio de la Vendée, de Javier Barraycoa

El genocidio de la Vendée, de Javier BarraycoaLibrosLibres

"No podemos olvidar que la Revolución Francesa lo que trae es el terror, el totalitarismo político y una sucesión de revoluciones que culminarán con las revoluciones trágicas comunistas en el siglo XX", afirma.

Cuando defender la fe se convirtió en un delito

La historia se desarrolla en La Vendée, una región situada al oeste de Francia donde gran parte de la población conservaba una profunda identidad católica y monárquica.

Según explica Barraycoa, el conflicto comenzó cuando las nuevas autoridades revolucionarias impusieron al clero un juramento de fidelidad al poder civil que suponía, en la práctica, subordinar la Iglesia al Estado.

Los sacerdotes que se negaban a prestarlo eran perseguidos, deportados o ejecutados. Paralelamente, se expropiaron bienes eclesiásticos y se reorganizaron las diócesis para sustituir a los sacerdotes fieles a Roma por clérigos afines a la revolución.

"El clero fiel a Roma es un clero que prácticamente quieren extinguir", resume el autor.

La situación se agravó tras la ejecución de Luis XVI. Para muchos campesinos de La Vendée, aquello suponía el derrumbe de todo el orden social y religioso que conocían.

Fue entonces cuando miles de hombres y mujeres se levantaron en armas.

Javier Barraycoa con su libro

Javier Barraycoa con su libro "El genocidio de la Vendée", publicado por LibrosLibresReligión en Libertad

El primer genocidio moderno

Barraycoa considera que la represión posterior constituye "el primer genocidio moderno de la historia".

Tras una primera fase de guerra abierta durante 1793, los líderes jacobinos decidieron acabar definitivamente con cualquier posibilidad de resistencia. La orden que llegó desde París era clara: La Vendée debía desaparecer.

"La instrucción que viene de París es que La Vendée se tiene que convertir en un cementerio nacional", explica.

Entre 1794 y 1795, las llamadas "columnas infernales" recorrieron la región destruyendo pueblos enteros. Mujeres, niños y ancianos fueron asesinados. Se incendiaron viviendas, se arrasaron cosechas y se aplicaron métodos de exterminio que hoy resultarían difíciles de imaginar.

El historiador relata el uso de ahogamientos masivos en el río Loira, fusilamientos colectivos, incendios de viviendas con personas dentro e incluso proyectos para contaminar pozos y ríos con arsénico.

"Tenemos ya prácticamente diseñado todo lo que van a ser los grandes genocidios de las revoluciones de izquierdas", sostiene.

Según las estimaciones que maneja el autor, alrededor de 200.000 personas murieron sobre una población cercana a los 800.000 habitantes.

"Los datos y los porcentajes son brutales", afirma.

Un ejército de campesinos con el Sagrado Corazón

Uno de los aspectos más llamativos de la insurrección vendeana fue su profunda dimensión religiosa.

Los combatientes cosían sobre sus ropas la imagen del Sagrado Corazón y acudían a la batalla después de rezar el rosario, confesarse y participar en la Eucaristía.

"Marchaban rezando, cantando himnos y deteniéndose ante las cruces de los caminos", explica Barraycoa.

La devoción al Sagrado Corazón tenía raíces profundas en la región gracias a la influencia de San Luis María Grignion de Montfort y a la expansión de las revelaciones recibidas por Santa Margarita María de Alacoque.

De hecho, el autor considera que las misiones populares desarrolladas por Montfort ayudaron a forjar la identidad espiritual que décadas después alimentaría la resistencia vendeana.

El silencio que duró dos siglos

Uno de los elementos centrales del libro es la denuncia del olvido deliberado que siguió a los hechos.

Barraycoa habla incluso de un "memoricidio": no solo se exterminó físicamente a una parte de la población, sino que también se intentó borrar su recuerdo.

Durante gran parte de los siglos XIX y XX, la historiografía oficial francesa evitó abordar el episodio. Según el autor, quienes intentaban investigarlo encontraban enormes resistencias dentro del mundo académico.

La situación comenzó a cambiar gracias al trabajo del historiador francés Reynald Secher, cuya tesis doctoral sacó a la luz abundante documentación sobre las masacres.

"Gracias a él y a otros investigadores se ha podido recuperar la memoria de los vendeanos", señala Barraycoa.

Del olvido a la recuperación de la memoria

La recuperación de esta historia ha encontrado una de sus expresiones más visibles en Puy du Fou, el famoso parque histórico francés impulsado por Philippe de Villiers.

Para Barraycoa, el éxito del proyecto demuestra que existe un interés creciente por recuperar las raíces cristianas de Francia y comprender episodios históricos que durante décadas permanecieron marginados.

"Está sirviendo para que la gente se reencuentre con su historia y con su tradición", asegura.

Álex Rosal y Javier Barraycoa durante la entrevista grabada en vídeo

Álex Rosal y Javier Barraycoa durante la entrevista grabada en vídeoReligión en Libertad

Una lección para el presente

Más allá del interés histórico, el autor insiste en que la historia de La Vendée plantea preguntas muy actuales.

El libro se inicia con una homilía del cardenal Robert Sarah en la que se compara la resistencia de los vendeanos con los desafíos que afrontan hoy muchos cristianos en distintas partes del mundo.

Barraycoa considera que la principal enseñanza de aquella epopeya es la necesidad de mantener la fidelidad a las propias convicciones cuando estas son cuestionadas por el poder político o cultural.

"Cada cristiano tiene que crear una Vendée interior, una resistencia. No podemos ser ingenuos ni creer que la modernidad nos ha traído todos los parabienes", afirma.

Dos siglos después de aquellos acontecimientos, la historia de La Vendée continúa despertando debate. Sin duda, se trata de la página más incómoda de la Revolución Francesa; además de ser una de las grandes gestas de resistencia religiosa de la historia moderna. 

Lo que parece indiscutible es que el relato de aquellos campesinos que se alzaron bajo el emblema del Sagrado Corazón ha dejado de permanecer en silencio.

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